Buenos Aires – 20 de agosto de 2026 – Total News Agency – TNA – Apenas el 15% de los argentinos evalúa positivamente la situación del país y el 58% considera que empeoró desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada, mientras crecen el endeudamiento familiar, las dificultades para ahorrar y los recortes de gastos cotidianos. El deterioro económico comienza además a proyectarse sobre el escenario electoral de 2027: el 63% rechaza hoy una reelección presidencial y Axel Kicillof aparece por primera vez un punto por encima del mandatario en una eventual segunda vuelta, aunque la oposición continúa sin conseguir transformar el descontento en una alternativa política consolidada.
Los datos surgen del último relevamiento nacional de QSocial Big Data, que ubicó en 49% la evaluación negativa de la situación general y mostró un pronunciado deterioro de las expectativas. Solo el 24% de los consultados cree que el país estará mejor dentro de un año y la valoración positiva de la economía nacional cayó al 11%, mientras el 46% espera que empeore durante los próximos doce meses.

La percepción social contrasta con algunos de los indicadores macroeconómicos que el Gobierno utiliza para defender su programa. El INDEC informó que la inflación de julio fue del 2,1%, acumuló 19,3% durante los primeros siete meses del año y alcanzó 33,8% interanual, registros muy inferiores a los niveles heredados a fines de 2023 pero todavía elevados para hogares cuyos ingresos deben absorber aumentos mensuales persistentes. La canasta básica alimentaria aumentó 2,6% en julio y la canasta básica total, 2,2%.
El problema central que refleja QSocial ya no aparece limitado al comportamiento de los precios, sino a la capacidad concreta de las familias para sostener su nivel de vida. El 45% calificó negativamente su economía personal, nueve puntos más que en la medición anterior, mientras entre quienes votaron al oficialismo la valoración positiva de la situación económica propia cayó desde el 68% registrado en febrero hasta el 40% actual.
La secuencia más preocupante para el Gobierno surge del endeudamiento: siete de cada diez entrevistados afirmaron que sus deudas aumentaron durante el último año y el 66% aseguró no tener capacidad de ahorro, el nivel más alto registrado por la serie de QSocial. A eso se suma que el 77% reconoció haber reducido gastos para poder llegar a fin de mes y el 41% sostuvo que sus ingresos directamente no alcanzan para cubrir las necesidades básicas del hogar.
Ese cuadro encuentra correlato en información financiera reciente. La mora de los hogares en créditos personales llegó a niveles muy superiores a los de fines de 2023, mientras millones de argentinos acumulan obligaciones con bancos, tarjetas, financieras y plataformas digitales. El fenómeno comenzó a extenderse desde los sectores de menores ingresos hacia segmentos medios que durante los últimos años recurrieron al crédito para cubrir consumo corriente y gastos esenciales.
El mercado de trabajo tampoco ofrece una plataforma suficientemente sólida para revertir rápidamente esa percepción. La desocupación se ubicó en 7,8% durante el primer trimestre de 2026 y la subocupación alcanzó el 11,1%. El índice oficial de salarios aumentó 35,9% interanual en mayo, aunque con fuertes diferencias entre trabajadores privados registrados, empleados públicos e informales, mientras la distribución del ingreso mostró un coeficiente de Gini de 0,442, superior al 0,435 del mismo período de 2025.
Paradójicamente, en medio de ese deterioro la aprobación de la gestión de Milei recuperó tres puntos y alcanzó el 34%, frente a una desaprobación del 61%. Según el informe, la mejora se concentró principalmente entre el núcleo libertario, simpatizantes del PRO e independientes, en momentos en que el oficialismo intenta ampliar su base política tras la salida de Manuel Adorni y la incorporación de Diego Santilli.
Sin embargo, esa recuperación no se trasladó a la confianza en la capacidad administrativa del Gobierno. El 63% considera que la administración nacional no puede resolver los principales problemas del país y el 73% sostiene que gobierna para “algunos sectores”, nueve puntos más que en la medición anterior y el máximo de la serie de QSocial.
También aparece un cambio en la agenda de preocupaciones. El desempleo fue mencionado como principal problema por el 28%, mientras la corrupción escaló al segundo lugar con el 18%. Más significativo todavía para el oficialismo: el 65% de los entrevistados considera que la mayoría de sus funcionarios son corruptos, otro máximo dentro de las mediciones de la consultora.
El deterioro no parece constituir un fenómeno aislado de una sola encuesta. Un estudio nacional del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Universidad de Buenos Aires – OPSA-UBA, realizado en junio sobre 2.184 casos y con un margen de error de ±2,1%, había registrado 62,8% de desaprobación de la gestión presidencial y 60,6% de evaluación negativa de la situación económica. Además, 64,1% prefería un cambio de gobierno en 2027.
En aquella medición, La Libertad Avanza todavía encabezaba la intención de voto por espacio con 32%, seguida por el peronismo kirchnerista con 24,5% y el peronismo no kirchnerista con 13,4%. Pero en un escenario de balotaje, Kicillof obtenía 48,2% contra 39,3% de Milei, una señal de que el rechazo al Gobierno podía superar la capacidad individual de crecimiento de cualquiera de los espacios opositores.
El nuevo trabajo de QSocial vuelve a mostrar esa contradicción. El 63% desaprueba el desempeño de la oposición y exactamente el mismo porcentaje considera que no está preparada para gobernar en 2027. Entre sus principales figuras, Kicillof aparece con 32% de imagen positiva, mientras la ex presidente Cristina Kirchner alcanza 23%, su mejor registro desde marzo.
La elección presidencial permanece, por esa razón, abierta. Solo el 30% quiere actualmente que Milei obtenga un segundo mandato y el 63% se manifiesta en contra. En un eventual balotaje entre el Presidente y Kicillof, el gobernador bonaerense obtiene 42% frente a 41% del mandatario; si el adversario fuera Sergio Massa, en cambio, Milei ganaría por 42% a 38%.
El dato introduce una diferencia política decisiva: el voto de rechazo al oficialismo no se traslada automáticamente a cualquier candidato opositor. Mientras Kicillof comienza a mostrar capacidad para reunir sufragios por encima de su propia imagen positiva, Massa continúa enfrentando el recuerdo electoral y económico de su paso por el Ministerio de Economía, y el peronismo mantiene abierta la disputa sobre quién debería encabezar una eventual reconstrucción nacional.
Para la Casa Rosada, el problema inmediato aparece antes de 2027. La inflación sigue en niveles históricamente mucho más bajos que los recibidos al comenzar la administración libertaria y el comercio exterior mantiene superávit —en junio alcanzó los US$2.194 millones—, pero esa mejora macroeconómica convive con una sociedad que declara endeudarse más, ahorrar menos y recortar consumos básicos.
La evolución de esa brecha entre estabilización macroeconómica y economía doméstica será uno de los factores centrales del próximo año electoral. Milei conserva todavía un núcleo político cercano a un tercio del electorado, suficiente para permanecer competitivo, pero las mediciones de QSocial y OPSA-UBA coinciden en registrar mayorías que desaprueban su gestión y prefieren un cambio en 2027. La incógnita que comienza a desplazarse desde el Gobierno hacia la oposición es quién estará en condiciones de convertir esa mayoría negativa en una mayoría electoral.
Fuentes consultadas: QSocial Big Data; INDEC; Banco Central de la República Argentina (BCRA); Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Universidad de Buenos Aires (OPSA-UBA)





