
Periodista: Abordan la adolescencia de un modo diferente del que lo hizo hasta ahora la ficción local, ¿se inspiraron en “Sex education”, “Euphoria” o “13 reasons why”?
Diego Palacio: La idea comenzó en 2017, recién empezaba el boom de las plataformas y quisimos seguir en el policial como en nuestras series anteriores, pero cambiando las edades. Nos centramos en la franja adolescente y buscamos temas que estuvieran en la agenda, como la fiesta del último primer día, que si bien es local también abarca los excesos, un tema muy recurrente en cine y series. En la Argentina se habían hecho experiencias con ficción para adolescentes en los ´90 con Cris Morena, y queríamos un registro asociado al mundo adulto para ampliar audiencias. Hay algo de “Euphoria” o las series nombradas que está latente, pero lo hacemos desde una mirada argentina y escapando al costumbrismo.
P.: No queda mucho vestigio de costumbrismo en las series locales para plataformas.
D.P.: Aquí hacemos un policial negro, que si bien en las charlas con los autores nos preguntamos por la policía local o los procedimientos que conocemos, esta es deudora del policial negro francés o americano. Tiene puntos de contacto con las series mencionadas a nivel temático, narrativo, hay una búsqueda estética y los temas son las relaciones interpersonales, cómo juega en los adolescentes la mirada del otro, el amor, el despertar, lo aspiracional, la cosmovisión sobre padres y maestros, el mundo privado, todo hilado por la detective que compone Eleonora Wexler y que investiga el crimen del profesor más querido por todos en esa fiesta.
P.: ¿Qué llamó la atención cuando investigaron el mundo adolescente?
D.P.: Que los excesos comienzan a una edad más temprana. Desde luego es una ficción sin bajada de línea, esto es un recorte, un cuento, pero toma elementos de la realidad sin ponerlos en tela de juicio. Nos nutrimos de lo que contaban los actores adolescentes sobre su mundo actual, nos abrimos a sus sugerencias si veían que los textos no estaban dichos del modo en que ellos los dirían. Mi adolescencia fue distinta, sin redes sociales, nuestro aspiracional era el mayo francés y la conversación sobre las películas de Bertolucci. Los pibes hoy no tienen una mirada unívoca, acaso esté presente la cuestión de género o la ecología, y en la serie se ve el diálogo entre dos generaciones diferentes.
P.: ¿Cuánto hay de la obediencia a los algoritmos al momento de presentar una serie a una plataforma?
D.P.: El contexto actual habilita nuevas voces de autores, tenemos cuatro escritores y vamos rotando. Trabajamos con gente nueva que nos abre la cabeza. Esta supuesta tiranía del algoritmo no nos condiciona porque cada vez que trabajamos en un proyecto lleva mucho tiempo de desarrollo, y mientras tanto los algoritmos también cambian. Entonces seguimos confiando en la intuición, tenemos al aire la serie que elegimos hacer. En la tele de antes no se invertía tanto tiempo, era más inmediata, hoy los procesos son más largos, pero siento que es una buena época. Hay que creer en el algoritmo pero también desconfiar.
P.: ¿Cómo construyeron la trama detectivesca, con flashbacks y tiempos paralelos?
D.P.: Tiene una narración en dos tiempos con diez años de diferencia y que se construyen de maneras muy diferentes. La temporalidad es distinta, una va de atrás para adelante y la otra a la inversa, en el último capítulo se advierte cómo empezó todo. En cuanto a la estética cambiamos la paleta, en “Post mortem” era todo muy oscuro, aquí el tono de la serie es más colorido, asociado a lo adolescente.
P.: En pandemia hubo explosión de plataformas, ¿cómo es producir hoy para el streaming?
D.P.: Es bueno que haya habido esa explosión aunque en Argentina estamos todavía un poco abajo. Tenemos más para dar pero siempre hay freno. Trajimos actores españoles que ponderan nuestro cine, su estándar en el exterior es más reconocido que adentro. Lo mismo las series, que son bien recibidas y de calidad. Uno se construye desde el nicho y amplía después. Por algo hoy en las plataformas hay novelas, series más largas y remakes de clásicos. La ficción hoy se ve en las plataformas, en TV abierta hay sólo dos, en aire se ven otras cosas.
P.: ¿Cuán competitivo es nuestro país como productor, al no ser un país industria?
D.P.: Para ser industria hay que contar con muchos elementos resueltos y en ese camino no estamos. Sí estamos construyendo, hay una idea de industria, hay cámaras de productoras, sindicatos, actores, hay un colectivo, pero no hay todavía proyecto de país en ese sentido. Estamos lejos de España, Turquía, México, donde hay políticas industriales y culturales. Claro que hay oportunidades pero tenemos muchas otras prioridades como país. Tiene que ver con políticas de promoción y fomento, fuimos a filmar a Pinamar y había incentivos, eso dinamiza la economía, pero hay que plantearlos con claridad, transparencia y sobre todo sostenerlo en el tiempo.





