Buenos Aires, 3 de junio de 2026 – Total News Agency – TNA-El Senado volvió a convertirse en el escenario donde se exhiben las fracturas internas del oficialismo. La Libertad Avanza y los bloques opositores acordaron postergar hasta la próxima semana el tratamiento del pliego de María Verónica Michelli, candidata a jueza federal vetada por el presidente Javier Milei por ser cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, mientras la Cámara alta avanzará este jueves con otros dictámenes judiciales y proyectos vinculados a fondos buitre y propiedad privada.
La decisión fue definida en la reunión de Labor Parlamentaria, encabezada por la vicepresidenta Victoria Villarruel, y buscó evitar que la sesión de este jueves terminara monopolizada por una crisis política que expone al Gobierno en varios frentes: la pelea con Patricia Bullrich, la incomodidad de los bloques dialoguistas, la resistencia de parte del propio oficialismo y el nuevo posicionamiento de Villarruel, que recibió a Michelli en su despacho y volvió a diferenciarse de la Casa Rosada.
Según fuentes parlamentarias, el pliego de Michelli ya tiene dictamen favorable oficializado por senadores opositores y dialoguistas, pero su tratamiento fue diferido para la semana próxima. En la sesión de este jueves deberá ingresar formalmente el pedido del Poder Ejecutivo para retirar la postulación. Ese pedido, por ahora, no reúne los votos necesarios.
El dato político central es ese: Milei pidió retirar el pliego, pero su propio bloque no garantiza acompañamiento pleno. Bullrich, jefa de la bancada libertaria, ya anticipó que no votará a favor del retiro y que ejercerá una objeción de conciencia. Su postura dejó a La Libertad Avanza en estado de deliberación y abrió una pregunta incómoda para la conducción presidencial: si la titular del bloque puede desobedecer una orden política del Presidente en un caso institucional, ¿qué margen tendrán otros senadores para hacerlo en futuras votaciones?
La crisis comenzó cuando el Gobierno decidió frenar la candidatura de Michelli, actual secretaria del Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata y postulante al Tribunal Oral Federal N° 3 de esa ciudad, luego de advertir su parentesco con Alconada Mon, periodista de La Nación que investigó el caso $LIBRA y otros temas sensibles para la administración libertaria. La decisión generó cuestionamientos de juristas, legisladores y organizaciones judiciales, que advirtieron sobre un criterio impropio para bloquear una designación judicial.
El caso escaló aún más cuando Bullrich comunicó a Milei que no acompañaría la orden de la Casa Rosada y puso su renuncia a disposición como jefa del bloque. El Presidente no aceptó la dimisión, pero la interna quedó abierta. La senadora intentó este miércoles bajar el tono al sostener que “no hay riesgo de fractura” y que las divergencias son parte de la política. Sin embargo, el episodio ya dejó al descubierto una tensión real entre el liderazgo político de Bullrich y la disciplina que intenta imponer el entorno de Karina Milei.
El acuerdo de Labor Parlamentaria permitió ordenar la sesión inmediata, pero no resolvió el conflicto. El oficialismo y los bloques dialoguistas consensuaron tratar este jueves alrededor de 50 pliegos judiciales, además de proyectos vinculados al pago a dos fondos buitre y a la protección de la propiedad privada. La discusión sobre Michelli quedó para la próxima semana, cuando el Senado deberá pronunciarse sobre el pedido del Gobierno para retirar su candidatura y, eventualmente, sobre el dictamen favorable que podría reunir mayoría.
La postergación también funciona como una salida transitoria para evitar una derrota legislativa inmediata del Ejecutivo. Si el pedido de retiro se votara ahora, la Casa Rosada podría quedar expuesta a un rechazo dentro de una cámara donde necesita acuerdos permanentes. La estrategia, entonces, fue patear la definición unos días, recomponer conversaciones y tratar de evitar que la pulseada termine en una demostración pública de debilidad presidencial.
Pero la aritmética parlamentaria no parece sencilla. Además de Bullrich, otros legisladores del espacio oficialista o aliado se inclinan por rechazar el retiro del pliego. Entre ellos aparecen Luis Juez y Francisco Paoltroni, además de senadores dialoguistas que ya firmaron el despacho favorable a Michelli. La lista incluye a Maximiliano Abad, Carolina Losada y Mariana Juri, de la Unión Cívica Radical; Carlos Arce, de Misiones; Sandra Mendoza, de Convicción Federal; Carlos “Camu” Espínola, de Provincias Unidas; Martín Goerling Lara, del PRO; Beatriz Ávila, de Independencia; y Flavia Royon, de Salta.
Ese respaldo dialoguista transforma el caso en algo más que una interna libertaria. Para buena parte del Senado, el veto a Michelli plantea un problema institucional: si una candidata que pasó las instancias de evaluación puede ser frenada por el vínculo familiar indirecto con un periodista incómodo para el Gobierno, el mensaje hacia el Poder Judicial y hacia la prensa resulta preocupante.
El fiscal federal Guillermo Marijuan ya pidió investigar si la decisión del Ejecutivo pudo constituir un acto discriminatorio. También solicitó que el Senado informe la situación formal del pliego. Esa intervención judicial agrega presión a un conflicto que empezó como una decisión política de la Casa Rosada, pero que ahora puede tener derivaciones institucionales y penales.
El rol de Victoria Villarruel también fue significativo. La vicepresidenta recibió a Michelli en el Senado, en un gesto de respaldo institucional que fue leído como una nueva diferenciación frente a Milei y al círculo de Karina Milei. No es la primera vez que Villarruel se mueve con autonomía frente al Presidente, pero en este caso lo hizo en un expediente especialmente sensible para la interna oficialista.
La reunión entre Villarruel y Michelli incomodó a la Casa Rosada porque reforzó la idea de que el bloqueo al pliego no cuenta con consenso dentro del propio espacio que gobierna. La vicepresidenta, como titular del Senado, aparece resguardando el procedimiento parlamentario, mientras el Ejecutivo intenta retirar una candidatura que ya había reunido dictamen favorable.
En paralelo, Bullrich vuelve a ocupar un lugar central en la crisis. La ex ministra de Seguridad quedó en una posición incómoda pero políticamente rentable: acompaña al Gobierno en la agenda general, pero se diferencia en un tema institucional donde buena parte del electorado republicano puede ver un exceso de la Casa Rosada. Esa jugada fortalece su autonomía y alimenta lecturas sobre su proyección hacia 2027.
Dentro del oficialismo, la postura de Bullrich generó reproches. Los sectores más cercanos a Karina Milei consideran que la conducción del bloque no puede quedar sujeta a decisiones individuales en momentos de tensión legislativa. Para ese ala, los senadores de La Libertad Avanza llegaron al Congreso gracias al arrastre de Milei y deberían acompañar las órdenes del Presidente. El argumento, sin embargo, choca con la realidad parlamentaria: el Senado no funciona sólo con verticalismo, sino con votos, acuerdos y legitimidad interna.
La composición de la Comisión de Acuerdos también quedó bajo revisión. El oficialismo enfrenta dificultades para controlar los dictámenes porque la oposición dialoguista tiene peso decisivo. Esa relación de fuerzas permitió que el pliego de Michelli avanzara, pese al intento del Ejecutivo de frenarlo. En los pasillos del Senado, algunos libertarios cuestionan ahora la estrategia de armado que terminó otorgando margen a radicales, provinciales y aliados del PRO.
La sesión de este jueves, en tanto, incluirá otros pliegos judiciales. La Comisión de Acuerdos había elevado alrededor de 73 dictámenes, pero se tratarían unos 50. Quedarán afuera, según fuentes parlamentarias, los casos de Juan Galván Greenway y Alejandro Catania, objetados por fallos vinculados al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, y al tesorero Pablo Toviggino. También quedaría excluido Juan Mejuto, señalado por cercanía a Justicia Legítima.
Esa selección muestra que el Gobierno también intenta ordenar su política judicial con criterios políticos. En algunos casos, frena candidatos por antecedentes considerados inconvenientes; en otros, como el de Michelli, el motivo no sería una sentencia cuestionada ni un problema de idoneidad, sino el parentesco con un periodista. Esa diferencia explica buena parte del malestar en el Senado.
El tratamiento de los proyectos sobre fondos buitre y propiedad privada permitirá al oficialismo mostrar agenda legislativa más allá del conflicto judicial. Sin embargo, la postergación del pliego de Michelli seguirá funcionando como una bomba de tiempo. La próxima semana, el Senado deberá resolver si acepta el pedido del Ejecutivo o si avanza con el dictamen favorable. En cualquiera de los dos caminos, el costo político será alto.
Para Milei, el riesgo es doble. Si logra retirar el pliego, quedará instalada la idea de que el Gobierno vetó a una candidata por su vínculo con un periodista crítico. Si no logra hacerlo, sufrirá una derrota parlamentaria con votos propios o aliados, justo cuando necesita mostrar control político. En ambos escenarios, el caso deja heridas dentro de La Libertad Avanza.
La crisis también vuelve a incomodar a Karina Milei, señalada como una de las impulsoras del retiro. La secretaria general de la Presidencia busca ordenar el armado oficialista y sostener la disciplina interna, pero cada choque con figuras de peso como Bullrich o Villarruel expone que el poder libertario no está completamente alineado.
El episodio confirma que el oficialismo enfrenta una etapa de mayor complejidad política. Ya no se trata sólo de aprobar leyes o bloquear iniciativas opositoras. Ahora debe administrar tensiones internas, sostener acuerdos con dialoguistas, evitar derrotas en el Senado y cuidar su imagen institucional en medio de causas y controversias que golpean al Gobierno.
Bullrich logró, al menos por ahora, frenar una definición inmediata y evitar que el pliego de Michelli se convierta este jueves en el centro de una sesión explosiva. Pero la postergación no resuelve el problema: lo traslada. La semana próxima, el Senado deberá votar y la Casa Rosada sabrá si conserva autoridad sobre su bloque o si la crisis judicial terminó abriendo una grieta más profunda dentro del mileísmo.
En términos políticos, el caso Michelli ya dejó una conclusión clara. El Gobierno intentó retirar una candidatura judicial por un motivo difícil de sostener institucionalmente. Bullrich se rebeló, Villarruel se diferenció, los dialoguistas juntaron firmas y el bloque libertario quedó dividido. La sesión de este jueves evitará el choque directo, pero la batalla real apenas fue postergada.





