Lima – 31 Julio 2026 – Total News Agency – TNA
El ex candidato presidencial peruano Roberto Sánchez Palomino viajó a la Argentina y fue recibido por el ex ministro de Educación Nicolás Trotta y el ex presidente paraguayo Fernando Lugo, según información obtenida por Total News Agency – TNA y una fotografía del encuentro a la que accedió esta agencia, procedente del programa “Beto A Saber”.
La reunión no puede ser considerada un contacto político aislado. Los tres protagonistas están vinculados, con diferentes grados de participación, a una red de dirigentes, partidos, sindicatos, universidades, medios de comunicación y organizaciones regionales que procura reconstruir una coordinación de la izquierda latinoamericana después de varias derrotas electorales y del deterioro de algunos de sus gobiernos.
La presencia de Sánchez en Buenos Aires abre el interrogante sobre si su viaje tuvo como finalidad incorporarse formalmente a ese entramado internacional o establecer una representación más permanente dentro de los espacios políticos y comunicacionales vinculados con Latinoamérica Piensa, el Grupo Octubre, el Grupo de Puebla y sectores históricamente relacionados con el Foro de São Paulo.
TNA pudo establecer que Sánchez fue recibido por Trotta y Lugo durante su permanencia en la Argentina. La fotografía que acompaña esta información registra a los tres dirigentes juntos, aunque no trascendió oficialmente la agenda completa del visitante peruano, quién financió el desplazamiento.
Nicolás Trotta fue ministro de Educación durante la presidencia de Alberto Fernández, ocupó cargos en la Jefatura de Gabinete durante los gobiernos kirchneristas y actualmente integra la Cámara de Diputados por Unión por la Patria. Su trayectoria política quedó vinculada al albertismo, el sindicalismo peronista y el dispositivo institucional conducido por Víctor Santa María, secretario general del SUTERH y responsable del Grupo Octubre.
Trotta fue rector de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), una institución creada por el sindicato de encargados de edificios que funcionó como punto de encuentro entre Alberto Fernández, dirigentes sindicales, intelectuales y figuras del progresismo regional antes de la campaña presidencial de 2019.
Su entramado político se completa con el titular de La Bancaria, Sergio Palazzo, y con organizaciones de formación vinculadas con sindicatos. La documentación reunida por TNA ubica a Trotta como un dirigente sin una estructura electoral territorial propia, pero con capacidad para conectar universidades, organizaciones gremiales, medios y referentes internacionales de la izquierda.
Ese papel quedó expuesto en Latinoamérica Piensa, un proyecto periodístico y audiovisual conducido por Trotta dentro del universo del Grupo Octubre. Por ese espacio desfilaron Luiz Inácio Lula da Silva, Dilma Rousseff, Evo Morales, Rafael Correa, José Mujica, Alberto Fernández y Fernando Lugo, entre otros dirigentes del progresismo regional, vinculados al Foro de San Pablo, ideado por Fidel Castro.
Trotta dirigió además, junto con Esteban Cuevas, el documental “Latinoamérica, territorio en disputa”, estrenado en 2019 y producido por Grupo Octubre. La obra presentó a la región como escenario de una confrontación entre proyectos progresistas y fuerzas conservadoras, y atribuyó a medios, grupos económicos y sectores judiciales un papel decisivo en la caída o persecución de gobiernos de izquierda.
El documental incorporó a Lugo como uno de los ejemplos del denominado lawfare o de la utilización de mecanismos institucionales para apartar mandatarios progresistas. Esa interpretación omitió o relativizó los graves conflictos políticos, sociales y personales que acompañaron la presidencia del ex obispo paraguayo.
Lugo gobernó Paraguay entre 2008 y 2012 al frente de una coalición integrada por fuerzas de izquierda, movimientos sociales y el Partido Liberal Radical Auténtico. Fue destituido por el Senado después de la masacre de Curuguaty, donde murieron seis policías y once campesinos durante un operativo de desalojo.
La izquierda regional presentó aquella remoción como un golpe parlamentario. Sin embargo, Lugo también acumuló denuncias y escándalos que excedieron ampliamente la discusión sobre su destitución.
En 2009 reconoció públicamente a un hijo nacido de su relación con Viviana Carrillo, iniciada cuando todavía pertenecía al clero y ejercía funciones episcopales. Posteriormente aparecieron otros reclamos de filiación formulados por Benigna Leguizamón, Hortensia Morán y Narcisa de la Cruz.
El caso de Leguizamón incluyó una denuncia por presunta violación, rechazada por Lugo, además de disputas judiciales sobre pruebas genéticas. No todas las acusaciones derivaron en condenas o reconocimientos de paternidad, pero el conjunto mostró una conducta incompatible con la imagen moral y religiosa que el ex obispo había utilizado para construir su liderazgo político.
En 2012, intendentes del este paraguayo denunciaron a Lugo y a funcionarios de su administración por presunta invasión de inmueble, violación de la propiedad privada, usurpación de funciones y desacato a órdenes judiciales durante intervenciones en tierras de Alto Paraná. La Fiscalía abrió diligencias, aunque no existe constancia pública de una condena contra el ex mandatario por esos hechos.
También fue acusado políticamente de mantener vínculos ideológicos o personales con integrantes del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), especialmente durante el secuestro del ganadero Fidel Zavala. Las denuncias generaron pedidos de renuncia y amenazas de juicio político, pero no culminaron en una sentencia que lo identificara como integrante, financista o protector penalmente responsable de esa organización armada.
El tercer integrante del encuentro, Roberto Sánchez, presidió Juntos por el Perú, fue ministro de Comercio Exterior y Turismo durante el gobierno de Pedro Castillo y alcanzó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales peruanas de 2026, en las que enfrentó a Keiko Fujimori.
Sánchez intentó presentarse durante la campaña como un dirigente moderado, pero su espacio forma parte del universo político reivindicado públicamente por el Foro de São Paulo. En abril, el grupo de trabajo de esa organización destacó como un éxito de la izquierda regional el ingreso del candidato de Juntos por el Perú a la segunda vuelta electoral.
El Grupo de Puebla también se involucró directamente en su respaldo. Después de las elecciones, decenas de dirigentes de 23 países mantuvieron una reunión virtual con Sánchez y apoyaron la utilización de mecanismos institucionales para impugnar el resultado que favoreció a Fujimori.
Sánchez denunció un supuesto “fraude en desarrollo”, anunció que no reconocería un eventual gobierno de Fujimori y convocó a una “resistencia patriótica y popular”. Centró sus acusaciones en el voto de los peruanos residentes en el extranjero, aunque las autoridades electorales rechazaron varias de las impugnaciones presentadas por su partido.
El dirigente peruano tampoco llegó a Buenos Aires libre de problemas judiciales. La Fiscalía solicitó una condena de cinco años y cuatro meses de prisión en una investigación sobre el manejo financiero de Juntos por el Perú.
La acusación sostiene que aportes partidarios habrían sido depositados en una cuenta bancaria perteneciente a William Ricardo Sánchez Palomino, hermano del dirigente y entonces presidente del Comité Nacional Electoral de la agrupación. Por esa cuenta se habrían registrado movimientos por más de 204.000 soles, mientras el partido declaró ante la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) que no había recibido recursos.
La investigación también atribuye a Sánchez una presunta declaración falsa sobre aportes y gastos partidarios. El caso permanece sujeto al proceso judicial correspondiente, por lo que no existe todavía una condena firme y debe mantenerse la presunción de inocencia.
El ex ministro de Castillo fue además involucrado en una denuncia constitucional por presunto tráfico de influencias y negociación incompatible, relacionada con la contratación de Daniel Abarca en el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo. Según la imputación, Sánchez habría intervenido para favorecer esa designación, mientras Abarca habría facilitado un préstamo al ex presidente del Consejo de Ministros Guido Bellido y adquirido pasajes para terceros.
Otra investigación examinó presuntas firmas falsas dentro de un congreso partidario que permitió la reelección de Sánchez al frente de Juntos por el Perú. Esos expedientes fueron denunciados por sectores de la izquierda internacional como una persecución judicial activada durante el proceso electoral. El Consejo Latinoamericano de Justicia y Democracia del Grupo de Puebla pidió “prudencia” a las autoridades peruanas y manifestó preocupación por la aceleración de las causas.
La llegada de Sánchez a Buenos Aires y su encuentro con Trotta y Lugo se produjo, por lo tanto, en un momento de reorganización regional. La izquierda peruana perdió la presidencia, cuestionó la legitimidad de los resultados y comenzó a buscar apoyo internacional, mientras el kirchnerismo intenta reconstruir sus vínculos continentales y recuperar protagonismo mediante universidades, sindicatos, medios y organizaciones políticas.
La posible incorporación formal de Sánchez a Latinoamérica Piensa no fue anunciada oficialmente. Tampoco si tuvo como objetivo producir una entrevista, organizar una nueva pieza audiovisual o integrarlo a un mecanismo permanente de coordinación política. La cosa permanece dentro del más oscuro secreto, por ahora.
Sin embargo, la hipótesis adquiere consistencia por el perfil de los participantes y por la actividad reciente de la plataforma. Latinoamérica Piensa siguió de cerca la campaña peruana, difundió contenidos favorables a Sánchez, destacó su paso a la segunda vuelta y acompañó las denuncias posteriores sobre el resultado electoral. Su cuenta oficial se define como un espacio para debatir los desafíos y oportunidades de América Latina y reúne a más de 55.000 seguidores.
La fotografía obtenida por TNA ubica ahora a Sánchez junto a dos actores centrales de ese armado: Trotta, responsable político y comunicacional del proyecto, y Lugo, uno de sus principales símbolos regionales.
Fuentes consultadas: información propia de Total News Agency – TNA; documentación y antecedentes reunidos por TNA sobre Nicolás Trotta y Fernando Lugo; Beto A Saber.




