Por Darío Rosatti
Córdoba – 6 Julio 2026 – Total News Agency – TNA – La salida de Julio Manco de la presidencia de la Fábrica Argentina de Aviones “Brigadier San Martín” S.A. (FAdeA) dejó al descubierto una crisis que ya no podía maquillarse con fórmulas administrativas ni renuncias por “razones personales”. La decisión de desplazarlo, formalizada en la Asamblea General de Accionistas, cerró semanas de desgaste interno, denuncias por presuntas irregularidades, tensión sindical y parálisis productiva. Pero, según pudo reconstruir Total News Agency, la gota que finalmente rebasó el vaso fue la denuncia publicada por este medio sobre un episodio de maltrato y violencia contra una mujer de 72 años, que colocó a Manco en una situación política insostenible.
El reemplazante será el ingeniero químico Oscar López, proveniente de la gerencia general de Fabricaciones Militares, compañía que conserva el 1% del paquete accionario de FAdeA. El 99% restante pertenece al Estado nacional, a través del Ministerio de Defensa, cuya representación en la asamblea estuvo encabezada por la abogada Carolina Coler. La designación fue confirmada por medios cordobeses y del sector, que señalaron que López asume con el objetivo declarado de ordenar las finanzas y recuperar proyección internacional, aunque su llegada ya generó resistencia en el Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos (STA).
La salida de Manco venía madurando desde hacía semanas, tal como había adelantado esta agencia. Aunque el ahora ex titular de FAdeA había ensayado una renuncia con fecha 21 de mayo bajo el argumento formal de “razones personales”, en los hechos fue apartado por una combinación de factores que erosionaron su autoridad. Durante su gestión se acumularon cuestionamientos por la demora en decisiones estratégicas, reclamos gremiales, denuncias por supuestas irregularidades en contrataciones vinculadas con aviación ejecutiva, posibles conflictos de interés y filtraciones de licitaciones que habrían llegado a la Oficina Anticorrupción.
Sin embargo, el dato que aceleró la definición política fue otro. TNA informó que Julio Manco había sido denunciado por maltrato hacia una mujer de 72 años, quien habría sido pareja de su padre durante más de 25 años. Según la presentación citada por fuentes con acceso al expediente, la mujer se encuentra con botón antipánico y tanto Julio Manco como Gonzalo Manco tendrían restricciones de acercamiento. Este último habría sido señalado por amenazarla en nombre de su hermano para que retirara la denuncia. Gonzalo Manco, según fuentes policiales consultadas por esta agencia, tiene otra denuncia por golpear a un agende policial que le realizaba un control de alcohol y sustancias. En el entorno de la causa también se mencionan presuntos antecedentes de maltrato hacia la ex esposa de Manco, quien también lo habría denunciado.

La gravedad del episodio dejó al Gobierno sin margen. En una empresa estratégica, dependiente del Estado y vinculada al área de Defensa, la permanencia de un funcionario bajo una denuncia de esa naturaleza comenzó a ser leída como un costo político mayor que su desplazamiento. En los pasillos de la planta cordobesa, la ironía resumía el clima interno: “un Adorni de vuelo corto”, decían trabajadores y directivos para describir una administración con alta exposición, poca producción concreta y creciente carga de conflictos.
La renovación del directorio también implica la salida del empresario mendocino Emilio Magnaghi, mientras que continuará en funciones el brigadier Francisco Leguiza, actual comandante de Material de la Fuerza Aérea Argentina. Su permanencia tampoco está libre de ruido: su nombre apareció mencionado en publicaciones sobre presuntas irregularidades vinculadas con la adquisición de la aeronave Embraer ERJ-140 “55 Héroes”, episodio que escaló al Ministerio de Defensa y derivó en una denuncia penal impulsada por el ex ministro Luis Petri ante la Justicia Federal.
La asamblea dejó además expuesta una interna política por el control de FAdeA. Uno de los nombres que pretendía quedarse con la presidencia era Guillermo Ballesteros, capitán retirado de la Fuerza Aérea y asesor del presidente saliente. Su postulación, según fuentes del sector, era promovida por el propio Manco y habría contado con gestiones ante el jefe de la Fuerza Aérea, brigadier general Gustavo Valverde, el ministro Carlos Presti y el secretario de Estrategia y Asuntos Militares, general de división Jorge Puebla. Pero el operativo no logró aterrizar.
Antes de su salida, Manco habría intentado modificar la estructura orgánica de FAdeA para crear una secretaría general a la medida de Ballesteros, con funciones de coordinación y decisión antes de llegar al directorio. Dentro de la fábrica interpretaron esa maniobra como una tentativa de conservar influencia sobre expedientes sensibles, entre ellos los que tramitan en la Gerencia de Ética y Compliance, a cargo de Julia Enríquez, algunos de los cuales ya habrían llegado a la Justicia Federal de Córdoba.
El caso vuelve a poner bajo observación al titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, Diego Chaher, señalado en el sector como uno de los funcionarios que impulsó la llegada de Manco. La designación de Oscar López, también vinculado al universo de Fabricaciones Militares, es leída por distintas fuentes como una continuidad de la misma línea política más que como un giro de fondo. La crítica central es la ausencia de un plan industrial consistente para una empresa que concentra capacidades únicas en América Latina.
FAdeA no es una sociedad estatal más. La planta cordobesa se presenta oficialmente como un centro estratégico de desarrollo industrial para la defensa y el sector aeroespacial, con capacidad de fabricación, mantenimiento, ingeniería y modernización de aeronaves. Su propia historia la ubica como heredera de la antigua Fábrica Militar de Aviones, fundada en 1927, que llegó a producir desarrollos emblemáticos como el Pulqui I y el Pulqui II.
Por ese peso estratégico, la empresa fue excluida de la lista de compañías sujetas a privatización durante el debate de la Ley Bases. La decisión no eliminó los problemas de fondo: en 2025 FAdeA volvió a pedir un Procedimiento Preventivo de Crisis, propuso suspensiones rotativas y pago parcial de salarios, y atravesó un cuadro de conflictividad que profundizó la inquietud entre trabajadores y proveedores.
La crisis de conducción llega en un momento particularmente sensible por el proyecto de cooperación con México alrededor del IA-63 Pampa III Block 2. La iniciativa impulsada desde la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial (FEMIA) contempla esquemas de integración industrial, transferencia tecnológica y eventual producción conjunta para abastecer mercados latinoamericanos. El interés mexicano se apoya en el bajo costo operativo del Pampa frente a competidores internacionales y en la posibilidad de evolucionar hacia una versión con radar, aviónica modernizada y capacidades de ataque liviano, vigilancia fronteriza e interceptación de vuelos clandestinos.
El Pampa III es presentado por FAdeA como una plataforma de arquitectura abierta y modular, apta para entrenamiento avanzado y configuraciones escalables. La empresa destaca su aviónica integrada, simulación de radar, enlace de datos y flexibilidad para adaptarse a necesidades de entrenamiento o combate. El Ministerio de Defensa también había señalado que la versión Bloque II incorporaba actualizaciones tecnológicas orientadas a fortalecer su rol como avión de entrenamiento avanzado y ataque ligero.
Pero el potencial exportador choca con la inestabilidad interna. Fuentes de la industria aeroespacial advierten que la falta de definiciones comerciales, la demora en contratos y el recambio abrupto de autoridades pueden comprometer la credibilidad argentina ante socios externos. A ello se suma la inmovilización de un contrato cercano a los US$ 110 millones entre FAdeA y la Fuerza Aérea Argentina para modernizar aeronaves IA-63 Pampa II hacia la versión Pampa III Block 2 y actualizar parte de la flota operativa. Ese acuerdo, con un anticipo previsto del 30%, habría permitido recomponer el flujo financiero de la empresa y fortalecer la capacidad industrial necesaria para afrontar el proyecto con México.
El desafío de Oscar López será doble. Deberá recomponer una conducción golpeada por denuncias y disputas internas, pero también demostrar que puede sostener una agenda industrial real en una empresa que necesita contratos, financiamiento y planificación de largo plazo. Su falta de trayectoria directa en la industria aeronáutica ya generó cuestionamientos del STA, que calificó su designación como “un balde de agua fría” en un momento en que FAdeA enfrenta negociaciones internacionales, compromisos militares demorados y pérdida de confianza entre proveedores.
El desplazamiento de Julio Manco cierra un capítulo, pero no resuelve la crisis. La denuncia por presunto maltrato a una mujer de 72 años terminó funcionando como el detonante final de una salida que el Gobierno venía demorando. Detrás de ese episodio aparece un problema más profundo: una fábrica estratégica para la defensa nacional quedó atrapada entre internas políticas, improvisación administrativa, expedientes sensibles y una oportunidad internacional que podría perderse si la nueva conducción no logra poner nuevamente a FAdeA en pista y una denuncia en la justicia federa de Córdoba que deberá avanzar.




