Jerusalén, 18 de abril de 2026-Total News Agency-TNA- Javier Milei inició una nueva visita oficial a Israel en un momento de fuerte tensión regional y con una carga política que va bastante más allá de lo protocolar. Será su tercer viaje como presidente al Estado hebreo y, otra vez, el mensaje de fondo parece inequívoco: la Argentina libertaria profundiza su alineamiento con Israel y con Estados Unidos, toma más distancia del viejo equilibrio diplomático y vuelve a poner sobre la mesa una definición que promete ruido internacional, como es el eventual traslado de la embajada argentina a Jerusalén. La visita, además, llega después de que la propia Cancillería argentina endureciera su posición frente al régimen iraní y expulsara a su principal representante diplomático en Buenos Aires.
El viaje tiene una agenda intensa y con alto voltaje simbólico. De acuerdo con fuentes oficiales citadas por la prensa y con la información difundida por medios israelíes, Milei aterriza para participar en actividades vinculadas al 78° Día de la Independencia de Israel, que este año se celebra el 22 de abril, y mantendrá reuniones con el primer ministro Benjamin Netanyahu y con el presidente Isaac Herzog. El primer gesto no será menor: el mandatario argentino volverá al Muro de los Lamentos, un lugar al que ya había acudido en sus anteriores visitas, y allí mismo compartirá una actividad con Netanyahu. Más tarde, participará de la pregrabación del tradicional encendido de antorchas en el Monte Herzl, uno de los actos más emblemáticos de la celebración israelí.
Pero el viaje no se agota en las fotos ni en los homenajes. Herzog ya anunció que le otorgará a Milei la “Presidential Medal of Honor”, la máxima distinción civil del Estado de Israel, en reconocimiento a su apoyo constante desde que llegó al poder. A eso se suma otra señal de peso: el lunes recibirá un doctorado honoris causa de la Universidad Bar-Ilan, en una escala que busca mostrar que la relación bilateral no sólo se apoya en afinidad política y geopolítica, sino también en cooperación académica, innovación y vínculos de largo plazo. Según versiones periodísticas, también se trabaja sobre convenios tecnológicos entre la UTN y el Technion, aunque ese punto todavía aparece más como expectativa avanzada que como anuncio plenamente oficial.
En la comitiva viajan Karina Milei, el canciller Pablo Quirno y el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques, un dato que tampoco parece casual. El Gobierno busca que esta visita tenga varias capas al mismo tiempo: una diplomática, una política, una académica y otra vinculada a la memoria y al combate contra el terrorismo. En esa línea, el trasfondo iraní vuelve a ser central. A fines de febrero, la Cancillería respaldó de manera explícita las acciones conjuntas de Estados Unidos e Israel contra la amenaza que representa la República Islámica de Irán, y el 2 de abril declaró persona non grata al encargado de negocios iraní Mohsen Soltani Tehrani, a quien le dio 48 horas para abandonar el país. En ambos comunicados, el Gobierno argentino remarcó la falta de cooperación iraní en la causa AMIA y reafirmó una línea de enfrentamiento diplomático mucho más dura que la de gestiones anteriores.
Por eso, una de las mayores expectativas de esta gira vuelve a concentrarse en la embajada. Milei ya había prometido en 2025, incluso desde la Knesset, que la sede diplomática argentina se trasladaría a Jerusalén en 2026. Ahora bien, hasta este sábado ese anuncio no figura formalmente en la agenda oficial del viaje. Las versiones coinciden en que el tema está vivo, que los detalles técnicos se siguen afinando con el embajador Axel Wahnish y que la decisión política no cambió. En otras palabras, la mudanza no está descartada ni mucho menos, pero todavía no aparece cerrada en términos operativos. Lo mismo ocurre con otro objetivo estratégico: el lanzamiento de una ruta directa Buenos Aires-Tel Aviv, que ya fue anunciada el año pasado y que volvió a ser reforzada en febrero con un memorándum bilateral de turismo firmado por Argentina e Israel.
Así, el nuevo desembarco de Milei en Israel confirma algo que en la Casa Rosada ya ni siquiera se intenta disimular: la política exterior libertaria eligió bando. En medio de un escenario regional convulsionado, con la pulseada abierta contra Irán, la memoria todavía viva de la AMIA y el peso estratégico de Jerusalén, el Presidente argentino vuelve a pararse junto a uno de sus aliados más nítidos. El viaje puede dejar acuerdos concretos, anuncios académicos y tal vez definiciones diplomáticas de alto impacto. Pero aun si la embajada no se oficializara esta vez, el mensaje político ya quedó dado: Argentina quiere jugar cada vez más cerca de Israel, con menos ambigüedad y con un perfil internacional mucho más frontal.




