Moscú lanzó una nueva ofensiva aérea que dejó al menos seis muertos, decenas de heridos y daños en infraestructura civil y logística, mientras el presidente ruso aseguró que no prepara hostilidades contra Europa. La simultaneidad entre los ataques sobre Ucrania y una cadena de incidentes con drones, sabotajes y operaciones híbridas atribuidas a Rusia mantiene en alerta a los países del flanco oriental de la OTAN.
Kiev – 26 Septiembre 2026 – Total News Agency – TNA-Rusia lanzó durante la madrugada del sábado una nueva oleada de ataques contra Ucrania con 173 drones, en una jornada que dejó al menos seis muertos, numerosos heridos y daños en viviendas, infraestructura crítica y centros logísticos, apenas horas después de que el presidente Vladimir Putin negara que Moscú esté preparando un conflicto militar con Europa. La Fuerza Aérea ucraniana informó que sus defensas lograron derribar o neutralizar 134 vehículos aéreos no tripulados, entre ellos aparatos Shahed, Gerber y otros modelos, pero confirmó impactos en al menos 19 puntos del territorio.
La ofensiva golpeó simultáneamente varias regiones. En Zaporiyia, dos mujeres murieron y otras siete personas resultaron heridas, mientras las autoridades regionales contabilizaron 86 reportes de daños sobre edificios, viviendas, infraestructura y vehículos. En Donetsk, dos personas perdieron la vida y ocho resultaron heridas, mientras más de 1.100 civiles fueron evacuados de localidades próximas al frente. En Jersón, los bombardeos alcanzaron infraestructura crítica, instalaciones sociales y zonas residenciales, provocando otra muerte y tres heridos. Un hombre de 69 años murió además por el ataque de un dron en la región de Sumy, donde una posterior ofensiva con bombas aéreas guiadas dejó al menos diez lesionados.
Kiev volvió también a quedar bajo fuego durante la noche. El alcalde Vitali Klitschko informó que cinco personas resultaron heridas en una nueva secuencia de ataques contra la capital, donde las alarmas aéreas y el funcionamiento de las baterías de defensa se extendieron durante varias horas. La magnitud del despliegue volvió a exponer la estrategia rusa de saturación de las defensas ucranianas mediante enjambres de drones relativamente baratos combinados con ataques sobre múltiples objetivos y regiones en forma simultánea.
Uno de los episodios que adquirió mayor repercusión fue denunciado por el canciller ucraniano Andrii Sybiha, quien afirmó que fuerzas rusas realizaron un “doble ataque” contra una instalación logística que abastecía a la cadena internacional McDonald’s. Según el funcionario, el objetivo formaba parte de la infraestructura comercial que sostiene actividades civiles y empleo en el país. La denuncia se produjo en paralelo con reportes sobre un segundo ataque contra un centro de datos de Cosmonova.net, cuyo operador indicó que sufrió daños en su red troncal y posibles interrupciones de servicios.
La nueva ofensiva se produjo mientras Putin, desde San Petersburgo, buscaba desactivar públicamente las advertencias que se multiplican en Europa sobre un posible aumento de las operaciones rusas contra países miembros de la OTAN. “No nos estamos preparando para ningún tipo de hostilidad con Europa”, sostuvo el mandatario ruso, quien agregó que Moscú no tendría “ningún motivo real” para agravar la confrontación con los europeos y rechazó particularmente las alertas provenientes de los países bálticos.
Las declaraciones, sin embargo, se producen en un contexto de creciente fricción entre Rusia y la Alianza Atlántica. En los últimos meses aumentaron las denuncias sobre incursiones de drones, sabotajes y operaciones híbridas en países del flanco oriental europeo, especialmente en Estonia, Letonia y Lituania, cuyos gobiernos vienen reforzando sus sistemas de vigilancia aérea, protección de infraestructura crítica y capacidades antidrones. La preocupación se concentra en determinar si esos episodios constituyen hechos aislados, desbordes derivados de la guerra en Ucrania o acciones deliberadas destinadas a medir los tiempos de reacción política y militar de la OTAN.
Para los países bálticos, el problema dejó de ser exclusivamente ucraniano. Su ubicación geográfica, la proximidad con Rusia y Bielorrusia y su pertenencia a la OTAN los convierte en uno de los puntos más sensibles de Europa. Bruselas ha acelerado la coordinación regional ante la sucesión de incidentes en el espacio aéreo y frente al temor de que Moscú utilice métodos de presión por debajo del umbral de una confrontación militar abierta, combinando ciberataques, sabotajes, interferencias electrónicas, campañas de desinformación y movimientos de drones.
El contraste entre las palabras de Putin y el escenario militar que rodea a Europa alimenta precisamente esa incertidumbre. Mientras el Kremlin sostiene que no prepara una guerra con el continente, Rusia mantiene una ofensiva aérea de gran intensidad contra Ucrania y varios gobiernos europeos fortalecen aeropuertos, redes energéticas, centros logísticos y sistemas de defensa aérea. La incógnita que domina hoy a las capitales del este europeo no pasa únicamente por si Moscú busca abrir un segundo frente convencional, sino por cuánto puede avanzar mediante acciones híbridas, provocaciones controladas y operaciones difíciles de atribuir sin cruzar formalmente el umbral que obligaría a la OTAN a discutir una respuesta colectiva.
Fuentes consultadas: Reuters, AFP, AP, Fuerza Aérea de Ucrania, autoridades regionales de Zaporiyia, Donetsk, Jersón y Sumy, Ministerio de Defensa de Lituania, OTAN, Presidencia de la Federación Rusa, Euronews, DW.
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