El Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires aceleró con fuerza en julio y pasó del 1,8% de junio al 2,9%, impulsado principalmente por servicios turísticos, pasajes aéreos, electricidad, educación privada y verduras. El dato quebró la secuencia descendente de los últimos meses y quedó muy por encima del 2% que el mercado proyectaba para la inflación nacional de julio. Aunque la medición porteña tiene una composición distinta de la que utiliza el INDEC para todo el país, suele funcionar como una referencia anticipada y agrega incertidumbre antes del índice nacional que será difundido el próximo 13 de agosto.
Buenos Aires – 7 Agosto 2026 – Total News Agency – TNA – La inflación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) registró en julio un fuerte rebote hasta el 2,9%, después del 1,8% de junio, y volvió a niveles cercanos a los registrados durante marzo, cuando el índice porteño había alcanzado el 3%.
La aceleración interrumpió así tres meses consecutivos de desaceleración y volvió a colocar presión sobre uno de los indicadores centrales que sigue el Gobierno de Javier Milei, justamente cuando la inflación nacional había conseguido perforar nuevamente el 2% mensual.
Con el resultado de julio, el índice porteño acumuló un incremento del 19,4% durante los primeros siete meses de 2026 y alcanzó una variación interanual del 33,2%.
El número también quedó por encima del 2,5% registrado en julio de 2025, aunque el comportamiento estacional del séptimo mes suele generar alguna aceleración debido a las vacaciones de invierno y al aumento de precios relacionados con turismo, transporte y alojamiento.
El dato adquiere particular importancia porque el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundirá el próximo jueves 13 de agosto el Índice de Precios al Consumidor (IPC) nacional correspondiente a julio.
La última medición nacional había marcado 1,9% en junio, el menor registro en varios meses, confirmando una desaceleración respecto del 2,1% de mayo.
El mercado esperaba hasta ahora que esa tendencia se mantuviera relativamente estable. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina (BCRA) proyectaba una inflación del 2% para julio, seguida de una baja al 1,8% en agosto y septiembre.
El 2,9% porteño introduce, por lo tanto, una señal que obliga a observar con mayor atención el dato nacional, aunque ambas mediciones no son directamente extrapolables debido a diferencias en las ponderaciones de bienes y servicios.
El índice de CABA otorga un peso mayor a los servicios, que justamente fueron los protagonistas del aumento de julio.
Los bienes y servicios estacionales registraron una suba del 10,9%, encabezados por los alojamientos hoteleros, los paquetes turísticos y los pasajes aéreos.
Sólo los pasajes aéreos aumentaron 21,7%, en un mes atravesado por las vacaciones de invierno, mientras los precios vinculados con hoteles y otros servicios turísticos tuvieron una incidencia considerable sobre el nivel general.
La división Restaurantes y hoteles aumentó 5,3%, explicada principalmente por el incremento de las tarifas de alojamiento y, en menor medida, por los mayores precios de comidas y bebidas consumidas fuera del hogar.
Recreación y cultura mostró una suba todavía superior, del 5,8%, impulsada fundamentalmente por los paquetes turísticos.
El segundo factor relevante estuvo vinculado con precios regulados.
Ese conjunto avanzó 3% durante julio y acumuló una variación interanual del 41,7%, claramente por encima del nivel general.
Dentro de ese grupo se destacaron las tarifas residenciales de electricidad, que aumentaron 5,9%, las cuotas de los establecimientos educativos privados, que avanzaron 4,1%, y los ajustes aplicados por empresas de medicina prepaga.
La división Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles aumentó 2,7%, con incrementos en expensas, alquileres y energía eléctrica.
El rubro Electricidad, gas y otros combustibles ya acumula una suba del 31,8% desde enero y del 48,1% durante los últimos doce meses, uno de los componentes que muestra con mayor claridad el proceso de recomposición de precios relativos.
También se registró presión en Transporte, que aumentó 3,1%, especialmente por el incremento del 6,1% en transporte de pasajeros.
Los alimentos mostraron una dinámica más moderada en términos generales, pero con fuertes diferencias internas.
Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó 1,9%, exactamente en línea con la inflación nacional registrada durante junio.
Las verduras, tubérculos y legumbres, sin embargo, subieron 9% durante julio y acumulan ya un incremento del 49,7% en los primeros siete meses del año.
También avanzaron Leche, productos lácteos y huevos, con 2,2%, y Pan y cereales, con 1,6%.
La composición de estos aumentos resulta especialmente relevante para los hogares de ingresos medios, donde vivienda, educación privada, medicina prepaga, transporte, alimentos y servicios absorben una proporción significativa de los ingresos mensuales.
La presión de los servicios volvió además a superar ampliamente a la de los bienes, una característica que se viene observando desde el inicio del proceso de corrección tarifaria.
La única división importante con un comportamiento claramente deflacionario fue Prendas de vestir y calzado, que retrocedió 1,6% durante el mes.
El salto de julio también modificó la trayectoria que había comenzado a consolidarse desde marzo.
Después del 3% registrado entonces, la inflación porteña había descendido mes tras mes hasta alcanzar el 1,8% de junio, el menor nivel en aproximadamente diez meses. Ese dato había llevado la inflación acumulada del primer semestre al 16% y había reforzado las expectativas de continuidad del proceso de desaceleración.
El rebote hasta 2,9% no implica necesariamente que la inflación nacional vaya a registrar una suba de igual magnitud. La canasta porteña tiene una participación considerablemente superior de servicios, turismo, alquileres y gastos asociados con hogares urbanos de ingresos medios, mientras la medición nacional incorpora realidades de todas las regiones del país.
Sin embargo, la diferencia entre el 2,9% observado en Buenos Aires y el 2% esperado por el mercado para todo el país convierte al índice porteño en el primer dato oficial de julio que se desvía claramente de las previsiones privadas.
Para el Gobierno, el resultado llega después de haber conseguido que la inflación nacional bajara desde el 3,4% de marzo al 1,9% de junio, una trayectoria que había permitido volver a colocar la desaceleración de precios entre los principales activos económicos de la administración de Milei.
La comparación con marzo también muestra una diferencia importante. Entonces el salto inflacionario estuvo relacionado con fuertes aumentos en educación, tarifas y transporte, además del impacto del conflicto internacional sobre combustibles. En julio, en cambio, una porción significativa del aumento porteño provino de factores estacionales ligados a las vacaciones de invierno.
Esa composición será decisiva para determinar si el dato representa un simple rebote puntual o el comienzo de una resistencia mayor para seguir perforando el piso del 2%.
El próximo examen llegará el 13 de agosto, cuando el INDEC publique el índice nacional y permita conocer si el fuerte incremento registrado en CABA quedó concentrado en la estructura particular de precios porteña o si anticipó una aceleración más generalizada.
Fuentes consultadas: Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (IDECBA), Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), Banco Central de la República Argentina (BCRA), Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) y antecedentes estadísticos del IPC.




