Miami – 29 Julio 2026 – Total News Agency – TNA – El fundador y CEO de Infobae, Daniel Hadad, advirtió que la inteligencia artificial ya modificó de manera irreversible la producción, distribución y comercialización de las noticias, pero alertó que su capacidad para concentrar información, apropiarse del trabajo periodístico y construir perfiles íntimos de los usuarios también puede amenazar la libertad de prensa y condicionar el funcionamiento de las democracias.
Hadad abrió su exposición en SIP Connect 2026, el foro de innovación organizado por la Sociedad Interamericana de Prensa en Miami, con una demostración sencilla pero inquietante: retiró su teléfono móvil, abrió ChatGPT y le pidió las últimas noticias sobre la nueva presidente de Perú, Keiko Fujimori.
La aplicación respondió de inmediato con un resumen informativo, sin mencionar los medios periodísticos que habían investigado, producido y publicado las noticias utilizadas para construir la respuesta. “¿Por qué un chico de 18 años, o mi mamá, que tiene 92, entraría a The New York Times, a Infobae o a El Comercio?”, preguntó Hadad, antes de comparar a la herramienta instalada en el teléfono con un moderno “Oráculo de Delfos”.
La prueba expuso, además, otro riesgo central: el asistente aseguró que Fujimori había asumido para el período “2026-2039”, cuando la documentación oficial del Jurado Nacional de Elecciones de Perú establece que su mandato se extiende desde 2026 hasta 2031. La inteligencia artificial ofreció así una respuesta veloz y convincente, pero incorporó un dato falso dentro de una noticia verdadera.
El episodio sintetizó uno de los principales dilemas que enfrenta el periodismo. Las plataformas pueden responder preguntas, resumir acontecimientos y recomendar productos sin que los usuarios visiten los sitios que financiaron la cobertura ni puedan distinguir con claridad qué parte de la información es correcta, cuál fue obtenida de una fuente confiable y cuál fue inventada por el sistema.
Hadad señaló que ChatGPT había tomado contenidos de distintos diarios “sin haber pagado un solo dólar” y sin identificar a sus autores. Luego consultó qué camisa debía comprar para asistir a un casamiento y dónde conseguirla. La aplicación le recomendó una camisa blanca en Macy’s, lo que permitió al empresario formular otro interrogante: si el usuario recibe simultáneamente la información y la recomendación comercial dentro del asistente, ¿por qué una empresa continuaría colocando publicidad en un medio periodístico?
La inquietud atraviesa a una industria que durante años dependió del tráfico derivado por buscadores y redes sociales. Datos presentados por Hadad indicaron que, sobre casi 2.600 sitios analizados, el tráfico orgánico proveniente de Google cayó un 33 por ciento, mientras que las derivaciones desde Google Discover retrocedieron un 21 por ciento. The Washington Post, pese a conservar su prestigio y calidad periodística, habría perdido un 44 por ciento de su audiencia digital.
Las cifras coinciden con estudios del sector que describen el ingreso a una etapa en la que los buscadores ya no se limitan a ordenar enlaces, sino que ofrecen respuestas completas generadas por inteligencia artificial. Los editores consultados por el Reuters Institute estimaron que las referencias procedentes de búsquedas podrían caer otro 43 por ciento durante los próximos tres años.
Una investigación académica publicada en 2026 encontró que la incorporación de resúmenes automáticos en los resultados de Google redujo aproximadamente un 15 por ciento las visitas a artículos de Wikipedia, con caídas mayores en aquellos temas que podían resolverse mediante una explicación breve sin ingresar al sitio original. El fenómeno ofrece una evidencia de que las respuestas producidas por IA pueden sustituir, y no necesariamente complementar, el acceso a las fuentes.
La conferencia de la SIP fue presentada bajo el lema “Los desafíos del periodismo en la era de la inteligencia artificial”. El encuentro, realizado entre el 28 y el 30 de julio en el Hotel Intercontinental Doral, reunió a editores, ejecutivos y especialistas para analizar la transformación de las audiencias, los modelos de ingresos y la sostenibilidad de las empresas periodísticas.
El presidente de la entidad, Pierre Manigault, reconoció que la IA puede aumentar la eficiencia, facilitar investigaciones, personalizar contenidos y ampliar el acceso a la información. Sin embargo, advirtió que también abre conflictos sobre derechos de autor, transparencia, desinformación, sesgos y responsabilidad editorial.
El director ejecutivo de la SIP, Carlos Lauría, ubicó ese debate tecnológico dentro de un contexto político más grave: el retroceso de la libertad de expresión en el continente. Denunció que gobiernos democráticos y autoritarios convierten a los medios en adversarios, estigmatizan a los periodistas, emplean leyes y procesos judiciales para intimidarlos y preparan el terreno para distintas formas de censura.
Lauría incluyó a Estados Unidos dentro de esa tendencia y sostuvo que las presiones judiciales, la retórica contra la prensa y los intentos de desacreditar la información independiente adquieren una dimensión global cuando se normalizan en una democracia con semejante influencia internacional. También recordó que un medio económicamente débil resulta mucho más vulnerable frente a gobiernos, empresas o grupos políticos interesados en silenciar investigaciones.
Hadad explicó que su posición personal frente al avance tecnológico también cambió. Después de presentarse durante años como un “tecno optimista”, ahora se definió como un “tecno cauteloso”. La transformación, sostuvo, avanza a una velocidad muy superior a la experimentada con internet y las redes sociales.
El empresario citó una imagen utilizada por el historiador Yuval Noah Harari: en el desarrollo de la inteligencia artificial, la distancia evolutiva entre una ameba y un tiranosaurio podría recorrerse en apenas una década. “Si GPT-4 es la ameba, ¿cómo será el tiranosaurio?”, preguntó.
Hadad no planteó una resistencia a la incorporación de estas tecnologías. Infobae desarrolló ScribNews, una herramienta propia destinada a asistir a sus periodistas, y extendió su utilización a las redacciones de Buenos Aires, Miami, México, Lima, Bogotá, Madrid y El Salvador. El objetivo declarado es automatizar tareas y liberar tiempo para la investigación, el análisis y la producción creativa.
También mostró un video sobre la Revolución de Mayo producido íntegramente con inteligencia artificial por tres jóvenes durante quince días. Una realización equivalente, explicó, habría requerido actores, extras, locaciones, dirección y un costoso proceso de posproducción. El material tuvo una amplia difusión y fue solicitado por docentes para utilizarlo en escuelas. “Cosas que la inteligencia artificial quita, cosas que la inteligencia artificial da”, resumió.
La advertencia más profunda de Hadad no estuvo vinculada exclusivamente con los empleos periodísticos o los ingresos publicitarios, sino con el poder político de las herramientas agénticas. A diferencia de un programa tradicional que ejecuta una orden específica, un agente de inteligencia artificial puede tomar decisiones, encadenar acciones, interpretar comportamientos y modificar sus respuestas según la información reunida sobre cada persona.
Cada conversación permite que el sistema conozca necesidades, temores, frustraciones, inclinaciones políticas, problemas familiares, capacidad económica y hábitos de consumo. “Estas herramientas reciben más información de nosotros que nuestros mejores amigos, nuestra pareja, nuestros hijos o nuestros padres”, afirmó Hadad.
El riesgo no reside solamente en que una empresa utilice esos datos para vender productos. Un gobierno, una organización política o una potencia extranjera podría emplearlos para identificar las vulnerabilidades de millones de ciudadanos, adaptar mensajes individuales, intensificar temores y orientar el voto sin que las personas perciban que están siendo objeto de una operación.
Hadad preguntó si semejante capacidad conducirá a un perfeccionamiento de la democracia o a su destrucción. La duda adquiere gravedad en un escenario internacional donde los regímenes autoritarios ya superan numéricamente a las democracias.
El Informe sobre la Democracia 2026 del Instituto V-Dem, dependiente de la Universidad de Gotemburgo, contabilizó 92 autocracias y 87 democracias. El 74 por ciento de la población mundial vive bajo sistemas autoritarios y solamente el 7 por ciento reside en democracias liberales. La libertad de expresión fue el componente democrático que más se deterioró durante la última década, con retrocesos registrados en 44 países.
El CEO de Infobae recurrió al concepto de “desilustración”, utilizado por el columnista británico Rod Liddle, para describir un ecosistema digital donde la evidencia, la ciencia y el debate racional pierden terreno frente al mensaje más estridente. En las plataformas no necesariamente obtiene mayor alcance la información mejor investigada, sino aquella que provoca más indignación, miedo o confrontación.
En ese entorno, las denominadas granjas de contenidos pueden producir a escala industrial noticias falsas, videos manipulados, comentarios automáticos y campañas políticas diseñadas para aparentar consenso social. Hadad mencionó una estimación de Amazon Web Services según la cual el 57 por ciento del contenido disponible en internet ya habría sido creado o traducido con inteligencia artificial.
La tecnología puede reducir costos y multiplicar las posibilidades narrativas, pero también permite fabricar miles de versiones de una mentira, dirigir cada una hacia un segmento diferente y ahogar el trabajo periodístico dentro de un volumen de información imposible de verificar en tiempo real.
Hadad cerró su intervención reivindicando a los medios profesionales como una infraestructura indispensable de la democracia. Una sociedad puede disponer de cantidades ilimitadas de datos y, al mismo tiempo, carecer de información confiable si desaparecen las redacciones capaces de investigar, contrastar fuentes, formular preguntas incómodas y asumir responsabilidad pública por lo que difunden.
“Sin prensa independiente, sin prensa profesional, con gente que hace buenas preguntas, la democracia está realmente en peligro”, afirmó ante los editores reunidos en Miami.




