Buenos Aires, 4 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- El juicio oral por la denominada “Causa Cuadernos”, uno de los expedientes de mayor impacto político y judicial de las últimas décadas en la Argentina, entra esta semana en una fase decisiva con la declaración de dos testigos centrales: el periodista Diego Cabot y el ex policía Jorge Bacigalupo, piezas clave en el origen de la investigación que puso bajo la lupa a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y a ex funcionarios de su gobierno.
El proceso, que se desarrolla ante el Tribunal Oral Federal N°7 (TOF 7), avanzará este martes con la presentación de Cabot, quien en 2018 recibió y luego entregó a la Justicia los cuadernos del chofer Oscar Centeno, registros que detallaban supuestos recorridos para la recolección de dinero ilegal vinculado a empresarios de la obra pública.
El jueves será el turno de Bacigalupo, quien habría sido el nexo que entregó los cuadernos al periodista. Su testimonio es considerado clave para reconstruir la cadena de custodia del material, uno de los puntos más cuestionados por las defensas.
El origen de la causa que sacudió a la política
La investigación se inició a partir de las anotaciones de Centeno, chofer de Roberto Baratta, mano derecha del ex ministro de Planificación Julio De Vido. En esos cuadernos se describían presuntos traslados de bolsos con dinero provenientes de empresarios hacia funcionarios del kirchnerismo.
El expediente fue instruido inicialmente por el fallecido juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli, y derivó en una megacausa con decenas de imputados, entre ellos la propia Cristina Fernández de Kirchner, ex ministros y empresarios de primera línea.
Testimonios cruzados y estrategia de las defensas
En paralelo a estas declaraciones, la semana pasada dejaron definiciones relevantes otros imputados. El ex secretario de Obras Públicas José López, recordado por el episodio de los bolsos con millones de dólares en un convento, negó haber integrado una asociación ilícita y desligó tanto a Cristina Kirchner como a Julio De Vido.
En la misma línea, el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime cuestionó la validez de las pruebas, calificó los cuadernos como “fotocopias” sin sustento jurídico y denunció que empresarios habrían sido presionados para declarar en su contra.
También el ex funcionario Juan Pablo Schiavi rechazó las acusaciones y puso en duda la cadena de custodia de las evidencias, una de las principales estrategias de la defensa para intentar debilitar el caso.
Una causa con impacto estructural
La Causa Cuadernos no solo marcó un antes y un después en la investigación de la corrupción en la Argentina, sino que también introdujo el uso masivo de la figura del “arrepentido”, con empresarios que inicialmente admitieron pagos ilegales y luego, en varios casos, se retractaron denunciando presiones judiciales.
El juicio cuenta con una lista de más de 40 testigos previstos para mayo, en un proceso que se proyecta largo y complejo, con fuerte repercusión política.
El foco en la prueba clave
La declaración de Cabot y Bacigalupo adquiere especial relevancia porque apunta al corazón del expediente: la autenticidad, origen y validez de los cuadernos. La defensa de la ex mandataria, encabezada por los abogados Carlos Beraldi y Ary Llernovoy, ya denunció presuntas irregularidades en la obtención de esa prueba y cuestionó los vínculos entre el periodista, el juez Bonadio y el fiscal Stornelli.
Hasta el momento, esos planteos fueron rechazados por el tribunal, que decidió avanzar con el juicio.
En este contexto, la semana que comienza podría resultar determinante para el rumbo del proceso, en una causa que sigue siendo símbolo de la disputa por la corrupción en la política argentina y que mantiene en el centro del escenario judicial al kirchnerismo.





