Washington, 14 de abril de 2026-Total News Agency-TNA- El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, volvió a darle este martes un respaldo político de peso a Javier Milei al elogiar en Washington el rumbo económico argentino y remarcar, en un foro del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), que la experiencia local muestra resultados que merecen atención en medio de un contexto internacional mucho más áspero. La señal no fue menor: llegó en plena apertura de las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial, el principal escenario financiero global de la semana, y colocó otra vez a la Argentina en el centro de una conversación estratégica para los mercados y los organismos multilaterales.
El elogio de Bessent tuvo además un valor político adicional porque se produjo el mismo día en que el FMI actualizó sus proyecciones y ubicó el crecimiento argentino de 2026 en 3,5%, después de una expansión de 4,4% en 2025, en un escenario global afectado por la suba de la energía y la incertidumbre derivada de la guerra en Medio Oriente. Lejos de plegarse al tono más cauteloso del organismo, el jefe del Tesoro norteamericano cuestionó que tanto el FMI como el Banco Mundial hubieran reaccionado de manera exagerada ante el nuevo shock internacional y dejó en claro que, a su juicio, el caso argentino sigue siendo una historia distinta dentro del mapa emergente.
Para la Casa Rosada, el dato positivo es evidente: mientras el Fondo ajusta números en un mundo golpeado por el petróleo, Washington mantiene una valoración política favorable sobre la hoja de ruta libertaria. No se trata sólo de una frase amable. En su exposición, Bessent sostuvo que el FMI viene trabajando de cerca con el Tesoro sobre la cuestión argentina, una definición que sugiere coordinación, seguimiento y una interlocución más aceitada de la que el mercado suele ver en otros programas. En paralelo, el Banco Mundial ya había marcado la semana pasada que Argentina aparece como una excepción positiva dentro de América Latina, impulsada por la estabilización macroeconómica y las reformas. En otras palabras, aun con turbulencias, el país sigue siendo mirado en Washington como un experimento reformista con potencial y no como un problema crónico más de la región.
Ese respaldo también ayuda a fortalecer el relato oficial en un momento en que el Gobierno necesita volver a poner el foco en la economía real y en la confianza externa. Que el hombre fuerte del Tesoro de Donald Trump hable de la Argentina en términos de éxito y diferenciación no es un dato decorativo: funciona como un aval hacia inversores, bancos y organismos, especialmente cuando la administración de Milei busca sostener credibilidad, recuperar margen financiero y acelerar la llegada de capital privado. En ese terreno, una frase de Bessent en Washington vale bastante más que una cortesía diplomática. Vale como mensaje al sistema financiero de que la apuesta argentina sigue contando con respaldo en la principal capital del poder económico occidental.
Además, el guiño de este martes no cayó del cielo. El propio Departamento del Tesoro ya había explicitado en 2025 su “pleno apoyo” a las “audaces reformas económicas” encaradas por Milei, y había destacado también la reducción de barreras hacia un comercio más recíproco con Estados Unidos. La novedad ahora es que ese apoyo no sólo persiste, sino que reaparece en un momento particularmente sensible: con el mundo discutiendo inflación, energía, crecimiento y riesgos geopolíticos, Argentina volvió a ser mencionada por Bessent como un caso que merece ser leído en clave de transformación y no de decadencia. Para el oficialismo, esa continuidad del respaldo norteamericano es una noticia concreta y valiosa.
En definitiva, el contraste del día dejó una postal que en el Gobierno intentarán explotar al máximo. Por un lado, el FMI ajustó expectativas en un contexto global mucho más exigente. Por el otro, uno de los funcionarios más influyentes de la administración republicana volvió a salir a respaldar a Milei delante del núcleo duro de las finanzas internacionales. En un tablero donde abundan la cautela y las revisiones a la baja, la Argentina consiguió al menos una señal política fuerte desde Washington. Y para una gestión que necesita sostener confianza mientras atraviesa la parte más incómoda del ajuste, ese respaldo vale oro.





