
Las cuentas del primer trimestre de estas firmas, que se publicarán en las próximas semanas, no deberían verse excesivamente infladas, pero será necesario reponer esos stocks. El Pentágono pretende utilizar 3.500 millones de dólares para ese fin, previstos en una ley adoptada a mediados de marzo, dijo una portavoz del Departamento de Defensa.
Misiles
Los misiles Javelin son actualmente producidos en forma conjunta por Lockheed y Raytheon. Esta última había cesado la producción de los Stinger antes de un pedido de 340 millones de dólares del Pentágono el verano boreal pasado.
“Estamos explorando opciones para reponer más rápidamente nuestras reservas y reponer las existencias agotadas de aliados y socios”, dijo la portavoz. “Tomará tiempo relanzar la base industrial, en los principales proveedores y subcontratistas, para permitir que se reanude la producción”.
Las ganancias que estos grupos podrían obtener de la venta de estos misiles, conocidos por su facilidad de uso, no deberían ser extraordinarias, estimaron expertos del sector.
Según Colin Scarola, de la consultora CFRA, “si se envían mil Stingers y mil Javelins a Europa del Este todos los meses durante el próximo año, eso podría representar entre 1.000 y 2.000 millones de dólares en ingresos” para Raytheon y Lockheed. Una suma nada despreciable aunque menor en relación con sus respectivas facturaciones de 64.000 y 67.000 millones de dólares el año pasado.
Otros negocios
“Es probable que Raytheon gane mucho más dinero vendiendo un sistema de defensa Patriot a Arabia Saudita que fabricando misiles Stinger”, dijo Jordan Cohen, especialista en ventas de armas del Cato Institute. “No necesariamente van a querer poner demasiados recursos en ello”.
Algunos dirigentes habían dado a entender durante la publicación de los resultados de sus grupos a finales de enero que el ambiente era propicio para sus actividades.
Greg Hayes, patrón de Raytheon, reconoció que el aumento de las tensiones en Asia, Oriente Medio o Europa del Este sin duda beneficiará a las ventas internacionales, “no de forma inmediata” sino para “finales de 2022 y después”.
Perspectivas
James Taiclet, mandamás de Lockheed-Martin, se refirió a la “competencia renovada entre grandes potencias” que probablemente provocará un aumento del presupuesto de defensa estadounidense.
“La guerra en Ucrania está barajando las cartas del orden geopolítico de una forma que no veíamos desde hacía 30 años”, remarcó Burkett Huey, de la firma Morningstar. “La gente se da cuenta de que el mundo es mucho menos seguro y que probablemente será necesario aumentar la inversión en defensa, beneficiando a las empresas del sector”. Eric Heginbotham, del Centro de Estudios Internacionales del MIT, dice, en la misma línea, que los gobiernos occidentales, como ocurrió en los últimos años en Asia, “ya no buscarán bajar su gasto” en defensa.
Agencia AFP
Fuente Ambito





