
Periodista: ¿Cómo es este nuevo espacio?
Lino Patalano: Es una suerte de centro de arte que a mi me divierte porque es como volver a las fuentes. Estoy ayudando a mi pareja, Gustavo Benavídez, y desde el principio me trajo recuerdos de los tiempos del café concert de los 70, con El gallo cojo, La gallina embarazada y El pollito erótico. Yo había comprado en los 90 ese lugar, situado frente a lo que todavía es mi casa, un edificio de tres pisos. Pensaba abrir un centro de arte porque en ese entonces no soñaba que iba a estar en el Maipo, así que cuando arranqué con el teatro me quedé con los locales de abajo, que funcionaron como depósito de escenografía y vestuario de Julio Bocca, de Les Luthiers, “Escenas de la vida conyugal”, obras de Alcón, de Darín. Han aparecido cualquier cantidad de cosas, un caballo del primer ballet completo que hizo Bocca, “El pingo argentino” de Pinti, todo está ahí. Ahora es un lugar canchero, reciclado, hay originales de Sui Generis, el artista Carlos Benavídez me hizo a mi caracterizado como Baco, es muy especial el lugar, no se puede explicar.
P.: ¿Cómo sigue su relación con el Maipo?
L.P.: No me desprendí del Maipo, sigo como director artístico, tengo mi oficina y programo para el verano. Por suerte la parte económica grande ya no depende de mi porque sino en pandemia hubiera tenido que vender los perros. Carla Calabrese vino a hacer en el Maipo hace muchos años “Sueños de una noche de verano” y me enamoré del espectáculo. Le insistí que siguiera trayendo obras y en su momento junto a su marido Enrique Piñeyro compraron una parte del teatro y luego la mayoría. Sigo programando acá y en el Roxy-Radio City de Mar del Plata pero ya tengo 76 años y quiero divertirme, salir de gira con espectáculos.
P.: ¿Cuáles?
L.P.: “Les Luthiers”, “El equilibrista” de Mauricio Dayub que llevé a España e Israel, Dalia Gutman y Wainraich en sus giras que llegarán a Miami, Ricardo Darín y Andrea Pietra que hicieron gira en España y ahora irán a Estados Unidos. Estoy armando con Los Amados un espectáculo sobre Gardel y Lepera. Para marzo quiero hacer “Señorita Gloria”, la que interpretó Marilú Marini, ahora con Alejandra Radano.
P.: ¿Cómo ve la escena teatral?
L.P.: Muy bien a pesar de todo, es una de las cosas más vivas y, como en los 70, la gente necesita ir al teatro porque se junta con gente. Fueron dos años con Netflix y HBO encerrados en casa, así que ahora funciona el teatro y hasta se abren salas nuevas, por ejemplo, la que inauguró Campanella. Estuve con él en Miami y se la juega por el teatro como muchos otros.
P.: ¿Qué siente que le queda pendiente?
L.P.: Hice todo lo que tenía ganas. Cuando algo no funcionó bien a nivel público pero a mi me gustó, eso no me hizo arrepentir de haberlo hecho. Uno puede equivocarse con el gusto de la gente pero el productor trabaja para el público. Hay recuerdos imborrables como haber traído a Liza Minelli, Shirley MacLaine, el American Ballet, el Ballet Nacional de España y Philip Glass. De eso no te olvidas. Y si me equivoqué en algo fue trabajando para la gente y pensando en el gusto de la audiencia. Siempre me guié por el olfato y la intuición, por lo general coincidí más veces de las que no acerté.





