Palm Beach, Florida, 2 de febrero de 2026 – Total News Agency-TNA- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este domingo que su administración mantiene conversaciones directas con “los altos mandos” de Cuba con el objetivo de alcanzar un eventual acuerdo político, en un contexto que definió como de colapso estructural y crisis humanitaria en la isla. Las declaraciones fueron realizadas desde su residencia de Mar-a-Lago, en Palm Beach, donde el mandatario calificó nuevamente al país caribeño como una “nación fallida” y sostuvo que, a diferencia de años anteriores, ya no cuenta con el respaldo económico de Venezuela para sostenerse.
Trump aseguró que la situación cubana es “muy mala” y remarcó que el deterioro interno se profundizó tras la pérdida del apoyo financiero y energético venezolano. En ese marco, confirmó que Washington está dialogando con sectores del poder en La Habana y expresó su expectativa de que esas conversaciones desemboquen en algún tipo de entendimiento. “Creo que vamos a llegar a un acuerdo con Cuba. Tiene un problema humanitario grave”, afirmó ante la prensa.
El mandatario estadounidense puso especial énfasis en la situación de los cubanoestadounidenses, a quienes describió como víctimas de abusos históricos por parte del régimen cubano. Señaló que su administración busca garantizar que esas personas puedan ser “cuidadas” y eventualmente regresar a la isla para reencontrarse con sus familias, muchas de las cuales no ven desde hace décadas.
Las declaraciones de Trump se producen a pocos días de la firma de una orden ejecutiva que endureció de manera significativa la presión sobre el régimen cubano. En ese decreto, el presidente estadounidense declaró una emergencia nacional y anunció la imposición de aranceles y sanciones a los países que comercialicen petróleo con Cuba, una medida que apunta directamente a agravar el ya crítico panorama energético de la isla.
En el texto de la orden ejecutiva, la Casa Blanca acusó al gobierno cubano de apoyar el terrorismo, desestabilizar la región mediante flujos migratorios y violencia, y promover activamente el comunismo en el hemisferio occidental. Según Trump, las políticas del régimen constituyen una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos. El documento también sostiene que Cuba alberga a adversarios estratégicos de Washington y les permite desarrollar capacidades militares y de inteligencia que ponen en riesgo directo a Estados Unidos.
El propio Trump ya había endurecido su discurso días atrás, durante un acto público en el que afirmó que “Cuba no podrá sobrevivir”, reforzando la idea de que el régimen atraviesa una etapa terminal. Consultado en esa ocasión sobre si su estrategia apuntaba a “ahogar” económicamente a la isla, el presidente rechazó el término por considerarlo “muy duro”, aunque reiteró que el país caribeño es una nación fallida que ha tratado de manera injusta a su población.
En paralelo, señales de alarma comenzaron a multiplicarse en el plano diplomático y empresarial. Según información de agencias internacionales, cerca de una decena de países europeos y latinoamericanos están actualizando planes de evacuación y listados de sus ciudadanos residentes en Cuba. Algunas embajadas avanzaron incluso en protocolos logísticos para operar durante períodos prolongados sin suministro eléctrico, combustibles ni agua potable, ante la posibilidad de apagones masivos y un agravamiento abrupto de la crisis.
En ese contexto, el Gobierno argentino emitió un comunicado oficial recomendando a sus ciudadanos evitar o postergar viajes turísticos a Cuba y solicitó a quienes residan en la isla mantenerse atentos a la evolución de la situación. La medida fue justificada por la Cancillería, que encabeza Pablo Quirno, en función del deterioro sostenido de las condiciones de vida.
El impacto de la creciente tensión también se siente en el sector privado. Filiales locales de empresas internacionales admitieron en reserva que están reevaluando su continuidad operativa en Cuba, citando como factores clave la posibilidad de una intervención militar estadounidense —aun limitada— y el profundo colapso económico, marcado por apagones frecuentes, escasez crítica de combustibles y una parálisis productiva cada vez más visible.
Las declaraciones de Trump y los movimientos diplomáticos y empresariales refuerzan la percepción de que Cuba atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente, bajo una presión externa creciente y con una estructura interna debilitada, en un escenario que abre interrogantes sobre su estabilidad política y social en el corto plazo.
Fuentes consultadas:
AFP
AP
EFE
Medios oficiales de Estados Unidos
Comunicados oficiales del Gobierno argentino





