Por Redacción
Buenos Aires, 18 de abril de 2026-Total News Agency-TNA- La pelea por la Ciudad de Buenos Aires empezó bastante antes de lo previsto y, si las señales de las últimas horas se confirman, Karina Milei ya tomó una decisión política de fondo: no regalarle a Jorge Macri una tregua en el distrito más sensible para el PRO y empezar a ordenar a La Libertad Avanza detrás de una alternativa propia. En ese movimiento, la gran novedad no fue solamente el portazo a un eventual acuerdo con el jefe de Gobierno porteño, sino también la centralidad que empezó a tomar Patricia Bullrich en el tablero libertario, justo cuando Manuel Adorni, que hasta hace poco aparecía como la carta más fuerte del oficialismo para 2027, quedó corrido del centro de la escena.
La versión que encendió todas las alarmas surgió de una reunión reservada en la sede partidaria de La Libertad Avanza en la Ciudad, donde, según La Política Online, Karina Milei reunió a la primera línea del armado porteño, ubicó a Bullrich en un lugar central y dejó afuera a Adorni. En ese encuentro, siempre de acuerdo con asistentes citados por ese medio, la secretaria general de la Presidencia habría dejado dos mensajes muy claros: que no habrá acuerdo con Jorge Macri para la pelea porteña y que, por ahora, la figura con más volumen para dar esa batalla es la ex ministra de Seguridad. La escena, por donde se la mire, fue una definición política con destinatarios múltiples.
La exclusión de Adorni del armado específicamente porteño tiene peso propio porque no se trataba de un dirigente más. Infobae recordó la semana pasada que el jefe de Gabinete era la figurita principal del karinismo para competir por la jefatura de Gobierno, después de su muy buena performance electoral en la Ciudad en 2025, cuando superó el 30% de los votos. Pero ese plan empezó a crujir al compás de su desgaste público y judicial, que en el oficialismo ya reconocen como un factor que obliga a recalcular candidaturas y estrategias. En paralelo, la misma nota marcó que Bullrich conserva un activo nada despreciable: en la elección nacional porteña del año pasado encabezó la boleta aliada entre libertarios y macristas y superó el 50%, un dato que explica por qué hoy vuelve a ser mencionada como opción competitiva.
Lo interesante es que el ninguneo porteño hacia Adorni convivió el mismo viernes con otra foto distinta puertas adentro de la Casa Rosada. La Nación informó que el jefe de Gabinete encabezó la reunión de mesa política del Gobierno y que allí estuvieron, entre otros, Karina Milei, Bullrich, Santiago Caputo, Martín Menem, Diego Santilli y Lule Menem. Es decir: Adorni no fue expulsado del círculo de poder nacional, pero sí parece haber perdido centralidad en el casillero porteño, que es otra cosa y donde se juega una pulseada estratégica decisiva. Ese contraste vuelve todavía más elocuente el mensaje de Karina: una cosa es sostener al funcionario en la administración central y otra muy distinta es confiarle el distrito que simboliza el corazón histórico del macrismo.
En ese punto aparece la lógica más profunda de la hermana del Presidente. Infobae viene describiendo a Karina Milei como la encarnación del “purismo” político dentro del oficialismo, en contraste con quienes empujan alianzas más amplias. Dicho de otro modo, mientras algunos dentro del Gobierno creen que hace falta coalicionismo para acumular poder, Karina parece convencida de que el mileísmo debe crecer disputando territorio propio, incluso contra aliados tácticos. La Ciudad es el laboratorio ideal para esa tesis: si La Libertad Avanza logra plantarse sola y competitiva contra Jorge Macri, no sólo desafía al PRO en su bastión, también manda un mensaje nacional de autonomía.
El problema es que esa apuesta no está exenta de costos. Para el macrismo, la Ciudad se volvió una pieza central de su estrategia de reconstrucción. Infobae contó esta semana que el relanzamiento de Mauricio Macri y la hiperactividad del PRO tienen a CABA como una de sus principales preocupaciones, en un momento en que el partido busca recuperar identidad propia sin romper por completo con el oficialismo nacional. Si Karina cierra definitivamente la puerta a Jorge Macri, la disputa ya no será por matices de gestión ni por lugares en una lista, sino por la jefatura política del espacio de centroderecha en el distrito más simbólico del país.
Por eso, más que una simple maniobra preelectoral, lo que empezó a insinuarse en estas horas es una redefinición del vínculo entre La Libertad Avanza y el PRO en la Ciudad. Si la candidatura termina recayendo en Bullrich, el oficialismo apostará por una dirigente con peso propio, alta instalación y perfil confrontativo, ideal para una campaña de choque. Si, en cambio, el nombre todavía cambia, el sentido de la jugada seguiría siendo el mismo: no acordar con Jorge Macri, disputarle el territorio y mostrar que el mileísmo no piensa resignar la capital política del antikirchnerismo. En ese escenario, la señal de Karina Milei fue todo menos sutil: la guerra por Buenos Aires ya empezó, y esta vez parece que no habrá pacto de convivencia.




