Kuwait – 12 de julio de 2026 – Total News Agency – TNA-. Irán lanzó este domingo una nueva ofensiva con misiles y drones contra Kuwait y Jordania, en otro paso de la escalada militar desatada con Estados Unidos alrededor del estrecho de Ormuz y de la presencia de bases norteamericanas en los países árabes del Golfo Pérsico.
Las Fuerzas Armadas de Kuwait confirmaron que sus defensas aéreas estaban actuando para interceptar un ataque en curso contra el territorio nacional. Reportes preliminares difundidos durante las primeras horas señalaron que tres misiles habrían sido lanzados contra instalaciones ubicadas en una zona portuaria donde funcionarían sistemas defensivos o estructuras logísticas estadounidenses.
Hasta el cierre de este cable, las autoridades kuwaitíes no habían precisado públicamente si los tres proyectiles alcanzaron sus objetivos ni habían confirmado que el blanco fuese específicamente un puerto. Tampoco se había informado oficialmente sobre víctimas o daños de consideración.
La versión sobre impactos en instalaciones portuarias debe ser considerada provisional hasta que el Ministerio de Defensa de Kuwait publique un balance técnico. Lo confirmado es que el país fue atacado y que su sistema antiaéreo fue activado para responder a misiles y drones procedentes de Irán.
Tres misiles iraníes cayeron en Jordania
En Jordania, en cambio, el impacto de tres misiles fue confirmado oficialmente.
Una fuente militar del Mando General de las Fuerzas Armadas jordanas informó que tres proyectiles lanzados desde territorio iraní cayeron durante la madrugada en distintos puntos del reino.
El ataque no provocó víctimas, aunque produjo daños materiales menores, según el comunicado difundido por la agencia estatal Petra. El Ejército no identificó públicamente los sitios exactos de los impactos.
Las autoridades jordanas reiteraron que no permitirán que el espacio aéreo ni el territorio del país sean utilizados como escenario de enfrentamientos regionales y advirtieron que responderán ante cualquier amenaza contra su soberanía.
El incidente se produjo apenas tres días después de que los sistemas de defensa de Jordania interceptaran ocho misiles lanzados desde Irán. En esa oportunidad, no se registraron víctimas ni daños, aunque fragmentos de los proyectiles cayeron dentro del territorio jordano.
Kuwait, un centro estratégico para Estados Unidos
Kuwait alberga una importante presencia militar estadounidense y cumple una función logística central para las operaciones del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) en Medio Oriente.
Entre las principales instalaciones se encuentran la base aérea Ali Al Salem, la base aérea Ahmad al-Jaber y el complejo militar de Camp Arifjan, utilizado como centro de comando, almacenamiento, transporte y apoyo para fuerzas estadounidenses desplegadas en la región.
Por ese motivo, el territorio kuwaití se convirtió en uno de los objetivos de la campaña iraní destinada a presionar a los gobiernos árabes que permiten la presencia de tropas norteamericanas.
La Guardia Revolucionaria Islámica sostiene que sus ataques están dirigidos contra bases, radares, sistemas antimisiles, depósitos de combustible y centros logísticos de Estados Unidos, aunque varios proyectiles y fragmentos han alcanzado anteriormente infraestructura civil y causado víctimas en países del Golfo.
En un ataque registrado días atrás, las defensas de Kuwait derribaron tres misiles balísticos, un misil de crucero y diez drones. La caída de restos de los proyectiles dejó una persona herida.
El 3 de junio, drones iraníes alcanzaron además el Aeropuerto Internacional de Kuwait, donde murió un ciudadano indio y otras 63 personas resultaron heridas. Teherán negó entonces su responsabilidad, pero CENTCOM sostuvo que el ataque había sido deliberado.
Nueva represalia después de los bombardeos estadounidenses
La ofensiva de este domingo fue presentada por Irán como una respuesta a los últimos ataques de Estados Unidos contra posiciones militares iraníes.
El Comando Central estadounidense informó que sus fuerzas completaron el sábado una nueva ronda de bombardeos contra aproximadamente 140 objetivos, entre ellos lanzadores de misiles, instalaciones de drones, sistemas de defensa aérea, embarcaciones de la Guardia Revolucionaria y centros de vigilancia cercanos al estrecho de Ormuz.
Washington justificó la operación como represalia por el ataque iraní contra un buque portacontenedores de bandera chipriota que navegaba por el estrecho. La embarcación se incendió, sufrió daños en la sala de máquinas y fue abandonada por parte de su tripulación. Un marinero indio continuaba desaparecido.
Tras los bombardeos norteamericanos, Irán lanzó ataques contra Kuwait, Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Omán y Jordania, todos países que mantienen algún nivel de cooperación militar con Estados Unidos.
El régimen iraní busca elevar el costo regional de la presencia estadounidense y obligar a los gobiernos árabes a restringir o expulsar a las fuerzas norteamericanas desplegadas en sus territorios.
Puertos y bases bajo amenaza
El posible ataque contra un puerto de Kuwait adquiere una relevancia especial porque los puertos del Golfo cumplen una doble función: son centros fundamentales para el comercio energético y, al mismo tiempo, puntos de apoyo logístico para buques y fuerzas militares occidentales.
Los reportes iniciales no permiten establecer todavía si el blanco fue el puerto comercial de Shuwaikh, la zona industrial y petrolera de Shuaiba, el complejo de Mina al-Ahmadi o instalaciones navales situadas en otro sector del litoral kuwaití.
Tampoco se confirmó que las baterías estadounidenses mencionadas en las primeras versiones estuvieran instaladas dentro del puerto atacado.
Kuwait dispone de sistemas Patriot y otros medios de defensa aérea destinados a proteger sus instalaciones militares, petroleras y urbanas. Fuerzas estadounidenses desplegadas en el país también operan capacidades de detección e intercepción dentro de una arquitectura defensiva conjunta.
La precisión sobre el objetivo resulta esencial: un ataque contra una base militar tiene implicancias diferentes a un impacto directo sobre un puerto comercial o una terminal petrolera.
Irán expande el campo de batalla
La ofensiva confirma que Teherán ya no limita su respuesta a objetivos estadounidenses dentro de Irán o del estrecho de Ormuz.
El régimen decidió convertir en blancos a los países árabes que albergan fuerzas de Estados Unidos, incluso cuando esos gobiernos no participaron directamente en los bombardeos.
La estrategia representa una grave vulneración de la soberanía de Kuwait y Jordania y aumenta el riesgo de que el conflicto se extienda a toda la región.
Jordania condenó previamente los ataques iraníes contra Kuwait y Baréin como una violación flagrante del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas.
El Gobierno kuwaití también ha denunciado en reiteradas oportunidades que los ataques iraníes constituyen una política agresiva sistemática y afirmó que se reserva el derecho de adoptar todas las medidas necesarias para proteger su territorio y sus instalaciones vitales.
El peligro de una respuesta directa
Hasta ahora, los países del Golfo concentraron sus esfuerzos en interceptar los proyectiles y evitar una confrontación directa con Irán.
Sin embargo, la repetición de ataques, la posibilidad de víctimas civiles y el riesgo para instalaciones energéticas pueden modificar esa posición.
Un impacto sobre una base estadounidense, un puerto petrolero o una zona densamente poblada podría desencadenar una respuesta militar conjunta de Estados Unidos y sus aliados regionales.
El ataque de este domingo deja tres datos confirmados: Kuwait fue blanco de una nueva ofensiva iraní, sus defensas aéreas fueron activadas y tres misiles procedentes de Irán impactaron en territorio jordano.
La afirmación de que tres proyectiles alcanzaron un puerto kuwaití continúa bajo verificación.
En una guerra caracterizada por comunicados contradictorios, propaganda y restricciones informativas, establecer el lugar preciso de los impactos será determinante para evaluar la magnitud del ataque y la posible reacción estadounidense.
Lo que ya no está en discusión es que Irán decidió ampliar el campo de batalla y atacar directamente a Estados árabes soberanos para castigar su cooperación con Washington.




