Buenos Aires, 28 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- El ministro de Economía, Luis Caputo, buscó llevar tranquilidad al mercado y al círculo empresario al asegurar que “no se espera ningún cimbronazo” económico, anticipó que la inflación de mayo será más baja que la de abril y pronosticó que el presidente Javier Milei será reelecto en 2027. El mensaje fue lanzado en el Latam Economic Forum, donde el jefe de Estado cerró la jornada con un fuerte discurso contra periodistas, medios de comunicación y opositores.
La escena dejó una postal política del oficialismo: mientras Caputo intentó mostrar datos, previsibilidad y confianza para desactivar temores de inestabilidad, Milei volvió a colocar en el centro de su intervención una ofensiva discursiva contra la prensa, a la que acusó de atacar al Gobierno de manera injusta y de alimentar un relato contrario a la marcha real de la economía.
El foro se realizó en Parque Norte, ante empresarios, funcionarios, legisladores y dirigentes libertarios. En primera fila estuvieron el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, en una jornada teñida de color violeta y pensada como una vidriera para defender el programa económico, exhibir cohesión interna y reforzar la idea de que el Gobierno se encamina hacia una etapa de crecimiento.
Caputo abrió la jornada con un mensaje de tono optimista. “La inflación vuelve a estar a la baja. En abril fue de 2,6%, la más baja desde noviembre, y se espera que en mayo sea más baja aún”, afirmó el titular del Palacio de Hacienda. También sostuvo que las expectativas están ancladas y que para los próximos doce meses se proyecta una inflación cercana al 20%.
En ese contexto, el ministro fue categórico: “No se espera ningún cimbronazo”. La frase apuntó directamente a despejar los temores habituales que aparecen en la Argentina antes de un año electoral, cuando el mercado suele anticipar turbulencias cambiarias, presión sobre los precios y dudas sobre la sostenibilidad del programa económico.
Caputo fue más allá y se metió de lleno en la disputa política. Aseguró que 2027 será un año “atípico” porque, según su visión, “la economía se va a llevar puesta a la política”. Con esa definición, el ministro afirmó que el oficialismo no sólo llegará fortalecido al año presidencial, sino que Milei ganará “cómodamente” su reelección.
El jefe económico del Gobierno también defendió el desempeño de distintos sectores y repasó indicadores que, según dijo, demuestran una realidad muy distinta de la que presentan los medios. Mencionó la baja de la Canasta Básica Alimentaria, récords de exportaciones, mejores números en agroindustria, exportaciones industriales, superávit energético, financiamiento pyme, cosecha, actividad aerocomercial y actividad económica.
“Parece un chiste leer diarios y ver noticias de crisis”, lanzó Caputo, al sostener que el EMAE se encuentra en niveles récord. El ministro insistió en que existe una divergencia entre los datos económicos y el relato público, y pidió “no dejarse psicopatear” por lo que se publica o se escucha en los medios.
La crítica a la prensa fue uno de los ejes centrales de su exposición. Caputo sostuvo que el periodismo distorsiona la realidad económica, ignora los avances del programa y empuja una mirada pesimista que afecta expectativas, consumo e inversión. Según su planteo, la reacción social también forma parte del cambio económico: si los ciudadanos creen que todo está mal, se retraen; si confían en los datos, el crecimiento puede acelerarse.
El ministro también destacó la baja de la pobreza y aseguró que millones de argentinos salieron de esa condición. Allí volvió a confrontar con periodistas y opositores que, según su mirada, buscan instalar una imagen de deterioro social incompatible con los números que exhibe el Gobierno.
Luego llegó el turno de Milei, quien reforzó el mismo encuadre, pero con un tono más confrontativo. El Presidente sostuvo que su objetivo es explicar a los argentinos cuál fue el punto de partida de la economía y hacia dónde va el país. Destacó la baja del riesgo país, defendió el crecimiento de la actividad y pidió que la sociedad “abrace las ideas de la libertad” y entierre al populismo.
El jefe de Estado afirmó que la economía se expande a un ritmo del 5% anual y sostuvo que el país está “quintuplicando el crecimiento”. También reconoció que la inflación actual “no es la que queremos”, pero remarcó que el Gobierno evitó una hiperinflación al inicio de la gestión. En ese punto, elogió el trabajo de Luis Caputo, Pablo Quirno y Santiago Bausili.
Milei también destacó el rol de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, al afirmar que su gestión permitió “restaurar el orden en las calles” y terminar con los piquetes. Además, defendió a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, al recordar que resistió presiones para desplazarla y sostuvo que el Gobierno sacó a millones de personas de la pobreza.
El discurso presidencial incluyó nuevas críticas a la oposición. Milei acusó a sus adversarios de haber intentado en 2025 un “golpe de Estado” contra el programa económico mediante iniciativas legislativas y maniobras destinadas, según dijo, a generar miedo y provocar una salida masiva de activos argentinos. También celebró la aprobación de proyectos oficiales como la reforma laboral, la ley de inocencia fiscal, la ley de glaciares y el acuerdo Mercosur-Unión Europea.
Pero el tramo más político volvió a estar dirigido contra los medios de comunicación. Milei afirmó que los ataques al Gobierno son injustos y que “nunca se vio en la historia” un nivel semejante de hostilidad mediática. En línea con Caputo, sostuvo que existe una distancia enorme entre la situación real de la economía y el relato construido por periodistas y medios de difusión.
La coincidencia discursiva entre el Presidente y su ministro no fue casual. Ambos buscaron instalar la idea de que el Gobierno ya atravesó la etapa más dura del ajuste, evitó la hiperinflación, ordenó las variables macroeconómicas y ahora enfrenta una batalla cultural y comunicacional contra quienes, según la Casa Rosada, no aceptan el cambio de rumbo.
Sin embargo, el contraste también fue evidente. Caputo procuró mostrarse como garante de estabilidad, prometió que no habrá sobresaltos, anticipó menor inflación y proyectó una victoria electoral cómoda. Milei, en cambio, eligió subir el tono contra la prensa y la oposición en un auditorio empresario que acompañó con aplausos sus definiciones más duras.
El oficialismo intenta convertir la baja de la inflación, la mejora de algunos indicadores y el respaldo empresario en capital político para atravesar los próximos meses. Pero el desafío sigue siendo doble: sostener la recuperación económica en la calle y evitar que la confrontación permanente termine opacando los datos que el propio Gobierno busca exhibir.
La presencia de Adorni en primera fila también tuvo lectura política. El jefe de Gabinete aparece en días de fuerte exposición pública, mientras se prepara para presentar su declaración jurada patrimonial y procura eludir presiones internas y externas. Su ubicación junto a Karina Milei mostró respaldo dentro de una administración que, pese al optimismo económico, convive con tensiones políticas, disputas internas y cuestionamientos sobre transparencia.
En el plano empresario, el mensaje fue claro: el Gobierno promete estabilidad, baja de inflación, crecimiento, inversiones y continuidad política más allá de 2027. Caputo aseguró que ya existen propuestas de inversión por USD 148.000 millones, con USD 30.000 millones aprobados, y sostuvo que el país está navegando el shock externo mejor que otros mercados.
Para el oficialismo, el foro funcionó como una plataforma de reafirmación. Para sus críticos, dejó otra postal del estilo libertario: datos económicos en una mano, confrontación política en la otra. La apuesta de Milei y Caputo es que, si la inflación sigue bajando y la actividad se sostiene, la economía termine imponiéndose sobre el clima político.
El riesgo es que la batalla comunicacional no alcance para explicar lo que todavía no llega al bolsillo de todos. El Gobierno confía en que los indicadores terminarán ordenando la percepción social. Pero mientras tanto, la discusión pública sigue marcada por el choque entre datos oficiales, malestar cotidiano, interna política y una pelea abierta con los medios que el Presidente no parece dispuesto a abandonar.




