Buenos Aires – 7 julio 2026 – Total News Agency – TNA — El programa financiero presentado por el ministro de Economía, Luis Caputo, tuvo una recepción favorable en los mercados y permitió que el riesgo país argentino tocara su nivel más bajo desde el inicio del gobierno de Javier Milei, en una jornada en la que también subieron las acciones locales, avanzaron los bonos en dólares y el Banco Central volvió a comprar divisas.
El indicador que elabora JP Morgan retrocedió hasta la zona de los 408 puntos básicos, un piso no visto desde abril de 2018, cuando la Argentina todavía conservaba acceso al crédito internacional. La baja reflejó el optimismo de los inversores luego de que el Palacio de Hacienda difundiera los lineamientos para afrontar los vencimientos de deuda de 2026 y 2027 sin depender, al menos como escenario base, de una colocación inmediata en los mercados globales. Medios económicos locales ubicaron la caída del riesgo país en torno de los 408 puntos y destacaron que el dólar minorista se mantuvo en $1.510 en el Banco Nación.
El plan de Caputo apunta a despejar una de las principales dudas de los fondos internacionales: cómo hará la Argentina para pagar los fuertes vencimientos en moneda extranjera de los próximos dos años, en particular en 2027, cuando el calendario financiero coincidirá con la campaña presidencial. Según Reuters, el Gobierno prevé cubrir sus compromisos mediante préstamos de organismos multilaterales, privatizaciones y colocaciones en el mercado local, sin recurrir por ahora a una emisión de bonos internacionales.
El ministro sostuvo que volver a Wall Street es “una opción” y no “un objetivo”. La señal buscó mostrar disciplina: el Ejecutivo pretende financiarse al menor costo posible y evitar convalidar tasas elevadas mientras el riesgo argentino continúa descendiendo. La apuesta oficial es que la combinación de superávit fiscal, acumulación de reservas, menor inflación y refinanciación local permita seguir comprimiendo spreads antes de cualquier regreso formal al mercado global.
El programa contempla necesidades financieras relevantes para los próximos dos años. De acuerdo con los datos difundidos por el Gobierno y citados por la prensa internacional, en 2026 las necesidades en moneda extranjera rondan los US$19.200 millones, mientras que en 2027 ascenderían a US$24.900 millones. La administración Milei prevé cubrirlas con una mezcla de financiamiento de organismos, emisiones domésticas, excedentes acumulados y eventuales ingresos por privatizaciones.
La reacción del mercado fue inmediata. El índice S&P Merval de la Bolsa porteña ganó 2,2%, hasta los 3.266.960 puntos, mientras que los ADR argentinos en Nueva York operaron con mayoría de subas. Los bancos lideraron el movimiento, con avances destacados en BBVA Argentina y Banco Supervielle, mientras que también se observó un rebote fuerte en Bioceres, aunque el papel continúa con una caída pronunciada en lo que va del año.
Los bonos soberanos en dólares, tanto Globales como Bonares, avanzaron en promedio 0,2%. La mejora fue más moderada que la de las acciones, pero suficiente para sostener la compresión del riesgo país. En el mercado interpretaron que el Gobierno buscó anticiparse a cualquier duda sobre la capacidad de pago antes de que los vencimientos de 2027 se conviertan en tema central de la campaña electoral.
Los analistas de Portfolio Personal Inversiones evaluaron que el programa confirma la intención oficial de reducir la dependencia del financiamiento externo y fortalecer el mercado de capitales local. En la misma línea, desde Balanz señalaron que mantienen una visión favorable sobre activos argentinos, aunque advirtieron que el margen para una compresión adicional de spreads podría ser más acotado si no se profundiza la acumulación de reservas o si el Gobierno no logra extender plazos.
Adcap Grupo Financiero agregó que el enfoque oficial sigue concentrado en minimizar el costo del financiamiento. Bajo esa lógica, el Tesoro continuaría recurriendo a préstamos garantizados y emisiones locales como principales fuentes durante los próximos 18 meses. La puerta a Wall Street queda abierta, pero subordinada a que el precio sea conveniente para la Argentina.
Un dato central del anuncio fue la nueva emisión del Bonar 2029 (AO29) por hasta US$2.000 millones, diseñada para facilitar la reinversión de los cupones que el Tesoro debe pagar el 9 de julio. El instrumento replicará condiciones ya utilizadas en los bonos AO27 y AO28, con tasa anual del 6% y pago mensual de renta en dólares, una estructura pensada para tentar a inversores que buscan flujo periódico y evitar que los dólares pagados por el Tesoro presionen sobre el mercado cambiario.
En el frente cambiario, la jornada mostró estabilidad después del salto de más de 5% que el dólar registró en junio. El dólar mayorista cedió $2, hasta $1.486,50, mientras que el minorista se mantuvo por cuarto día consecutivo en $1.510 en el Banco Nación. El dólar blue avanzó a $1.515, con una brecha todavía contenida frente al tipo de cambio oficial.
El volumen operado en el mercado de cambios volvió a ser elevado. En el segmento de contado se negociaron US$725,6 millones, una cifra que confirma que julio comenzó con mayor profundidad y oferta. El Banco Central compró US$81 millones, equivalente a poco más del 11% de la oferta spot, y las reservas internacionales brutas subieron US$35 millones, hasta US$48.272 millones, el stock más alto desde comienzos de junio.
La autoridad monetaria también informó que el techo de la banda cambiaria subió a $1.814,21, lo que dejó al tipo de cambio oficial a más de $327 de ese límite teórico. Ese colchón cambiario es leído por el mercado como un margen relevante para absorber movimientos de demanda sin forzar una intervención agresiva, aunque los analistas advierten que la verdadera prueba llegará cuando aumente la dolarización preelectoral.
El contexto externo también acompañó. En Wall Street, el Nasdaq subió 1,2%, el S&P 500 avanzó 0,7% y el Dow Jones ganó 0,3%, en una rueda con menor presión sobre tecnológicas y con petróleo estable. El barril de Brent cerró cerca de los US$72, luego de que la OPEP+ acordara aumentar objetivos de producción y se normalizara el flujo por el Estrecho de Ormuz, lo que redujo temores inflacionarios globales.
El alivio financiero, sin embargo, no elimina los desafíos. La Argentina sigue lejos del grado de inversión y el propio Caputo planteó que la meta oficial es alcanzar esa calificación recién hacia 2031, al final de un eventual segundo mandato de Milei. Reuters recordó que, pese a la mejora reciente, la deuda argentina continúa dentro de la categoría especulativa y que el país deberá sostener superávits, reservas y estabilidad política para consolidar el cambio de percepción.
Por ahora, el mercado compró el mensaje: el Gobierno mostró un mapa para pagar deuda, reforzó la idea de disciplina fiscal y evitó presentarse como urgido por regresar a Wall Street. La respuesta fue una baja del riesgo país, suba de acciones, calma cambiaria y una nueva compra de dólares del Banco Central. El desafío será sostener esa confianza cuando el calendario de vencimientos y la política electoral empiecen a correr en paralelo.




