• Argentina
  • España
  • Israel
  • USA
  • Perú
TotalNews Agency
  • Política y Economía
    • Recomendadas
    • Cortitas y al pie
    • Economia
    • Corrupcion
    • Gremiales
    • Municipios
  • Internacionales
    • España
    • Israel
    • USA
    • Perú
  • Opinion
    • Daniel Romero
    • Adalberto Agozino
    • Dario Rosatti
    • Enrique G Avogadro
    • Guillermo HB Castaño
    • Guillermo Tiscornia
    • Jorge Raventos
    • Malú Kikuchi
    • Nicolás J.Portino González
    • Sandra Mossayebeh
    • Silvia Guzmán Coraita
    • Cristina Seguí
    • Joao Lemos Esteves
    • Costa Moreno
    • Heriberto Justo Auel
    • Jorge Corrado
    • Javier R. Casaubon
    • Claudio Rosso
    • Ramon Llanos
    • Lucho Avila
    • R.R.
  • Informacion General
    • Policiales
    • Inseguridad
    • Narcotrafico & Terrorismo
    • Sociedad
    • Tecno
    • Espectaculos
    • Salud
  • Ultimas Noticias!
No Result
View All Result
  • Política y Economía
    • Recomendadas
    • Cortitas y al pie
    • Economia
    • Corrupcion
    • Gremiales
    • Municipios
  • Internacionales
    • España
    • Israel
    • USA
    • Perú
  • Opinion
    • Daniel Romero
    • Adalberto Agozino
    • Dario Rosatti
    • Enrique G Avogadro
    • Guillermo HB Castaño
    • Guillermo Tiscornia
    • Jorge Raventos
    • Malú Kikuchi
    • Nicolás J.Portino González
    • Sandra Mossayebeh
    • Silvia Guzmán Coraita
    • Cristina Seguí
    • Joao Lemos Esteves
    • Costa Moreno
    • Heriberto Justo Auel
    • Jorge Corrado
    • Javier R. Casaubon
    • Claudio Rosso
    • Ramon Llanos
    • Lucho Avila
    • R.R.
  • Informacion General
    • Policiales
    • Inseguridad
    • Narcotrafico & Terrorismo
    • Sociedad
    • Tecno
    • Espectaculos
    • Salud
  • Ultimas Noticias!
No Result
View All Result
TotalNews Agency
No Result
View All Result

Marruecos y la nueva geografía diplomática del Sáhara

23 julio, 2026
Marruecos y la nueva geografía diplomática del Sáhara
Comparte en FacebookComparte on TwitterComparte en WhatsappComparti en Telegram

Por Adalberto Agozino

Los recientes respaldos expresados por Benín, Ghana y Rumanía al Plan de Autonomía impulsado por Rabat reflejan una evolución que trasciende el histórico diferendo sobre el Sáhara y sitúan al Reino de Marruecos en el centro de una compleja red de alianzas políticas, económicas y estratégicas que ha redefinido su posición tanto en África como en el Mediterráneo.

Contenido:

Buenos Aires – Durante décadas, el conflicto del Sáhara constituyó uno de los asuntos más persistentes y complejos de la agenda diplomática del norte de África. La controversia, enquistada desde mediados de la década de 1970, parecía condenada a una prolongada inmovilidad en la que las posiciones de los distintos actores apenas experimentaban variaciones sustanciales. Sin embargo, la evolución del escenario internacional durante los últimos años ha comenzado a modificar gradualmente ese panorama. Cada vez con mayor frecuencia, distintos gobiernos anuncian públicamente su respaldo a la propuesta de autonomía presentada por Marruecos en 2007 como base para una solución política del diferendo, una dinámica que Rabat interpreta como la confirmación de la creciente aceptación internacional de su iniciativa.

Los pronunciamientos realizados recientemente por Benín, Ghana y Rumanía constituyen algunos de los ejemplos más significativos de esta evolución. Aunque cada uno responde a contextos políticos diferentes y a intereses estratégicos específicos, en conjunto reflejan una tendencia que trasciende el ámbito estrictamente regional y que evidencia el creciente peso diplomático adquirido por Marruecos en un contexto internacional caracterizado por la reconfiguración de alianzas, la competencia entre potencias y la renovada importancia geopolítica de África.

Desde la perspectiva de la diplomacia marroquí, estos apoyos no representan acontecimientos aislados, sino la culminación de una estrategia exterior desarrollada de forma sostenida durante casi dos décadas. Esa política ha buscado combinar una intensa actividad diplomática con una creciente presencia económica, financiera y empresarial en numerosos países africanos, árabes y europeos, fortaleciendo simultáneamente las relaciones bilaterales con socios tradicionales y abriendo nuevos espacios de cooperación.

En ese proceso, la figura del rey Mohammed VI ocupa un lugar central. Diversos observadores coinciden en señalar que la política exterior marroquí ha experimentado, bajo su reinado, una profunda transformación tanto en sus objetivos como en sus instrumentos. Frente a una diplomacia tradicional basada casi exclusivamente en las relaciones políticas, Rabat ha impulsado un modelo que combina cooperación económica, inversiones, financiación del desarrollo, iniciativas religiosas, programas educativos, acuerdos comerciales y proyectos de integración regional.

El resultado ha sido la progresiva consolidación de una red de relaciones internacionales mucho más amplia y diversificada que la existente a comienzos del siglo XXI. Esa transformación constituye uno de los factores que permiten comprender por qué numerosos países han comenzado a revisar sus posiciones respecto del conflicto del Sáhara en paralelo al fortalecimiento de sus vínculos políticos y económicos con Marruecos.

Los acontecimientos registrados durante julio de 2026 ilustran con claridad esa dinámica.

En Ghana, el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, mantuvo una intensa agenda diplomática que culminó con la celebración de la segunda sesión de la Comisión Mixta de Cooperación entre ambos países. Durante esos encuentros, el Gobierno ghanés expresó oficialmente que considera el Plan de Autonomía como la única base realista y duradera para alcanzar una solución mutuamente aceptable de la cuestión del Sáhara, reafirmando además su respaldo al proceso impulsado en el marco de las Naciones Unidas.

El alcance político de esta declaración resulta particularmente significativo si se considera la evolución experimentada por Accra durante los últimos años. Ghana había mantenido históricamente una posición distinta respecto del conflicto y sus relaciones con el Frente Polisario formaban parte de una tradición diplomática heredada del contexto ideológico de la Guerra Fría y del fuerte impulso que entonces adquirieron los movimientos de liberación nacional en África.

Sin embargo, el profundo cambio registrado en la política exterior ghanesa refleja transformaciones mucho más amplias que afectan al conjunto del continente. La expansión del comercio intraafricano, la consolidación de nuevas infraestructuras de transporte, la creciente importancia de las inversiones privadas y la aparición de nuevas prioridades vinculadas al desarrollo económico han desplazado progresivamente el eje de muchas políticas exteriores africanas hacia una lógica más pragmática.

Ese cambio puede apreciarse también en el contenido mismo de la cooperación bilateral entre Marruecos y Ghana. Lejos de limitarse al plano político, ambas delegaciones acordaron ampliar sus relaciones en sectores considerados estratégicos para el crecimiento económico de los dos países: infraestructuras, energías renovables, logística, minería, economía digital, agricultura, banca e hidrocarburos. Asimismo, anunciaron la creación de un Foro Económico e Inversor Marruecos-Ghana destinado a incrementar los intercambios comerciales y facilitar nuevos proyectos empresariales.

La cooperación agrícola constituye uno de los aspectos más relevantes de esta nueva asociación. El grupo marroquí OCP, uno de los mayores productores mundiales de fertilizantes fosfatados, desempeña un papel fundamental en diversos programas destinados a incrementar la productividad agrícola africana. En el caso de Ghana, las autoridades de ambos países consideran que la utilización de fertilizantes adaptados a las características del cultivo del cacao puede contribuir significativamente a mejorar los rendimientos de una actividad esencial para la economía nacional.

Este tipo de iniciativas explica, en buena medida, por qué la política africana de Marruecos ha adquirido una dimensión muy distinta de la que poseía hace apenas veinte años. Rabat ya no proyecta únicamente influencia mediante los canales diplomáticos tradicionales, sino también a través de su línea aérea, empresas, bancos, compañías aseguradoras, grupos industriales, universidades, instituciones religiosas y organismos de cooperación que actúan de manera coordinada en numerosos países del continente.

Una evolución semejante puede observarse en Benín.

Durante la séptima sesión de la Comisión Mixta de Cooperación celebrada en Cotonú, las autoridades beninesas reafirmaron su apoyo a la integridad territorial defendida por Marruecos y expresaron igualmente su respaldo al Plan de Autonomía, al tiempo que manifestaron su voluntad de fortalecer las relaciones bilaterales en prácticamente todos los ámbitos de cooperación.

Más allá del contenido político de la declaración conjunta, resulta especialmente revelador el énfasis colocado sobre los proyectos económicos. La decisión de organizar una futura reunión de la comisión bilateral en Dajla y el anuncio de una misión beninesa destinada a conocer sobre el terreno el desarrollo económico de esa región reflejan hasta qué punto las relaciones económicas comienzan a desempeñar un papel determinante en la evolución de las posiciones diplomáticas africanas.

Esta tendencia no constituye un fenómeno aislado. Durante los últimos años, Marruecos ha intensificado considerablemente su presencia económica en África occidental. Bancos marroquíes figuran entre los principales operadores financieros de la región; empresas constructoras participan en grandes proyectos de infraestructura; compañías de telecomunicaciones amplían continuamente sus inversiones; mientras que el sector de los fertilizantes, la producción de energía y los servicios logísticos han convertido al Reino en uno de los principales inversores africanos dentro del propio continente.

La política africana impulsada desde Rabat responde, además, a una concepción estratégica de largo alcance. Desde su reincorporación a la Unión Africana en 2017, Marruecos ha desarrollado una intensa actividad diplomática orientada a fortalecer la cooperación Sur-Sur, promover la integración económica regional y consolidar alianzas estables con numerosos Estados africanos.

Lejos de limitarse a las declaraciones políticas, esa estrategia se ha traducido en inversiones multimillonarias, acuerdos de cooperación técnica, programas de formación universitaria, iniciativas sanitarias y proyectos agrícolas que han contribuido a reforzar la imagen de Marruecos como uno de los principales motores económicos del continente.

En paralelo, Rabat ha impulsado proyectos de enorme alcance geoestratégico, entre ellos la Iniciativa Atlántica destinada a facilitar la salida al océano de los países del Sahel sin litoral y el ambicioso gasoducto África Atlántica, concebido para conectar Nigeria con Marruecos a lo largo de miles de kilómetros de la costa occidental africana. Ambas iniciativas han sido presentadas por las autoridades marroquíes como instrumentos destinados a favorecer la integración regional y el desarrollo económico compartido, reforzando al mismo tiempo la posición del Reino como plataforma logística entre África, Europa y el Atlántico.

La segunda parte desarrollará el significado del respaldo de Rumanía, la transformación económica de Marruecos durante las últimas dos décadas, el papel desempeñado por Mohammed VI en la proyección internacional del Reino y las implicaciones geopolíticas de la creciente red de apoyos al Plan de Autonomía en África, Europa y el Mediterráneo.

La dimensión africana de esta estrategia explica solo una parte del fenómeno. La otra se desarrolla en Europa, donde durante los últimos años varios gobiernos han ido modificando gradualmente sus posiciones respecto del conflicto del Sáhara. En ese contexto se inscribe la decisión adoptada por Rumanía, cuyo respaldo al Plan de Autonomía ha sido interpretado tanto en Rabat como en numerosas cancillerías europeas como un nuevo indicio de la evolución que experimenta el debate diplomático en el continente.

El Gobierno rumano comunicó oficialmente que considera la propuesta presentada por Marruecos en 2007 como la opción “más práctica, viable y conforme a los parámetros fijados por las Naciones Unidas” para alcanzar una solución política al diferendo. La decisión fue transmitida mediante una comunicación oficial entregada al ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, durante una reunión celebrada en Rabat con un enviado especial del presidente rumano, reflejando así la voluntad de Bucarest de redefinir su posición sobre una cuestión que durante décadas había permanecido prácticamente inalterada.

Desde una perspectiva estrictamente geopolítica, la importancia de este respaldo no reside únicamente en el peso específico de Rumanía dentro de la Unión Europea, sino en el efecto acumulativo que producen decisiones semejantes cuando son observadas en conjunto. Cada nuevo apoyo fortalece la percepción de que se está consolidando una corriente diplomática cada vez más amplia, circunstancia que inevitablemente modifica el contexto internacional dentro del cual se desarrolla el proceso auspiciado por las Naciones Unidas.

Para la diplomacia marroquí, este tipo de reconocimientos constituye el resultado de una política exterior que ha privilegiado la continuidad por encima de las iniciativas coyunturales. Lejos de limitarse a responder a acontecimientos puntuales, Rabat ha desarrollado durante años una estrategia orientada a construir relaciones de confianza mediante mecanismos permanentes de cooperación económica, financiera y política. Esa constancia ha permitido que numerosos países comiencen a considerar a Marruecos no únicamente como un interlocutor regional, sino como un socio estratégico con capacidad para contribuir a la estabilidad de espacios geográficos cada vez más amplios.

La explicación de ese proceso remite inevitablemente a la profunda transformación experimentada por el Reino durante el último cuarto de siglo.

Cuando Mohammed VI accedió al trono en 1999, Marruecos enfrentaba importantes desafíos estructurales. La economía dependía en gran medida de la agricultura, las infraestructuras presentaban importantes carencias y la integración industrial era todavía limitada. Desde entonces, el país ha impulsado una estrategia de modernización que ha modificado sustancialmente su perfil económico y ha incrementado notablemente su atractivo para la inversión extranjera.

Uno de los ejemplos más visibles de esa transformación es el complejo portuario de Tánger Med. Concebido inicialmente como un gran centro logístico destinado a conectar Europa, África y América, el puerto ha terminado convirtiéndose en uno de los principales nodos marítimos del Mediterráneo y del Atlántico. Su extraordinaria capacidad de movimiento de mercancías ha favorecido el establecimiento de importantes industrias manufactureras y ha consolidado a Marruecos como una plataforma logística de primer orden para el comercio internacional.

Alrededor de ese puerto se ha desarrollado un potente ecosistema industrial que ha permitido la instalación de fabricantes de automóviles, empresas aeronáuticas, industrias electrónicas y compañías especializadas en componentes de alta tecnología. En apenas dos décadas, el Reino ha pasado de desempeñar un papel relativamente marginal en determinados sectores industriales a convertirse en uno de los principales productores automovilísticos del continente africano y en un proveedor integrado en las cadenas de valor europeas.

La apuesta por las energías renovables constituye otro de los pilares de esta transformación. Grandes proyectos solares y eólicos han situado a Marruecos entre los países con mayores ambiciones en materia de transición energética. El desarrollo de nuevas capacidades para la producción de hidrógeno verde y combustibles sintéticos refuerza además las expectativas de que el Reino desempeñe un papel creciente dentro del futuro mercado energético europeo.

Paralelamente, el país ha mejorado de manera significativa sus infraestructuras ferroviarias, aeroportuarias y viarias, fortaleciendo su posición como punto de conexión entre África occidental, el Mediterráneo y el Atlántico. Esa combinación de estabilidad política, modernización económica y localización geográfica constituye uno de los principales activos de la estrategia internacional marroquí.

En numerosos análisis internacionales, esa evolución aparece estrechamente vinculada al liderazgo ejercido por Mohammed VI. Diversos especialistas en relaciones internacionales sostienen que la política exterior del Reino ha dejado de concebirse únicamente como un instrumento destinado a gestionar las relaciones diplomáticas tradicionales para transformarse en una herramienta integral de proyección económica, financiera, religiosa y cultural.

La denominada diplomacia económica ocupa un lugar central dentro de esa estrategia. Las visitas oficiales del monarca a numerosos países africanos han estado acompañadas habitualmente por importantes delegaciones empresariales y por la firma de acuerdos de inversión, cooperación técnica y financiación de proyectos de desarrollo. Esa forma de actuación ha permitido construir vínculos de largo plazo que, en muchos casos, trascienden los cambios de gobierno y generan intereses compartidos entre las distintas administraciones.

La creciente presencia de bancos marroquíes en África occidental, la expansión de las compañías aseguradoras, las inversiones en telecomunicaciones, la cooperación agrícola y la actividad desarrollada por el grupo OCP ilustran esa concepción amplia de la acción exterior, donde la diplomacia política y la diplomacia económica aparecen estrechamente entrelazadas.

Al mismo tiempo, Marruecos ha logrado consolidar un perfil singular como actor de estabilidad en una región caracterizada por profundas tensiones. Mientras el Sahel afronta una sucesión de golpes de Estado, el recrudecimiento de la amenaza yihadista y una creciente competencia entre potencias externas, Rabat ha proyectado una imagen de continuidad institucional y de previsibilidad que resulta especialmente valorada por numerosos socios internacionales.

En el Mediterráneo occidental, el Reino desempeña igualmente un papel cada vez más relevante. Su cooperación con la Unión Europea en materia migratoria, seguridad, lucha contra el terrorismo y control de redes criminales ha reforzado la percepción de Marruecos como un interlocutor indispensable para la estabilidad regional. A ello se añade su creciente importancia comercial, industrial y energética, factores que han ampliado significativamente su peso estratégico dentro de las prioridades europeas.

En ese contexto más amplio deben interpretarse los recientes apoyos expresados por Benín, Ghana y Rumanía. Más allá de su evidente significado diplomático, reflejan una transformación de mayor alcance: la consolidación de Marruecos como una potencia regional cuya influencia ya no se limita al Magreb, sino que se extiende progresivamente hacia África occidental, el espacio atlántico y el conjunto del Mediterráneo.

Ello no significa que el diferendo sobre el Sáhara haya dejado de suscitar posiciones diversas en la comunidad internacional. El proceso político impulsado por las Naciones Unidas continúa abierto y diferentes Estados mantienen enfoques distintos sobre el futuro del territorio. Sin embargo, resulta igualmente evidente que la evolución del contexto diplomático de los últimos años ha introducido nuevos elementos que modifican el equilibrio existente durante décadas.

Desde la óptica de Rabat, la ampliación constante del respaldo internacional al Plan de Autonomía constituye la consecuencia natural de una política exterior basada en la continuidad, el fortalecimiento de las relaciones bilaterales y la creciente proyección económica del Reino. Para numerosos analistas, por su parte, esos apoyos también reflejan una realidad geopolítica más amplia: el ascenso de Marruecos como uno de los principales polos de estabilidad, inversión y crecimiento del continente africano y como un actor cuya influencia resulta cada vez más difícil de ignorar en la configuración del Mediterráneo del siglo XXI.

La sucesión de pronunciamientos favorables registrados en África y Europa durante los últimos meses parece confirmar, en cualquier caso, que el debate internacional en torno al Sáhara se desarrolla hoy en un escenario muy distinto del existente hace apenas una década. La combinación de estabilidad política, modernización económica, diplomacia activa y creciente capacidad de proyección regional ha situado a Marruecos en una posición de influencia considerablemente mayor que la que ocupaba a comienzos del siglo XXI, convirtiéndolo en un protagonista ineludible de la nueva arquitectura geopolítica africana y mediterránea.

Tags: AFRICADIPLOMACIA GEOGRAFICAMARRUECOSMohammed VIPLAN DE AUTONOMIARABATREINO DE MARRUECOSSAHARATNTOTAL NEWS
Previous Post

El imputado Zapatero rompió el silencio por el caso Plus Ultra, no explicó las joyas en su despacho

Next Post

Economía Sencilla 96: Argentina 2035: Duplicar el tamaño de la economía en diez años

Next Post
Economía Sencilla 96: Argentina 2035: Duplicar el tamaño de la economía en diez años

Economía Sencilla 96: Argentina 2035: Duplicar el tamaño de la economía en diez años

Ultimas Noticias

Irán envió comandantes, tecnología misilística y oro a Yemen para extender la guerra al mar Rojo

Irán envió comandantes, tecnología misilística y oro a Yemen para extender la guerra al mar Rojo

23 julio, 2026
Economía Sencilla 96: Argentina 2035: Duplicar el tamaño de la economía en diez años

Economía Sencilla 96: Argentina 2035: Duplicar el tamaño de la economía en diez años

23 julio, 2026
Marruecos y la nueva geografía diplomática del Sáhara

Marruecos y la nueva geografía diplomática del Sáhara

23 julio, 2026
El imputado Zapatero rompió el silencio por el caso Plus Ultra, no explicó las joyas en su despacho

El imputado Zapatero rompió el silencio por el caso Plus Ultra, no explicó las joyas en su despacho

23 julio, 2026

TVRadioMiami – Canal Youtube

Hezbollah en Latinoamérica

https://youtu.be/-Z2BGb-4f6A

ISRAEL, IRÁN, EE. UU. Y VENEZUELA

https://youtu.be/m8QjbQlfh0c
  • Terminos y Condiciones
  • MediaKit

© 2026 TotalNews Autopista de Medios - Todos los derechos ReservadosTotalNews Agency.

No Result
View All Result
  • Política y Economía
    • Recomendadas
    • Cortitas y al pie
    • Economia
    • Corrupcion
    • Gremiales
    • Municipios
  • Internacionales
    • España
    • Israel
    • USA
    • Perú
  • Opinion
    • Daniel Romero
    • Adalberto Agozino
    • Dario Rosatti
    • Enrique G Avogadro
    • Guillermo HB Castaño
    • Guillermo Tiscornia
    • Jorge Raventos
    • Malú Kikuchi
    • Nicolás J.Portino González
    • Sandra Mossayebeh
    • Silvia Guzmán Coraita
    • Cristina Seguí
    • Joao Lemos Esteves
    • Costa Moreno
    • Heriberto Justo Auel
    • Jorge Corrado
    • Javier R. Casaubon
    • Claudio Rosso
    • Ramon Llanos
    • Lucho Avila
    • R.R.
  • Informacion General
    • Policiales
    • Inseguridad
    • Narcotrafico & Terrorismo
    • Sociedad
    • Tecno
    • Espectaculos
    • Salud
  • Ultimas Noticias!

© 2026 TotalNews Autopista de Medios - Todos los derechos ReservadosTotalNews Agency.