Buenos Aires, 14 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- La inflación de abril fue del 2,6% y marcó una desaceleración de 0,8 puntos porcentuales frente al 3,4% registrado en marzo, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El dato representa una señal positiva para el Gobierno de Javier Milei, que necesitaba mostrar una baja luego de diez meses consecutivos de aceleración, aunque el costo de vida todavía acumula un 12,3% en lo que va del año y un 32,4% interanual.
El número llegó en línea con buena parte de las proyecciones privadas y fue leído por el oficialismo como una confirmación de que la estrategia económica vuelve a encarrilarse luego de los shocks de los últimos meses. El índice de abril fue, además, el más bajo desde noviembre pasado y cortó la racha ascendente iniciada después de mayo de 2025, cuando el IPC había marcado 1,5%. Desde entonces, la inflación mensual fue escalando: 1,6% en junio, 1,9% en julio, 1,9% en agosto, 2,1% en septiembre, 2,3% en octubre, 2,5% en noviembre, 2,8% en diciembre, 2,9% en enero, 2,9% en febrero y 3,4% en marzo.
La desagregación del índice muestra que la mayor presión vino por el lado de los precios regulados, que subieron 4,7%, impulsados principalmente por transporte y electricidad. El IPC núcleo, que excluye regulados y estacionales, avanzó 2,3%, mientras que los precios estacionales no registraron variación. Este último dato ayudó a contener el índice general, ya que las subas propias del cambio de temporada en indumentaria fueron compensadas por bajas en turismo y frutas.
Por divisiones, Transporte fue el rubro que más aumentó en abril, con una suba del 4,4%, seguido por Educación, que trepó 4,2%. En el otro extremo, las menores variaciones se observaron en Alimentos y bebidas no alcohólicas, con 1,5%, y Recreación y cultura, con 1%. La moderación en alimentos es un dato especialmente relevante, porque se trata del rubro más sensible para los hogares y el que más rápido golpea sobre la percepción social de la inflación.
Para el Ministerio de Economía, que conduce Luis Caputo, el dato de abril permite recuperar oxígeno político. El funcionario destacó que la inflación mensual fue la más baja en cinco meses y que la núcleo resultó la menor desde octubre. También remarcó que la baja del índice se produjo pese a un contexto internacional adverso, marcado por tensiones geopolíticas y presión sobre combustibles.
El presidente Javier Milei también celebró el resultado. En sus redes sociales afirmó que la inflación está “retornando a la normalidad” y sostuvo que, pese a los “intentos golpistas” de la política y el “shock externo”, el índice retomó el sendero decreciente. El mensaje buscó reforzar el relato central del oficialismo: la baja de la inflación como columna vertebral del programa económico y como prueba de que el orden fiscal empieza a imponerse sobre la inercia de precios.
Sin embargo, el dato también deja una advertencia. Aunque la inflación volvió a ubicarse en la zona del 2%, el propio resultado confirma que el objetivo presupuestario de una inflación anual del 10,1% ya quedó fuera de alcance. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina proyectó una inflación anual de 30,5% para 2026, por encima de la estimación previa, lo que muestra que el mercado espera desaceleración, pero no una desaparición inmediata de las tensiones nominales.
Hacia adelante, las consultoras anticipan que mayo podría mantenerse cerca del 2,2% o 2,3%, ayudado por el fin del pico estacional de educación e indumentaria, una moderación en alimentos, el impacto comercial del Hot Sale y ajustes más acotados en combustibles. Según el REM, la inflación esperada sería de 2,3% en mayo, 2,1% en junio y 2% en julio, con una perforación del 2% recién hacia agosto.
La consultora C&T, dirigida por Camilo Tiscornia, señaló que la caída de la inflación núcleo explicó buena parte de la baja mensual, al pasar de 3,2% a 2,3%. Esa lectura es importante porque la inflación núcleo suele observarse como una medida más estructural de la dinámica de precios, menos afectada por factores transitorios o decisiones administrativas. Si ese componente sigue desacelerando, el Gobierno podrá mostrar un avance más sólido que una simple mejora puntual del índice general.
De todos modos, el desafío para la administración Milei sigue siendo trasladar la baja estadística a la economía real. Para la sociedad, la inflación no se mide únicamente en porcentajes, sino en góndolas, tarifas, alquileres, combustibles, medicamentos y servicios. El 2,6% de abril es una buena noticia frente al 3,4% de marzo, pero todavía implica que los precios siguen subiendo y que la recomposición del poder adquisitivo continúa siendo una carrera difícil.
La mejora también deberá sostenerse en un contexto donde los regulados siguen presionando. Transporte, electricidad y combustibles pueden volver a mover el índice si el Gobierno decide acelerar correcciones tarifarias o si el escenario internacional vuelve a tensionar el precio del petróleo. En una economía todavía frágil, cualquier salto en energía o logística se traslada rápido al resto de los precios.
El oficialismo tiene motivos para festejar, pero también razones para la prudencia. La inflación de abril confirma una desaceleración y le devuelve al Gobierno una bandera política clave. Pero la batalla todavía no está ganada. El verdadero examen será si mayo, junio y julio consolidan la baja y si el descenso del IPC empieza a sentirse en el bolsillo de los trabajadores, jubilados, comerciantes y familias.
En términos políticos, el dato fortalece a Milei y a Caputo en un momento en el que el Gobierno necesita ordenar expectativas y recuperar iniciativa. En términos económicos, muestra que la desinflación continúa, aunque a una velocidad menor que la deseada por la Casa Rosada. La Argentina salió del sobresalto de marzo, pero aún no ingresó en una etapa de estabilidad plena.




