Por Darío Rosatti
Buenos Aires – 31 Julio 2026 – Total News Agency – TNA-. La presentación de Cristina Kirchner ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas comenzó a cumplir el objetivo político y comunicacional que Total News Agency – TNA había advertido: más que una vía jurídica con capacidad inmediata para revertir su condena, se trató de una operación destinada a internacionalizar el caso, ocupar titulares y reinstalar a la ex presidente como protagonista central de la disputa electoral argentina. Imagen de cuando todo era alegria y Milei llegaba a la presidencia con el apoyo de Massa.
La maniobra encontró un colaborador inesperado en el propio presidente Javier Milei, quien durante la cadena nacional utilizada para presentar la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) nombró reiteradamente a Cristina Kirchner, la convirtió en la principal adversaria de su discurso y la devolvió al centro de una competencia presidencial para la cual está legalmente inhabilitada.
La ex presidente fue condenada a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos en la causa Vialidad, sentencia que quedó firme después de la intervención de la Corte Suprema de Justicia. Esa situación le impide ser candidata en 2027, salvo que prospere alguna revisión judicial extraordinaria o se produzca una modificación institucional hoy inexistente e imposible de lograr con un gobierno que no sea peronista que pueda forzarla, desde luego, con malas artes.
Su presentación ante la ONU solicita, entre otras medidas, la suspensión cautelar de la inhabilitación, la revisión integral de la condena y modificaciones vinculadas con la composición de la Corte Suprema. La defensa sostiene que hubo violaciones a las garantías del debido proceso, persecución política y “machismo estructural”.
Sin embargo, el Comité de Derechos Humanos no actúa como una cuarta instancia judicial argentina, no puede anular por sí mismo una sentencia de la Corte Suprema ni convertir automáticamente a Cristina Kirchner en candidata. Un eventual pronunciamiento favorable, de casi imposible concreción, tendría peso político y diplomático, pero su aplicación interna requeriría decisiones posteriores de las autoridades argentinas.
señaló desde el comienzo que la elección de la vía de Naciones Unidas le permitía a la ex presidente evitar el antecedente negativo que podría encontrar en el sistema interamericano y construir, en cambio, un relato internacional de persecución. La contratación de abogados extranjeros, la conferencia de prensa, la publicación de artículos en medios europeos y la apelación a categorías como violencia política, proscripción y machismo formaron parte de un dispositivo comunicacional más amplio que el reclamo estrictamente jurídico.
La operación obtuvo un primer resultado cuando Milei decidió responder desde una cadena nacional que debía estar concentrada en la reforma del Banco Central. El Presidente describió a la entidad como una herramienta utilizada para el “robo de la alta política” y acusó a Cristina Kirchner y a la ex titular del BCRA Mercedes Marcó del Pont de haber retirado alrededor de 10.000 millones de dólares de la autoridad monetaria mediante letras intransferibles.
El jefe de Estado mencionó siete veces la expresión “alta política” y abandonó la palabra “casta”, uno de los conceptos que cimentaron su victoria electoral de 2023. La sustitución no parece accidental. “Casta” permitía a Milei presentarse como un extraño enfrentado a una dirigencia privilegiada; “alta política”, en cambio, procura reconstruir ese antagonismo cuando el oficialismo ya lleva más de dos años en el poder y ha incorporado a dirigentes, funcionarios y operadores provenientes de distintos sectores del sistema.
El desgaste del término “casta” también puede explicarse por la composición del Gobierno, las investigaciones judiciales sobre funcionarios y las ventajas concedidas a figuras del oficialismo. La crisis que terminó con la salida del ex jefe de Gabinete Manuel Adorni, luego de las revelaciones sobre viajes, bienes, gastos y relaciones empresariales, debilitó la posibilidad de que el oficialismo continuara utilizando aquella palabra sin quedar expuesto a sus propias contradicciones.
En ese contexto, Cristina Kirchner vuelve a ofrecerle al Presidente un adversario reconocible, con una historia extensa, un elevado nivel de rechazo y causas de corrupción que facilitan la polarización. Es una rival mucho más útil para La Libertad Avanza que un peronismo en proceso de renovación y con liderazgos todavía en disputa.
El principal beneficiado por el desplazamiento generacional dentro del justicialismo venía siendo el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Pese a gobernar una provincia atravesada por una grave crisis de seguridad, avance del narcotráfico, hospitales con serias deficiencias, deterioro de la infraestructura y municipios que reclaman mayores recursos, logró posicionarse como el opositor con mayor proyección nacional.
Distintas encuestas publicadas durante 2026 lo ubicaron cerca de Milei, a la par o incluso por encima en algunos escenarios de balotaje e imagen. Otros relevamientos mantuvieron al Presidente en ventaja, aunque con diferencias reducidas. Un promedio de trece consultoras mostró a Milei adelante en varios escenarios, mientras mediciones individuales reflejaron un empate técnico y un crecimiento sostenido del gobernador.
La paradoja es evidente: mientras Kicillof carga con el costo de gobernar una provincia “en llamas”, consigue proyectarse como candidato competitivo frente al Presidente. Cristina Kirchner, en cambio, no puede competir, pero conserva capacidad para condicionar la interna peronista, bloquear el crecimiento de su antiguo ministro de Economía y mantener a La Cámpora como estructura de poder.
Al colocar nuevamente a la ex presidente en el centro, Milei debilita indirectamente a Kicillof. Obliga al gobernador a pronunciarse sobre la condena, lo empuja a defender la presentación ante la ONU y reabre dentro del peronismo la discusión sobre quién conduce, quién representa al espacio y quién tendrá la última palabra en la definición de candidaturas.
La pregunta inevitable es si el movimiento fue únicamente una reacción discursiva del Presidente o si responde a una estrategia elaborada por Santiago Caputo, principal arquitecto político y comunicacional de Milei.
El asesor conoce el valor electoral de la polarización y ya participó en acuerdos legislativos, judiciales y administrativos con sectores que públicamente aparecen enfrentados al Gobierno. Su método ha consistido en negociar con actores del sistema mientras sostiene una narrativa de confrontación total frente a la opinión pública.
No existen hasta el momento pruebas públicas que permitan afirmar que Caputo coordinó esta operación con un sector del kirchnerismo. Pero la convergencia objetiva de intereses merece ser observada: Cristina Kirchner necesita volver al centro de la escena para conservar su conducción sobre el peronismo, mientras Milei necesita que ella vuelva a ocupar ese lugar para impedir que Kicillof se consolide como una alternativa electoral menos desgastada y con capacidad de ampliar su base.
La ex presidente obtiene titulares, victimización internacional y centralidad partidaria. El Presidente recupera una adversaria conocida, desplaza la discusión sobre los problemas de su administración y evita golpear a un rival nuevo que todavía no acumula el mismo nivel de rechazo.
El discurso sobre el Banco Central dejó así una señal política más importante que varios de sus anuncios técnicos. Mientras explicaba la prohibición de financiar al Estado mediante emisión, Milei eligió nombrar con nombre y apellido a una dirigente inhabilitada, pero evitó otorgarle la misma centralidad a Kicillof, el candidato que aparece más cerca de disputarle el poder real en 2027.
La presentación ante la ONU no modificó hasta ahora la situación judicial de Cristina Kirchner, pero consiguió que la agenda política argentina volviera a girar alrededor de ella. La cadena nacional de Milei completó el trabajo al elevarla nuevamente al ring electoral.
El Congreso comenzará la próxima semana el debate de la reforma del Banco Central, mientras Diego Santilli deberá negociar con gobernadores y bloques aliados los votos para aprobarla. En paralelo, el peronismo enfrentará una nueva discusión interna: respaldar la estrategia internacional de una jefa que no puede competir o acelerar la construcción presidencial de un gobernador que ya aparece en condiciones de hacerlo.
Fuentes consultadas: Total News Agency – TNA; discurso del presidente Javier Milei por cadena nacional; presentación de la defensa de Cristina Kirchner ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU




