El turismo se consolida como el otro gran generador de actividad económica del sur argentino. Sólo los anfitriones de Airbnb en Bariloche obtuvieron más de US$30 millones durante 2025, mientras las reservas y búsquedas crecieron cerca de 10%. El fenómeno ya alcanza a Comodoro Rivadavia, Río Gallegos y Los Antiguos y forma parte de una economía turística digital que, según estimaciones de la plataforma, aportó más de US$2.300 millones al PBI argentino, sostuvo unos 116.000 empleos y generó más de US$570 millones en impuestos.
San Carlos de Bariloche – 11 Septiembre 2026 – Total News Agency – TNA- La Patagonia argentina ya no depende exclusivamente del petróleo, el gas, la minería o el monumental desarrollo de Vaca Muerta para generar dólares y actividad económica. El turismo aparece cada vez con mayor fuerza como otro motor regional y Bariloche se convirtió en el ejemplo más contundente: durante 2025, los propietarios que ofrecieron alojamientos a través de Airbnb obtuvieron ingresos superiores a US$30 millones, mientras las reservas y búsquedas en la plataforma crecieron cerca de 10% interanual.
El dato adquiere mayor relevancia porque esos US$30 millones representan únicamente las ganancias percibidas por los anfitriones y no incluyen el gasto adicional de los turistas en restaurantes, excursiones, transporte, comercios, alquileres de vehículos, entretenimiento y otros servicios. La estadía promedio de los usuarios de Airbnb en Bariloche fue de 4,5 noches, casi la mitad de las reservas correspondieron a viajeros argentinos y los principales mercados domésticos fueron la Ciudad de Buenos Aires, Mendoza y Neuquén.
El perfil del visitante también muestra una transformación. Aproximadamente el 70% de las reservas corresponde a integrantes de la Generación Z y millennials, mientras más del 20% son viajes familiares. Al mismo tiempo, cerca del 60% de los anfitriones de Bariloche son mujeres y el ingreso mediano anual obtenido por cada oferente de alojamiento se ubicó alrededor de US$3.800, según datos internos de Airbnb correspondientes a 2025.
La fortaleza turística de Bariloche no aparece solamente en las estadísticas de la plataforma. Durante las vacaciones de invierno de 2026, la ciudad alcanzó niveles de ocupación de alrededor del 85%, mientras el corredor integrado por Bariloche, San Martín de los Andes y Villa La Angostura llegó a promedios cercanos al 90%, impulsado por la temporada de nieve, el esquí y las actividades de montaña.
Pero el fenómeno empieza a extenderse hacia ciudades que históricamente no fueron identificadas como grandes destinos turísticos. Comodoro Rivadavia, tradicionalmente asociada al petróleo y a la actividad industrial, registró en Airbnb un incremento superior al 20% en las reservas y de más del 30% en las búsquedas durante 2025. Los anfitriones de la ciudad chubutense obtuvieron más de US$140.000, con una estadía promedio de tres noches y un mercado compuesto mayoritariamente por viajeros argentinos.
En Río Gallegos, donde los visitantes chilenos tienen un peso particularmente importante, los anfitriones obtuvieron cerca de US$100.000 durante el mismo período. En Los Antiguos, también en Santa Cruz, las reservas aumentaron más de 10% y los ingresos superaron los US$40.000, con una particularidad: más de tres cuartas partes de los visitantes que utilizaron la plataforma fueron extranjeros.
La expansión muestra una Patagonia en la que comienzan a convivir dos circuitos económicos que pueden retroalimentarse. El primero está integrado por petróleo, gas, minería, infraestructura y servicios asociados a Vaca Muerta y otras explotaciones energéticas. El segundo crece alrededor del turismo, la gastronomía, los alojamientos temporarios, las actividades de naturaleza y una nueva generación de trabajadores y emprendedores que monetizan directamente la llegada de visitantes.
La dimensión nacional permite medir mejor ese efecto. Un estudio encargado por Airbnb y realizado mediante el modelo económico IMPLAN estimó que la actividad generada por anfitriones y huéspedes realizó durante 2025 una contribución superior a US$2.300 millones al Producto Bruto Interno argentino. La estimación incluye los impactos directos del gasto turístico y sus efectos indirectos e inducidos sobre otras actividades.
Más de 3 millones de viajeros utilizaron la plataforma en Argentina durante ese año y reservaron alrededor de 14 millones de noches. Airbnb calcula que ese movimiento respaldó aproximadamente 116.000 puestos de trabajo y produjo más de US$900 millones en ingresos laborales.
La capacidad de derrame aparece especialmente en el comportamiento del gasto. Por cada US$100 destinados al alojamiento, los viajeros gastaron cerca de US$480 adicionales en la economía local, principalmente en gastronomía, transporte, compras, entretenimiento y servicios. El desembolso total realizado por los huéspedes fuera del alojamiento superó así los US$2.000 millones.
Casi la mitad de esos gastos se efectuó en los mismos barrios donde se encontraban los alojamientos, un dato importante porque muestra que la actividad no queda concentrada exclusivamente en los centros turísticos tradicionales. Airbnb estima que aproximadamente US$335 millones llegaron a zonas menos turísticas gracias a ese comportamiento y que más de un tercio de los huéspedes probablemente no habría visitado esos barrios si no hubiera contratado allí su estadía.
Los anfitriones argentinos obtuvieron, a su vez, más de US$330 millones durante 2025. Casi la mitad indicó que esos ingresos adicionales ayudaron a afrontar el aumento del costo de vida y alrededor del 60% sostuvo que les permitieron permanecer en sus viviendas y cubrir gastos mensuales.
El impacto llegó también al fisco. El estudio calcula que la actividad económica relacionada con los viajes realizados mediante Airbnb generó más de US$570 millones en impuestos nacionales, provinciales y municipales, aunque las cifras corresponden a una estimación económica realizada por la propia empresa mediante el modelo IMPLAN y no a una liquidación fiscal oficial.
El crecimiento de Bariloche y la aparición de nuevos destinos coinciden además con un momento favorable para el turismo argentino. Durante las vacaciones de invierno de 2026 viajaron por el país 4,6 millones de personas, un 5,9% más que un año antes, y el impacto económico alcanzó $2,12 billones. El primer semestre recibió además 3,1 millones de turistas extranjeros, según las cifras oficiales difundidas por el Gobierno nacional.
La combinación abre una dimensión diferente para la Patagonia. Mientras Vaca Muerta modifica la balanza energética argentina mediante exportaciones de petróleo y gas, el turismo genera una red mucho más atomizada de ingresos que alcanza directamente a propietarios, pequeños comercios, restaurantes, transportistas y prestadores de servicios. Bariloche es por ahora la expresión más visible de ese fenómeno, pero el crecimiento registrado en ciudades petroleras como Comodoro Rivadavia y en puntos fronterizos como Río Gallegos y Los Antiguos muestra que el segundo motor patagónico comienza a extenderse más allá de los destinos tradicionales.
Fuentes consultadas: Airbnb Newsroom, informe sobre Bariloche y destinos emergentes de la Patagonia del 10 de septiembre de 2026; estudio de impacto económico de Airbnb Argentina elaborado con metodología IMPLAN; Secretaría de Turismo y Ambiente de la Nación; INDEC; Administración de Parques Nacionales; Ente Mixto de Promoción Turística de Bariloche (EMPROTUR); Agencia Noticias Argentinas.
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