Buenos Aires, 4 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- El Gobierno nacional dispuso la reapertura de la sala de prensa de la Casa Rosada tras once días de cierre total, aunque lo hizo bajo un esquema mucho más restrictivo para los periodistas acreditados, consolidando un modelo de control férreo sobre la circulación y el acceso a la información dentro de la sede oficial.
La medida marca un nuevo capítulo en la tensa relación entre la administración de Javier Milei y los medios de comunicación. Si bien se restituyó el ingreso, se establecieron limitaciones inéditas: los acreditados ya no pueden circular libremente por los pasillos ni permanecer en el histórico Patio de las Palmeras, tradicional punto de observación del movimiento de funcionarios.
Además, quedaron bloqueados sectores clave del edificio, como el acceso al área cercana al despacho del asesor presidencial Santiago Caputo, así como escaleras internas utilizadas habitualmente por la prensa. Incluso los recorridos básicos dentro del edificio fueron modificados, obligando a trayectos más largos y controlados.
Controles reforzados y protocolos estrictos
El ingreso a Balcarce 50 ahora implica un doble control de seguridad. Personal de Casa Militar verifica listas de autorizados, realiza inspecciones físicas, utiliza detectores de metales y exige la entrega de credenciales al momento de retirarse.
En el primer piso, donde funciona la sala de prensa, también se implementaron cambios estructurales: un vidrio esmerilado bloquea la vista hacia el interior del edificio y se cerraron accesos que permitían observar el movimiento en áreas clave.
Las nuevas normas forman parte de una política que se viene endureciendo desde el inicio de la gestión libertaria. Entre las disposiciones vigentes se incluyen restricciones para filmar, tomar fotografías o transmitir en vivo en sectores no autorizados, bajo amenaza de sanciones que pueden derivar en la pérdida de la acreditación.
Menos periodistas y más requisitos
El Gobierno ya había reducido previamente la cantidad de acreditaciones disponibles, limitándolas a un número reducido por medio, lo que dejó fuera a decenas de portales y medios más pequeños. A esto se sumaron exigencias como la firma de declaraciones juradas, presentación de datos verificables sobre cada medio y hasta la imposición de un código de vestimenta formal.
También se registraron sanciones a periodistas por supuestas infracciones a estas normas, incluyendo prohibiciones de ingreso a determinados medios, en un contexto que generó cuestionamientos de organizaciones periodísticas y sectores de la oposición.
Un vínculo en tensión permanente
La reapertura se produce en medio de una relación cada vez más distante entre el Gobierno y la prensa. Durante meses, el vocero y ahora jefe de Gabinete, Manuel Adorni, había sostenido conferencias diarias como principal canal de comunicación oficial. Sin embargo, ese esquema se interrumpió progresivamente en medio de su actividad política y las controversias judiciales que lo involucran.
El propio Adorni tiene previsto brindar este lunes una conferencia de prensa, en la que se espera que explique el nuevo esquema de funcionamiento, aunque en el entorno oficial ya anticipan que no habrá marcha atrás en las restricciones.
Llamativa comparación histórica
Las nuevas restricciones no pasaron desapercibidas en el ámbito periodístico. Diversos profesionales señalan que resulta inevitable contrastar este esquema con prácticas de control vigentes en otros períodos de la historia argentina, particularmente durante la década del 70.
Quienes trabajaron en esos años recuerdan que incluso para ingresar sin acreditación formal —por ejemplo, para dejar una simple gacetilla en los casilleros de los medios— se exigía presentar el documento de identidad y cumplir con un estricto código de vestimenta, que incluía el uso obligatorio de corbata. En caso de no contar con ella, el propio personal de seguridad proveía una para permitir el acceso. Quiens estaban acreditados contaban con una credencial autorizada que quedaba en poder de la seguridad de la Casa Militar y era devuelta al salir. Las limitaciones en la circulación eran similares a las hoy impuestas. Fin
Si bien el contexto actual es distinto, la comparación surge de manera recurrente entre periodistas con trayectoria, que advierten sobre el endurecimiento de condiciones que, en los hechos, limitan la tarea informativa dentro de la sede del Poder Ejecutivo.
Seguridad vs. transparencia
Desde el Gobierno justifican las medidas en razones de seguridad y orden interno, mientras que críticos advierten que se trata de un avance sobre la libertad de prensa y el acceso a la información pública.
En los hechos, la reapertura de la sala de prensa no implica una vuelta al esquema anterior, sino la consolidación de un modelo más controlado, donde el acceso físico está permitido, pero bajo condiciones estrictas y con menor margen de acción para los periodistas.
El episodio confirma que, más allá de gestos puntuales de apertura, la relación entre la administración de Javier Milei y los medios seguirá atravesada por la desconfianza y la confrontación.




