Por Enrique Guillermo Avogadro
“La autohipnosis política llegaba a tal grado que era casi una enfermedad mental”.
Virginia Cowles
Enrique Santos Discepolo describió en 1934 un mundo en el cual los valores tradicionales habían dejado de existir pero, a la luz de lo que sucede en este siglo, evidentemente se quedó corto. No podía imaginar entonces que, cuando la principal potencia era Gran Bretaña, fuera reemplazada en ese sitial por los Estados Unidos ni, mucho menos, que éstos fueran comandados por alguien como Donald Trump.
Éste, disgustado con Seúl por intentar llegar a algún acuerdo con Pionyang para poner fin a un estado frío de conflicto que se arrastra desde 1953, ordenó suspender los ejercicios militares anuales que EEUU y Corea del Sur realizan desde hace mucho tiempo pero, al día siguiente, ponderó al macabro dictador norcoreano Kim Jong-un y dijo que pronto se reuniría con él ya que lo respeta muchísimo. Lo alarmante es que ese abrupto cambio de posición se da en el marco de la desprotección de Washington a todos sus países aliados del Pacífico sur, trasladando unidades navales y misilísticas al Golfo Pérsico, y del consecuente avance marítimo de China.
El reemplazo de los portaaviones que están realizando el contrabloqueo estadounidense ha resultado imprescindible por el excesivo tiempo que llevan sus tripulaciones y los contingentes de marines embarcados y, seguramente, al stress que implican los reiterados ataques con drones iraníes a esos buques, cuya existencia los EEUU niegan oficialmente.
En Oriente Medio, escenario del peor fracaso internacional de Trump, se ha formado una coalición defensiva entre Turquía, Arabia Saudita y Pakistán, a la cual dice querer sumarse Siria; en remedo del artículo 5° del pacto de la OTAN, el acuerdo prevé que, si cualquiera de sus miembros fuera atacado, los restantes deberían acudir de inmediato en su defensa. Benjamin Netanyahu, a quien esta misma semana varios grandes países de la Comunidad Europea exigieron que pusiera fin a los nuevos y violentos asentamientos de colonos judíos en Cisjordania, dijo que Israel se siente amenazado por Recep Tayyip Erdoğan, abriendo así un nuevo y peligroso eje de confrontación antes de las cruciales elecciones del 27 de octubre, en las que se juega el cargo y, quizás, hasta la libertad.
Mientras tanto, un estupefacto planeta contempla con enorme preocupación las idas y vueltas de las manifestaciones de Trump con relación a la evolución de la guerra entre EEUU e Irán, con la mira puesta en el estrecho de Ormuz por la trascendental importancia que tiene el mismo en el comercio internacional de petróleo, gas y fertilizantes. Mientras el magnate asegura que Irán quiere reanudar las negociaciones, los ayatollahs insisten en que no volverán a sentarse a la mesa hasta que se respeten las quince cláusulas del acuerdo de alto el fuego; el principal reclamo pasa por la liberación de los enormes fondos iraníes embargados hace años y el reconocimiento de su soberanía – con el consecuente derecho a cobrar peaje al tráfico marítimo – sobre el estrecho.
El tránsito por el paso de Bar el-Mandeb también se ha complicado puesto que, a los ataques de las milicias hutíes – proxys de Irán – contra las instalaciones petroleras saudíes sobre el Mar Rojo, se han agregado ahora los resurrectos piratas somalíes del Cuerno de África, que tantos dolores de cabeza y costos adicionales generaron hasta hace pocos años con sus capturas de buques mercantes para exigir rescate a los armadores.
Volviendo a nuestro país, ya podemos dejar de llamar “Justicia” al Poder Judicial, en especial a su fuero federal. La peor muestra la acaba de dar allí la Cámara de Casación Penal, donde los jueces Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña no tuvieron la menor vergüenza en contradecir sus propias resoluciones para comenzar a diseñar la impunidad de Claudio Chiqui Tapia y Pablo Toviggino, ordenando que la causa por la enorme quinta de Villa Rosa, en Pilar, volviera a manos del sospechoso juez Adrián González Charvay, de Campana, tal como querían los imputados. Recomiendo leer la editorial – “Decoro” – de ayer en La Nación.
Tal como hemos dicho tantas veces, todo ese chiquero está íntimamente ligado al “riesgo-país” que, por estar en tan altos niveles, impide a la Argentina acceder a los mercados voluntarios de crédito, a su vez indispensables para renovar la destruida infraestructura nacional. Y la razón es simple: ¿pondría usted dinero en un lugar cuyos jueces no ofrecen garantía alguna?
Javier Milei tampoco puede desentenderse de esa responsabilidad. Después de reconocer en su discurso del 17 de agosto las duras e innegables dificultades – caída en el poder adquisitivo, endeudamiento familiar, pérdida de puestos de trabajo y cierre de pyme’s por una economía en dos velocidades, etc. – que enfrenta gran parte de la ciudadanía, sólo tres días después volvió a espantar a los inversores con sus agresivos modos ante el Consejo de las Américas y, al afirmar que nada cambiará pese a tales dolores, demostró una vez más carecer de la más mínima empatía.
En un país donde el largo plazo es la semana que viene, falta muchísimo tiempo para las elecciones presidenciales, pero esas actitudes y esos problemas ya ponen en riesgo no sólo la eventual renovación de su mandato sino, mucho peor, la continuidad de un cambio cultural que se operó cuando entendimos la importancia que revisten el control de la inflación y los superávits gemelos en las cuentas públicas. Por ahora, a este modelo económico le cuida la espalda el verdadero tren fantasma que forman Máximo Kirchner, Axel Kiciloff y el mismo Massa, acompañados por Ricardo Quintela, Gildo Insfrán (gobernadores de las paupérrimas provincias de La Rioja y Formosa, respectivamente) y el inefable Diputado Miguel Angel Pichetto.
Otros nombres de outsiders que se barajan como posibles candidatos (Daniel Hadad, dueño de Infobae, y Jorge Brito, de Banco Macro) tienen hoy poco conocimiento en la sociedad, pero no se puede a priori descartarlos por ello puesto que el propio Milei y otros mandatarios del mundo son ejemplos claros y cercanos de fulgurante éxito electoral.



