El Presidente cerrará su gira por Nueva York con una bilateral con Benjamín Netanyahu, uno de sus principales aliados internacionales, mientras una petrolera israelí controla el 65% del proyecto Sea Lion, asociada al saqueo británico en aguas de Malvinas. Antes expondrá ante el Economic Club of New York, donde buscará capitales para la Argentina y volverá sobre soberanía, energía e inteligencia artificial.
Nueva York – 24 Septiembre 2026 – Total News Agency – TNA– El presidente Javier Milei cerrará este jueves su gira por Estados Unidos con una reunión bilateral con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, un encuentro destinado a reafirmar una de las principales alianzas geopolíticas construidas por la Argentina durante su gestión, pero atravesado por un asunto particularmente incómodo: Navitas Petroleum, la compañía israelí que encabeza el proyecto petrolero Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte y contra la cual Buenos Aires acaba de intensificar acciones administrativas, diplomáticas y penales. La reunión está prevista para las 16 de Nueva York —17 de la Argentina— y tendrá una duración aproximada de media hora, antes de un encuentro más amplio de dirigentes latinoamericanos con Netanyahu.
Milei llega a la bilateral después de haber dedicado una porción central de su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas a Malvinas y de advertir que la Argentina ya no permanecerá a la espera de que las resoluciones internacionales sean cumplidas voluntariamente. El Presidente denunció específicamente que Sea Lion avanza hacia la extracción de petróleo mediante licencias otorgadas por el Reino Unido que Buenos Aires considera ilegales e ilegítimas, y anunció que utilizará herramientas jurídicas y económicas contra empresas, accionistas y proveedores que participen de esas actividades.
La situación coloca a Israel dentro de una contradicción especialmente sensible para la política exterior argentina. Milei ha definido repetidamente a ese país, junto con Estados Unidos, como uno de los dos socios estratégicos centrales de su administración y este miércoles ratificó ante la ONU que la Argentina eligió alinearse “sin ambigüedades” con Occidente. Pero Navitas Petroleum, cotizante en Tel Aviv y respaldada por capitales israelíes, posee el 65% de Sea Lion, mientras la británica Rockhopper Exploration controla el 35% restante. El proyecto tendría recursos por alrededor de 1.700 millones de barriles y prevé comenzar a producir en 2028, con una primera fase que demandaría aproximadamente US$2.200 millones.
La tensión dejó de ser únicamente diplomática. La Argentina presentó en septiembre una denuncia penal contra Navitas Petroleum Development & Production Ltd., Navitas Petroleum Atlantic United, Navitas Petroleum LP, JHI Associates y Eco Atlantic por actividades hidrocarburíferas sin autorización argentina en la plataforma continental disputada. Posteriormente la investigación incorporó también a Rockhopper y sus subsidiarias, mientras una jueza federal de Río Grande ordenó a Navitas cesar las actividades cuestionadas.
A ello se agregó esta semana otro movimiento británico. El Gobierno argentino presentó una protesta formal después de que las autoridades isleñas anunciaran la extensión de licencias hidrocarburíferas y aprobaran operaciones vinculadas con Navitas. Cancillería sostuvo que esas decisiones contravienen la Resolución 31/49 de Naciones Unidas, que insta a Argentina y Reino Unido a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras permanezca pendiente la disputa de soberanía. La cuestión se encuadra además en la Resolución 2065 (XX), que reconoce formalmente la existencia de una disputa entre ambos países y reclama negociaciones para encontrar una solución pacífica.
El conflicto ya habría sido planteado directamente entre Milei y Netanyahu meses atrás. Según informó Infobae desde Nueva York, durante una conversación en Jerusalén el mandatario argentino mencionó las actividades de Navitas y el premier israelí respondió que no podía intervenir por tratarse de una empresa privada. El Gobierno argentino llegó a evaluar entonces distintas herramientas de presión política, aunque decidió evitar una confrontación abierta con Jerusalén. Consultado ahora sobre si el Presidente volverá a introducir el tema, el canciller Pablo Quirno evitó anticipar el contenido de una conversación que definió como privada.
La bilateral estará además dominada por la situación de Medio Oriente. Milei ratificó esta semana su apoyo político a Israel, condenó las acciones de Irán y reivindicó la decisión argentina de declarar organización terrorista a la Guardia Revolucionaria Islámica iraní. Netanyahu, por su parte, participa de la Asamblea General en medio de las consecuencias regionales del conflicto iniciado tras el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, que dejó unas 1.200 personas muertas en Israel y alrededor de 250 secuestradas, y de una crisis regional que posteriormente involucró de manera directa a Irán.
Antes de la reunión con Netanyahu, Milei tendrá otra escala decisiva de su agenda económica. A las 13 de la Argentina expondrá durante aproximadamente media hora ante The Economic Club of New York, institución fundada en 1907 que reúne a empresarios, banqueros, inversores y referentes financieros. Después de su presentación habrá preguntas del editor global de Bloomberg, John Micklethwait. Milei estará acompañado por el ministro de Economía Luis Caputo, el canciller Quirno y el embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford.
Allí el Presidente buscará profundizar la misma oferta que planteó ante Naciones Unidas: inversiones para Vaca Muerta, minería, infraestructura e inteligencia artificial bajo un régimen económico más abierto y con menores regulaciones. La exposición tendrá también una particularidad política porque Milei volverá a defender la posición argentina sobre Malvinas frente a una audiencia financiera internacional, apenas horas después de haber advertido que quienes participen de la explotación de recursos bajo licencias británicas quedarán fuera de la invitación argentina a invertir.
La jornada deja así frente a frente las dos vertientes de la política exterior que Milei intenta compatibilizar: el alineamiento estratégico con Israel y la decisión de endurecer la defensa de los recursos naturales argentinos en el Atlántico Sur. La respuesta que encuentre al problema Navitas será particularmente reveladora porque Sea Lion ya dejó de ser un proyecto lejano para transformarse en una inversión encaminada hacia la producción y porque la ofensiva argentina alcanza directamente a capitales de uno de sus aliados más cercanos. La bilateral con Netanyahu permitirá comprobar hasta dónde Buenos Aires puede separar esa alianza política de un conflicto empresarial y jurídico que Milei acaba de convertir ante la ONU en parte central de su nueva estrategia sobre Malvinas.
Fuentes consultadas: Presidencia de la Nación; Cancillería Argentina; Infobae; La Nación; Oficina del Presidente; antecedentes de las resoluciones 2065 (XX) y 31/49 de las Naciones Unidas.
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