Material radiactivo regulado, sensible y de interés estratégico para la seguridad pública*
Rosario – 17 Junio 2026 – Total News Agency – TNA-. La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) activó una alerta nacional tras la sustracción de una fuente radiactiva de calibración de Cesio-137 en la ciudad de Rosario, un episodio que volvió a poner bajo la lupa los controles estatales y los protocolos internos de los establecimientos médicos que operan con materiales radiactivos.
Aunque no constituye material nuclear estratégico en sentido militar —como uranio enriquecido o plutonio—, el Cesio-137 sí es considerado un material radiactivo sensible, sujeto a control estatal estricto, por su potencial impacto sanitario, ambiental y de seguridad si es robado, extraviado o manipulado por personas no autorizadas.
El hecho fue notificado el 16 de junio de 2026 por un usuario autorizado para el uso de material radiactivo. La fuente era utilizada para la verificación de equipamiento en Medicina Nuclear y, según la información difundida oficialmente, se trata de una cápsula en forma de gel, contenida en un envase plástico transparente, que se encontraba dentro de su blindaje correspondiente.
La sustracción ocurrió en el Instituto de Cardiología de Rosario “Dr. Luis González Sabathie”, según informaron medios locales y fuentes vinculadas al operativo. La última utilización registrada habría sido el 12 de junio, aunque todavía no fue establecido quién la manipuló posteriormente ni en qué circunstancias desapareció.
Desde la ARN remarcaron que, si bien el riesgo radiológico del elemento es “muy bajo” en las condiciones informadas, cualquier hallazgo debe ser tratado como una emergencia radiológica. La recomendación es concreta: no tocar, no abrir, no mover ni manipular el objeto, y comunicarse de inmediato con la Guardia SIER a los teléfonos 011 1544718686, 011 1544703839 o 011 1544214581.
El caso expone un punto sensible: las fuentes selladas o encapsuladas de uso médico no son simples insumos hospitalarios. Aunque puedan tener baja actividad, son materiales regulados, deben estar inventariados, almacenados bajo blindaje, custodiados y manipulados exclusivamente por personal autorizado, entrenado y registrado.
En Argentina, la ARN es el organismo competente para dictar normas de seguridad radiológica y nuclear, protección física, licenciamiento, fiscalización, transporte y control del uso de materiales radiactivos. Su marco regulatorio exige que las instalaciones y el personal cumplan condiciones específicas para operar con fuentes radiactivas, y contempla normas particulares para medicina nuclear, fuentes selladas, protección física, transporte y gestión de residuos radiactivos.
En la práctica, un establecimiento que utiliza una fuente de calibración de Cesio-137 debería contar con licencia o autorización vigente, responsable de protección radiológica, personal habilitado, inventario actualizado, registro de uso, almacenamiento en área restringida, blindaje identificado, control de acceso, señalización radiológica y procedimiento escrito ante pérdida, robo o sospecha de exposición. La manipulación no debería quedar librada a personal administrativo, de limpieza, mantenimiento o seguridad privada sin capacitación específica.
El punto clave es la trazabilidad. Cada fuente debe poder ser ubicada en todo momento: cuándo se usó, quién la retiró, quién la devolvió, dónde quedó almacenada y bajo qué condiciones. Si la última utilización fue el 12 de junio y la desaparición se detectó el 16, la investigación deberá determinar si existió una falla de custodia, una omisión en el inventario diario, una vulnerabilidad en el acceso al laboratorio o una manipulación por personal no autorizado.
El estándar internacional va en la misma dirección. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) clasifica las fuentes radiactivas según el riesgo que representan y recomienda sistemas de seguridad graduados: cuanto mayor sea la actividad y el potencial de daño, mayores deben ser las barreras físicas, los controles de acceso, los registros y la capacidad de respuesta. Aun en fuentes de menor riesgo, la pérdida o robo debe notificarse inmediatamente al regulador.
En Estados Unidos, la Nuclear Regulatory Commission (NRC) regula el uso médico de materiales radiactivos a través del 10 CFR Part 35, que establece obligaciones para licenciatarios, usuarios autorizados, controles de fuentes selladas, pruebas de fuga, inventarios físicos y conservación de registros. Para cantidades significativas de materiales radiactivos —categorías 1 y 2— rige además el 10 CFR Part 37, que exige programas de seguridad física, zonas restringidas, autorización de acceso sin escolta, verificación de confiabilidad del personal, capacitación específica, respuesta ante accesos no autorizados y controles en el transporte.
Ese régimen norteamericano distingue entre fuentes de calibración de baja actividad y materiales de alto riesgo. En el caso del Cesio-137, el umbral de categoría 2 se ubica en 1 TBq, equivalente a aproximadamente 27 curies. Si se confirmara que la fuente robada en Rosario es de baja actividad —medios locales mencionaron 10 mCi— estaría muy por debajo de ese umbral. Sin embargo, esa diferencia no elimina la obligación de custodia, inventario, control de acceso y notificación inmediata.
El antecedente más dramático en la región sigue siendo el accidente radiológico de Goiânia, en Brasil, ocurrido en 1987, cuando una fuente médica abandonada con Cesio-137 fue retirada y manipulada por personas que desconocían su peligrosidad. El episodio dejó muertos, decenas de contaminados y miles de personas examinadas. La comparación no implica que el caso rosarino tenga la misma magnitud, pero recuerda una lección básica: el riesgo aumenta cuando una fuente regulada sale del circuito técnico y cae en manos de personas sin información ni protección.
El Cesio-137 es un isótopo radiactivo artificial que emite radiación beta y gamma. Se utiliza en medicina, industria e investigación, tanto en fuentes de calibración como en determinados equipos o aplicaciones específicas. En condiciones controladas, con blindaje adecuado y personal entrenado, su uso es seguro. Fuera de control, puede provocar exposición innecesaria, quemaduras radiológicas, contaminación si la fuente se rompe y daños severos ante contacto prolongado o manipulación directa.
Por eso, el robo en Rosario no sólo demanda recuperar la cápsula. También obliga a revisar el sistema de control interno del establecimiento, la cadena de custodia, la capacitación del personal, las medidas de acceso al área de medicina nuclear y la frecuencia de los inventarios. El Estado debe fiscalizar que las instituciones autorizadas no se limiten a cumplir formalidades documentales, sino que mantengan controles efectivos y verificables sobre cada fuente radiactiva bajo su responsabilidad.
En materia radiológica, una fuente “de bajo riesgo” no equivale a una fuente sin riesgo. Y una cápsula perdida dentro o fuera de un centro médico no es un extravío administrativo: es una falla de seguridad que debe investigarse con rigor técnico, trazabilidad completa y responsabilidades claras.
*Material radiactivo regulado, sensible y de interés estratégico para la seguridad pública.
En Argentina, la Ley Nacional de la Actividad Nuclear N° 24.804 establece que el Estado nacional fija la política nuclear y ejerce regulación y fiscalización a través de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN). Esa autoridad controla instalaciones, prácticas, personal, transporte, protección física y uso de materiales radiactivos.
La propia normativa distingue entre material nuclear y material radiactivo. El Cesio-137 usado en medicina nuclear entra en la categoría de material radiactivo, no necesariamente en la de “material nuclear” estratégico asociado al ciclo del combustible nuclear. Sin embargo, sigue siendo un material regulado por su capacidad de emitir radiación ionizante y por el riesgo que implica si sale del circuito autorizado.




