Por Carlos Mira
El gobierno de Cristina Fernández sigue haciendo méritos para congraciarse con las más férreas dictaduras de la Tierra y no dejar dudas acerca de con quién se encolumna el país.
Días atrás, el buque de la Guardia Costera Norteamericana -el USCG Cutter Stone- solicitó autorización a los gobiernos de Brasil, Uruguay y Argentina para poder atracar en sus puertos mientras desarrollaba su tarea de cooperar con el cuidado marítimo regional y de ese modo combatir la pesca ilegal en aguas del Atlántico Sur.
Como todo el mundo sabe esa porción de océano, incluido principalmente el Mar Argentino, se halla sometida a una intensa actividad pirata ilegal de buques mercantes chinos que depredan los frutos de ese mar impunemente, llevándose esas riquezas y depredando el futuro de ese recurso.
Brasil ha tenido algunos éxitos esporádicos de alerta debido a que posee una Armada funcional y operativa con cierto alcance tecnológico, pero la Argentina es solo un testigo mudo de cómo China se lleva sus riquezas sin poder hacer nada.
Fuente The Postarg





