El número dos de Economía aseguró ante empresarios que la baja de la inflación continuará sobre “bases sólidas”, afirmó que el Gobierno está avanzado en la acumulación de reservas y anticipó una fuerte demanda de profesionales y trabajadores especializados por las inversiones en energía, minería e infraestructura. Sostuvo que el cambio iniciado por Javier Milei es “permanente” y que sus efectos terminarán alcanzando al conjunto de la sociedad.
Buenos Aires – 20 de agosto de 2026 – Total News Agency – TNA – El secretario de Política Económica y viceministro de Economía, José Luis Daza, aseguró este jueves que el proceso de desinflación argentino continuará y afirmó que dentro del equipo económico la evolución de los precios dejó de constituir una preocupación central, al considerar que el programa está asentado sobre fundamentos fiscales y monetarios que permitirán sostener la tendencia en el tiempo.
Daza habló durante la edición 2026 del Council of the Americas, realizada en Buenos Aires, donde reemplazó al ministro Luis Caputo, quien no participó por problemas de salud. Frente a empresarios y representantes del sector privado, el funcionario defendió el rumbo económico y sostuvo que “la Argentina ya cambió” y que esa transformación adquirió un carácter “permanente”.
“El proceso de desinflación va a continuar”, afirmó el funcionario, quien remarcó que el programa para reducir la inflación se desarrolla “sobre bases sólidas” y es sostenible. La definición mantiene la línea que el propio Daza había expresado en julio durante la Exposición Rural de Palermo, cuando aseguró que el Gobierno había logrado quebrar la dinámica inflacionaria y anticipó que la desaceleración de los precios continuaría.
El viceministro vinculó esa perspectiva con el equilibrio fiscal y con un cambio político que, según sostuvo, excede a la administración libertaria. “Hay consenso en todos los sectores sobre la necesidad del equilibrio fiscal”, afirmó, y señaló que durante años la sociedad argentina se había resistido a aceptar una reducción del tamaño del Estado.
En ese punto colocó al presidente Javier Milei como expresión política de ese giro. “La Argentina cambió cuando eligió a un Presidente cuyo símbolo es la motosierra”, sostuvo Daza, quien consideró que la decisión presidencial de modificar el rumbo económico manteniendo el respeto por los contratos comenzó a generar resultados sobre la inversión privada.
Uno de los ejes más enfáticos de su presentación estuvo puesto precisamente en las transformaciones productivas que el Gobierno espera para los próximos años. Daza afirmó que “se viene un cambio que la sociedad no puede percibir porque lo que se viene es enorme” y pronosticó que la expansión de sectores como minería, petróleo, gas, energía e infraestructura generará una fuerte demanda laboral.
“Argentina va a necesitar por lo menos 18.000 ingenieros por año, además de soldadores, electricistas, mecánicos, contadores; se va a necesitar de todo”, aseguró. Según el funcionario, el crecimiento que actualmente comienza a concentrarse en determinadas actividades terminará trasladándose al resto de la economía y alcanzando a sectores que todavía no perciben los efectos de las inversiones anunciadas.
El argumento oficial encuentra uno de sus principales respaldos en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). A mediados de agosto había más de 20 proyectos aprobados por cerca de US$50.000 millones, mientras el conjunto de iniciativas aprobadas y en evaluación rondaba los US$200.000 millones, concentrados principalmente en minería, petróleo y gas. Entre las incorporaciones de mayor escala se encuentra el proyecto integrado de GNL de YPF, junto con Eni y XRG, estimado en alrededor de US$51.000 millones.
La acumulación de reservas fue otro de los puntos de la exposición. Daza señaló que el equipo económico está “muy adelantado” en ese objetivo, aunque evitó precisar una cifra durante su intervención. Días atrás, en Experiencia IDEA Rosario, había adelantado que el Gobierno pretende adquirir por lo menos otros US$10.000 millones antes de las elecciones presidenciales de 2027 y llegar a ese proceso con unos US$20.000 millones más de reservas propias que en 2025.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) había destacado en junio que el ritmo de acumulación de reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) resultaba “notablemente superior” al contemplado inicialmente y que la Argentina se encontraba entonces cerca de alcanzar anticipadamente la meta prevista para finales de 2026.
La apuesta oficial deberá convivir, sin embargo, con una recuperación que todavía muestra diferencias importantes entre sectores. La desocupación alcanzó el 7,8% en el primer trimestre de 2026 y la informalidad laboral llegó al 44,2%, mientras áreas intensivas en empleo como comercio e industria exhibieron un desempeño más débil que energía y minería.
Para Daza, esa brecha constituye precisamente el próximo desafío del programa: conseguir que el crecimiento de los sectores exportadores y la llegada de capitales se traduzcan en empleo, inversión y actividad económica más extendida. El RIGI fue prorrogado por un año desde el 8 de julio de 2026 y amplió su alcance a nuevos desarrollos de hidrocarburos, una decisión con la que el Gobierno busca acelerar proyectos de gran escala capaces de aumentar producción y exportaciones durante los próximos años.
Fuentes consultadas: Council of the Americas, Ministerio de Economía, BCRA, FMI, INDEC, Reuters, EFE y Argentina.gob.ar.




