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Decíamos en nuestro último episodio que esto de confiar en los ‘free lunch’ es unicornismo del bueno. Pues bien, el festín geopolítico que el Gobierno se prometía tras sellar la paz sahariana con Marruecos, confiando en que Argelia mantendría el grifo del gas abierto en las mismas condiciones, empieza a mutar en indigestión. El viernes pasado, el Gobierno argelino advertía de que mantendría los precios del gas para todos sus clientes, pero que en el caso español se lo iba a pensar. Los oídos de Albares y Sánchez empezaron a sonar, pero quien seguro se echó la mano a la cartera fue Francisco Reynés, presidente ejecutivo de Naturgy, la empresa que en realidad compra el gas argelino. La necesidad de abrir este melón diplomático en plena crisis energética solo la sabe el Gobierno. Desde la barrera a uno le viene a la cabeza lo que le dijo Di Stéfano a su portero: “No te pido que atajes las que vayan dentro, pero por lo menos no te metas las que vayan fuera”.
Fuente El Confidencial




