Chicago – 18 Agosto 2026 – Total News Agency – TNA | Bally’s Corporation abrió un inesperado frente financiero sobre su proyecto de casino de US$1.700 millones en Chicago al reconocer ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) que existen “dudas sustanciales” sobre su capacidad para continuar operando normalmente si no consigue reforzar su liquidez durante los próximos doce meses. La advertencia apareció apenas días después de que la compañía paralizara buena parte de las obras no vinculadas directamente con el juego —entre ellas el hotel de 500 habitaciones, restaurantes y centro de espectáculos— debido a una disputa con la ciudad por la legalización de terminales de apuestas electrónicas. Bally’s insiste en que ambos problemas son independientes y asegura que el casino de Chicago permanece completamente financiado y abrirá a comienzos de 2027, pero 28 concejales ya reclamaron explicaciones y exigieron la reanudación total de la construcción.
La advertencia financiera apareció en el informe trimestral presentado el 14 de agosto. Según la documentación de la compañía, las proyecciones actuales indican que Bally’s podría no cumplir durante el próximo año los requisitos mínimos de liquidez y la relación de apalancamiento establecida en su línea de crédito rotatoria. Frente a ese escenario, el grupo analiza ventas de activos, nuevas emisiones de acciones y financiamiento adicional mediante deuda.

El lenguaje utilizado ante la SEC es particularmente severo para una compañía que mantiene simultáneamente grandes proyectos de expansión: Bally’s reconoció que las circunstancias existentes generan “dudas sustanciales” sobre su continuidad como negocio en marcha. Una advertencia de going concern no significa que la empresa haya declarado la quiebra ni que necesariamente vaya a hacerlo, pero obliga a informar al mercado que existen riesgos relevantes respecto de su capacidad para cumplir obligaciones en los siguientes doce meses si las medidas financieras previstas no tienen éxito.
Los inversores reaccionaron inmediatamente. Las acciones habían perdido cerca del 9% en las operaciones posteriores al cierre del viernes cuando se conoció el documento, y la presión sobre el papel continuó posteriormente mientras el mercado asimilaba el nivel de endeudamiento y las necesidades de capital del grupo.
Los resultados operativos muestran precisamente esa paradoja. Bally’s informó ingresos consolidados de US$792,2 millones durante el segundo trimestre, un crecimiento interanual superior al 20%, pero simultáneamente registró una pérdida neta atribuible a la compañía cercana a US$146 millones. Durante los primeros seis meses del año, las pérdidas acumuladas rondaron los US$308 millones, con aproximadamente US$4.500 millones de deuda de largo plazo y fuertes costos financieros.
El problema aparece mientras Bally’s desarrolla uno de los emprendimientos privados más importantes de Chicago.
La ciudad eligió a la empresa en mayo de 2022 para construir su primer complejo permanente de casino. El proyecto en River West, sobre los terrenos de la antigua planta de impresión del Chicago Tribune, contempla un casino, una torre hotelera de 34 pisos y 500 habitaciones, un teatro para unas 3.000 personas, restaurantes, espacios públicos y miles de máquinas tragamonedas y mesas de juego. La inversión anunciada asciende a aproximadamente US$1.700 millones.
Hasta hace pocos meses, la construcción mostraba señales de avance. En mayo Bally’s celebró la finalización estructural de una parte importante del edificio y ratificó una apertura prevista para la primavera boreal de 2027. Sin embargo, el 8 de agosto la empresa comunicó al consorcio Chicago Community Builders Collective que reduciría el ritmo de construcción de varios componentes del complejo.
La paralización alcanza precisamente las instalaciones destinadas a convertir el casino en un resort integral: el hotel, el centro para conciertos y eventos y varios restaurantes. La construcción del área principal de juegos continúa y Bally’s sostiene que esa parte permanece en condiciones de abrir durante los primeros meses del próximo año.
El conflicto formal que invoca la compañía no es financiero sino político y contractual.
El Concejo Municipal de Chicago aprobó dentro del presupuesto de 2026 permitir las Video Gaming Terminals (VGT) —terminales electrónicas de apuestas similares a máquinas tragamonedas— en bares y restaurantes. Bally’s sostiene que esa decisión viola el Host Community Agreement firmado con la ciudad en 2022, que según la empresa garantizaba que Chicago no ampliaría de esa manera la competencia en materia de apuestas.
La compañía argumenta que una expansión masiva de las VGT podría quitar clientes y facturación al futuro casino y alterar las proyecciones económicas utilizadas para justificar una inversión de semejante magnitud.
El problema adquiere dimensiones considerables porque Illinois posee el mercado de terminales de juego distribuido más grande de Estados Unidos. El Illinois Gaming Board (IGB) informa que existen cerca de 9.000 establecimientos autorizados para juegos electrónicos en el estado y que el conjunto del juego regulado —casinos, terminales y apuestas deportivas— generó más de US$2.200 millones en impuestos durante 2025.
Chicago había permanecido fuera de ese circuito hasta que el Concejo aprobó su incorporación. Para agosto, cientos de bares y restaurantes ya habían presentado solicitudes para operar VGT. Según WTTW, seis establecimientos contaban inicialmente con aprobación estatal y otros 294 habían solicitado licencias, aunque todavía necesitaban completar los permisos municipales antes de comenzar a operar.
El presupuesto de Chicago calcula alrededor de US$6,8 millones de ingresos provenientes de esas terminales, aunque hasta el momento esos recursos todavía no habían comenzado a ingresar porque las máquinas aún no estaban funcionando.
Bally’s reaccionó afirmando que la eventual proliferación de VGT altera las condiciones comerciales bajo las cuales aceptó construir el casino. La empresa incluso puso sobre la mesa la posibilidad de renegociar su acuerdo con la ciudad, incluida una contribución anual de US$4 millones comprometida en favor de Chicago.
La reacción política fue inmediata.
Un grupo de 28 concejales firmó una carta reclamando a Bally’s que retome completamente las obras y cuestionó la legalidad de utilizar la disputa por las terminales de juego como fundamento para suspender partes del proyecto. También exigieron una audiencia pública para determinar la situación real de la construcción y la capacidad financiera de la empresa para cumplir los compromisos asumidos con Chicago.
La inquietud aumentó después de conocerse el informe presentado ante la SEC.
Bally’s respondió que la advertencia de liquidez correspondiente a la empresa matriz no significa que el proyecto de Chicago carezca de financiamiento. La compañía aseguró que el complejo se encuentra “totalmente financiado” y que el ajuste del cronograma responde exclusivamente al conflicto por las terminales de apuestas.
El proyecto dispone, además, de una estructura financiera específica. Gaming and Leisure Properties (GLPI) comprometió aproximadamente US$940 millones para financiar la construcción del casino permanente mediante un esquema inmobiliario y de arrendamiento. Esa financiación había permitido a Bally’s superar anteriores dudas sobre cómo reuniría los recursos necesarios para desarrollar el complejo.
Sin embargo, los estados financieros generales muestran que Bally’s enfrenta simultáneamente compromisos significativos en distintas jurisdicciones. Además de Chicago, la empresa impulsa un gigantesco proyecto de casino por alrededor de US$4.000 millones en el Bronx, Nueva York, y durante los últimos años expandió sus operaciones mediante adquisiciones e inversiones internacionales.
La situación ofrece una contradicción que difícilmente desaparecerá de la próxima audiencia municipal: Bally’s sostiene que posee los recursos específicos necesarios para terminar Chicago, pero su empresa matriz reconoce ante el regulador bursátil estadounidense que deberá conseguir nueva liquidez para cumplir determinadas exigencias financieras durante el próximo año.
También existe un costo laboral inmediato. Aproximadamente 1.500 trabajadores sindicalizados venían participando de las obras y la reducción del ritmo de construcción dejó temporalmente sin tareas a alrededor de 200 personas, según estimaciones difundidas durante la disputa. Bally’s reconoció que la medida puede afectar a trabajadores y contratistas y afirmó que espera reanudar las conversaciones con la alcaldía y el Concejo Municipal.
El alcalde Brandon Johnson, paradójicamente, había intentado impedir la expansión de las VGT y pidió al Concejo revertir su aprobación, pero los legisladores locales mantuvieron la decisión. El conflicto enfrenta así a Bally’s con parte del mismo cuerpo político que aprobó las terminales pero que ahora exige a la compañía respetar integralmente los compromisos del casino.
La empresa mantiene por el momento su casino temporal en Medinah Temple, abierto desde 2023 en River North, mientras construye la instalación definitiva. Ese casino provisional nació precisamente para generar ingresos mientras se desarrollaba River West y aportar recursos a los fondos de pensiones de policías y bomberos de Chicago.
El próximo capítulo será político y financiero al mismo tiempo. Los concejales pretenden interrogar públicamente a Bally’s sobre la paralización del hotel y las instalaciones complementarias, mientras inversores y prestamistas observan las alternativas que la compañía consiga cerrar para reforzar su balance. La empresa deberá demostrar que la advertencia presentada ante la SEC pertenece exclusivamente a la estructura financiera corporativa y no terminará trasladándose al proyecto que Chicago eligió en 2022 como una de las mayores apuestas de desarrollo urbano de la ciudad.
Fuentes consultadas: Securities and Exchange Commission (SEC), Bally’s Corporation, Illinois Gaming Board, Chicago City Council, WTTW Chicago, ABC7 Chicago, documentación del proyecto Bally’s Chicago, publicaciones financieras especializadas y antecedentes corporativos de la compañía.




