Buenos Aires – 31 Julio 2026 – Total News Agency – TNA-. El riesgo país argentino cerró este viernes en 430 puntos básicos, con una caída de 11 unidades, después de que los bonos soberanos reaccionaran favorablemente a los anuncios del presidente Javier Milei sobre la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y a la ratificación del compromiso oficial con el equilibrio fiscal.
La mejora de los títulos públicos mostró que una parte del mercado recibió positivamente la intención del Gobierno de prohibir el financiamiento monetario del Tesoro, restringir el uso político de las reservas y otorgar mayor independencia a la conducción del Banco Central. El proyecto anunciado por Milei impediría que la autoridad monetaria asista directa o indirectamente al Estado y dificultaría la remoción discrecional de sus autoridades.
El indicador elaborado por JP Morgan retrocedió desde los 441 puntos registrados en la jornada anterior, impulsado por el avance de los bonos argentinos negociados tanto en el mercado local como en el exterior.
La reacción constituyó una primera señal favorable para el paquete presentado por el Ejecutivo, aunque todavía está lejos de representar una normalización plena de las condiciones financieras. Un riesgo país de 430 puntos continúa implicando que la Argentina debe pagar una prima considerablemente superior a la de los bonos del Tesoro estadounidense para obtener financiamiento internacional.
El descenso adquiere relevancia porque el Gobierno necesita consolidar una curva de deuda sostenible antes de los importantes vencimientos previstos para los próximos años. Una reducción permanente del riesgo país permitiría refinanciar compromisos a tasas menos gravosas, ampliar el acceso de empresas argentinas al crédito y disminuir la presión sobre las reservas internacionales.
La mejora de la deuda pública contrastó, sin embargo, con el comportamiento de las acciones argentinas en Wall Street. Los certificados de empresas locales operaron mayormente en terreno negativo, con bajas destacadas en Banco Supervielle, que perdió 5,8%; BBVA Argentina, con una caída de 3,5%, y Cresud, que retrocedió 3%.
El índice S&P Merval terminó con una baja del 0,2% en pesos y del 1,3% medido en dólares mediante la cotización del contado con liquidación. La divergencia entre bonos y acciones reflejó una lectura selectiva de los inversores: la reforma institucional fue considerada favorable para la capacidad de pago del Estado, pero no eliminó las dudas sobre la rentabilidad de las empresas, el nivel de actividad ni la evolución del crédito.
El mercado cambiario mostró una jornada de relativa calma. El dólar mayorista cayó tres pesos y cerró en $1.485, con una baja semanal de $12, equivalente al 0,8%. Durante julio acumuló una suba de apenas 0,2%, el menor incremento mensual de los últimos cuatro meses.
La cotización oficial terminó exactamente dos pesos por encima de los $1.483,02 registrados al finalizar junio, lo que confirmó la estabilidad del tipo de cambio durante el mes. El movimiento también permitió que el peso se apreciara en términos reales frente a una inflación mensual que se mantuvo por encima de la variación cambiaria.
El dólar mayorista no logró superar durante julio la barrera psicológica de los $1.500 y concluyó un 24,2% por debajo del techo de la banda de intervención. El límite superior establecido por el Banco Central para este viernes se ubicó en $1.844,87, mientras el piso quedó fijado en $754,14.
La distancia respecto del techo otorgó al Gobierno un margen importante antes de una eventual intervención vendedora del Banco Central. Al mismo tiempo, la ubicación del dólar muy por encima del piso impidió que la autoridad monetaria quedara obligada a comprar divisas bajo las reglas automáticas del sistema.
Operadores atribuyeron la caída diaria del mayorista a una mayor oferta de dólares y a una menor disponibilidad de pesos. La restricción de liquidez redujo la capacidad de los participantes para demandar moneda estadounidense y contribuyó a contener la cotización en la última rueda del mes.
En el mercado de futuros predominó una tendencia ligeramente alcista. Los contratos avanzaron hasta 0,3% para los vencimientos de 2026 y proyectaron un dólar mayorista cercano a $1.515 para fines de agosto y a $1.630,50 para diciembre.
Esas cotizaciones implican que los inversores esperan una depreciación moderada durante los próximos meses, pero no anticipan, por ahora, un salto abrupto del tipo de cambio. La proyección para diciembre ubica al dólar aproximadamente 9,8% por encima del cierre de julio.
En el segmento minorista, el dólar finalizó a $1.510 para la venta en el Banco Nación, mientras el promedio relevado por el BCRA entre las entidades financieras fue de $1.512,20. El dólar tarjeta, que incorpora los recargos correspondientes, alcanzó los $1.963.
El dólar blue se mantuvo en $1.565 y cerró julio con un aumento de $50, equivalente al 3,3%. La cotización informal quedó 5,4% por encima del mayorista y se convirtió en la segunda más elevada del mercado, detrás del contado con liquidación.
Los dólares financieros finalizaron con subas. El MEP avanzó 0,5%, hasta $1.518,19, y el contado con liquidación aumentó 1%, hasta $1.571,82. Las brechas con el mayorista quedaron en aproximadamente 1,9% y 5,8%, respectivamente.
La limitada diferencia entre las distintas cotizaciones mostró que el mercado no registró una búsqueda masiva de cobertura cambiaria después de la cadena nacional. La mayor demanda se concentró en el contado con liquidación, utilizado para trasladar fondos al exterior, pero su brecha continuó en niveles reducidos en comparación con anteriores períodos de inestabilidad.
Milei presentó la reforma del Banco Central como una herramienta para impedir que futuros gobiernos vuelvan a emitir dinero para financiar déficits fiscales. La iniciativa devuelve a la entidad un objetivo principal: preservar el valor de la moneda. También elimina las funciones múltiples incorporadas en 2012, entre ellas la promoción del empleo, el desarrollo económico y la equidad social.
El proyecto deberá atravesar el Congreso, donde La Libertad Avanza necesitará sumar votos de bloques aliados y representantes provinciales. La principal debilidad institucional señalada por economistas es que la Carta Orgánica seguirá teniendo rango de ley ordinaria, por lo que una futura mayoría parlamentaria podría volver a modificarla.
La caída del riesgo país otorgó al Gobierno un respaldo inicial de los tenedores de deuda, pero las bajas de las acciones mostraron que el mercado todavía exige resultados concretos sobre actividad, rentabilidad empresaria y acceso al crédito. La próxima señal llegará desde el Congreso, donde el oficialismo deberá demostrar si el anuncio presidencial puede convertirse en una reforma efectiva y no únicamente en una declaración de disciplina monetaria.





