Por Dario Rosatti
Córdoba – 26 junio 2026 – Total News Agency – TNA – La crisis que rodea a Julio Daniel Manco, presidente de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), dejó de estar limitada a las denuncias por presuntas irregularidades administrativas, licitaciones bajo sospecha y operaciones aeronáuticas cuestionadas. Ahora, una grave acusación por violencia y maltrato contra una mujer de 72 años agrega un nuevo frente personal, institucional y político sobre la conducción de una empresa estatal estratégica para la defensa nacional.
Según pudo reconstruir Total News Agency a partir de fuentes policiales y del ámbito sanitario, el episodio habría ocurrido el 2 de junio en el Hospital Alemán, donde se encontraba internado el padre de Manco, recientemente fallecido, por problemas respiratorios. Allí se encontraba también Julia Díaz, pareja del padre del titular de FAdeA, quien lo habría acompañado durante la internación.

De acuerdo con la información reunida por esta agencia, Manco habría llegado al centro médico y, en medio de una fuerte discusión, habría tomado de los hombros a Julia Díaz, la habría sacudido y la habría insultado a los gritos, obligándola a retirarse del lugar. La mujer tiene 72 años y es de contextura pequeña y de poco mas de 40 kilos, dato que agrava el cuadro por la situación de vulnerabilidad de la presunta víctima y por el contexto emocional del episodio: una internación familiar delicada en un establecimiento médico.
La situación no habría quedado allí. Dos días después, siempre según las fuentes consultadas por TNA, se habría producido un nuevo episodio dentro de la sala de Terapia Intensiva del hospital. Los gritos, insultos y amenazas atribuidos a Manco habrían llamado la atención de médicos y personal del establecimiento, que se habrían visto obligados a pedir la intervención policial.
Hasta el momento no se conoce una comunicación oficial de FAdeA, del Ministerio de Defensa ni de la conducción de la empresa sobre estos hechos. Tampoco hay una resolución judicial pública que acredite responsabilidad penal. Sin embargo, la denuncia que acompañamos copia, se suma a un cuadro de antecedentes personales y de gestión que vuelve cada vez más difícil sostener la continuidad política de Manco al frente de una compañía estatal sensible.
Fuentes que conocen al titular de FAdeA lo describen como un hombre de trato prepotente y temperamental. Algunas versiones internas incluso vinculan determinados episodios de agresividad con el presunto consumo de alcohol u otras sustancias. Esas afirmaciones, por ahora, se mantienen en el terreno testimonial y deberán ser verificadas por las autoridades competentes. Pero en los pasillos de la fábrica y en ámbitos vinculados al sector aeronáutico, el clima es cada vez más adverso.
El antecedente familiar tampoco sería el único. Según la investigación realizada por TNA, Manco arrastraría antecedentes de violencia doméstica y una denuncia con restricción perimetral vinculada a su ex mujer, identificada como Valentina. Ese dato colocaría el caso del Hospital Alemán dentro de un patrón más amplio de conductas personales incompatibles con la responsabilidad pública de conducir una empresa estratégica del Estado.
El nuevo episodio aparece en el peor momento para Manco. Su gestión en FAdeA ya venía golpeada por denuncias internas relacionadas con presunta filtración de pliegos licitatorios, intervención de personas externas en procedimientos de compras, trabajos a bajo costo sobre aeronaves privadas, posibles conflictos de interés y operaciones comerciales que habrían beneficiado a clientes vinculados directa o indirectamente con su entorno.
Una de las líneas más sensibles involucra la aparición de un grupo de WhatsApp denominado “Licitaciones FAdeA”, creado por el propio Manco, donde habría participado Claudio Cavina, ex integrante de la Armada Argentina, con pasado en la Casa Militar y vínculos dentro del ecosistema aeronáutico estatal y privado. Según los chats citados por denunciantes, Manco habría pedido información urgente sobre procesos licitatorios y habría instruido que se le facilitaran datos a Cavina.
La preocupación creció cuando Julia Enríquez, gerente de Asuntos Legales, Ética y Compliance de FAdeA, advirtió en el mismo intercambio que había recibido una comunicación por el canal de transparencia informando que se habrían filtrado pliegos. La frase, de confirmarse, reviste extrema gravedad: la filtración anticipada de pliegos antes de su publicación oficial puede otorgar ventaja a determinados proveedores, direccionar procesos y violar principios básicos de igualdad, transparencia y competencia.
Los rubros mencionados no son menores. Incluirían servicios de limpieza, seguridad, mantenimiento de espacios verdes, refrigerio, almuerzo, mantenimiento industrial de máquinas, equipos, albañilería y tareas generales. Es decir, contratos sensibles para el funcionamiento cotidiano de una empresa estatal de alto presupuesto, con impacto directo sobre la administración y el uso de fondos públicos.
Otra línea de investigación apunta a operaciones con aeronaves privadas ingresadas a la fábrica para mantenimiento o pintura. Uno de los casos involucra una Cessna 402, matrícula LV-JHP, ingresada a través de Flight Edge para un cliente final identificado como Juan Leiva, señalado por fuentes de la empresa como primo de Delia Leiva, madre de Manco. Según las denuncias internas, el titular de FAdeA habría intervenido personalmente para reducir cotizaciones y bajar el margen comercial de la fábrica.
El dato más delicado es que Manco habría participado o intervenido también en la venta de una aeronave cuyas características coincidirían con el avión reparado en FAdeA a bajo costo. Si esa hipótesis se confirma, el expediente podría pasar de una discusión administrativa a un eventual conflicto de interés entre la función pública, el uso de capacidades industriales estatales y negocios privados en el mercado aeronáutico.
En esa misma trama aparece mencionada Florencia Gastaldi, pareja de Manco, quien habría colaborado con él en gestiones vinculadas a compraventa de aeronaves. Gastaldi fue directora general de Logística, área que primero dependió de la Secretaría General de la Presidencia y luego pasó a la órbita del Ministerio de Defensa, lo que aumenta la sensibilidad institucional de su eventual participación en operaciones privadas del sector. Gastaldi lo acompaño en viajes por Europa junto a otras personas, invitadas por Manco.
Otra operación bajo observación involucra trabajos de pintura sobre una aeronave matrícula LV-GRQ, de la empresa Pacific Ocean, con base operativa en San Fernando. Según la documentación citada por denunciantes, las áreas técnicas calcularon costos por 12.540 dólares, pero el precio finalmente acordado habría sido de apenas 5.000 dólares. La diferencia habría dejado a la operación prácticamente sin rentabilidad para FAdeA y generó objeciones internas.

A ello se suma un posible riesgo técnico: en los casos de las aeronaves LV-JHP y LV-GRQ, las denuncias advierten sobre la utilización o provisión de pinturas que no cumplirían los estándares aeronáuticos exigidos. En particular, se menciona que Pacific Ocean habría suministrado pintura de automóvil en lugar de recubrimientos certificados para aeronaves. En una fábrica con responsabilidad técnica sobre mantenimiento aeronáutico, ese punto no es menor: la pintura no es una cuestión estética, sino parte del sistema de protección exterior de una aeronave y exige trazabilidad, certificación y documentación respaldatoria.
La gravedad aumenta porque FAdeA obtuvo la certificación de la Federal Aviation Administration (FAA) como Approved Repair Station, bajo normativa 14 CFR Part 145. Ese reconocimiento habilita a la empresa a prestar servicios de mantenimiento, inspección y reparación sobre aeronaves civiles bajo estándares internacionales. Cualquier desviación en materiales, procesos o trazabilidad puede comprometer no solo una operación puntual, sino la credibilidad técnica de la fábrica ante clientes regionales y organismos de certificación.
Las denuncias administrativas ya habrían llegado a la Oficina Anticorrupción, identificadas en la carpeta SISA OA Nº 23.563, y también se menciona una causa en el Juzgado Federal Nº 3 de Córdoba, a cargo de Miguel Vaca Narvaja, bajo el expediente 15488/2026. Hasta el momento no existen condenas ni resoluciones que acrediten delitos. Pero la acumulación de indicios, chats, testimonios y decisiones comerciales obliga a una investigación profunda.
La situación de Manco también quedó comprometida por la crisis política dentro de FAdeA. El 22 de mayo se realizó una asamblea general ordinaria de accionistas con dos temas centrales: aprobación del balance y definición sobre la continuidad del directorio. El balance fue aprobado, pero el punto vinculado a las autoridades quedó sin tratamiento y la reunión pasó a cuarto intermedio. La decisión fue interpretada dentro de la empresa como una señal de indefinición y tensión entre el Ministerio de Defensa, la Agencia de Transformación de Empresas Públicas y la conducción de la fábrica.
Por esas horas ya circulaba en despachos oficiales una carta fechada el 21 de mayo, en la que Manco habría expresado “razones personales” para dar un paso al costado. Fuentes del área atribuyeron esa actitud renunciante a una discusión fuerte con Mario Katzenell, secretario de Investigación, Política Industrial y Producción para la Defensa, responsable político de las empresas bajo la órbita de Defensa.
El cuadro interno se completa con una disputa por la sucesión. El jefe de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Valverde, aparece como uno de los actores que busca influir en el futuro de la conducción. Entre los nombres que circulan figuran el ex capitán Guillermo Ballesteros y el brigadier retirado Walter Brun, aunque ambos generan lecturas dispares dentro del sector aeronáutico.
La Fuerza Aérea ya tiene presencia en el directorio a través del brigadier Francisco Leguiza, comandante de Material. Pero su nombre también quedó alcanzado por el ruido político relacionado con la compra del Embraer ERJ-140 “55 Héroes”, operación que derivó en una denuncia penal presentada por el ex ministro Luis Petri. Según los cuestionamientos, la aeronave habría sido adquirida por alrededor de 4 millones de dólares, cuando equipos similares podían conseguirse por un valor sensiblemente menor. Esa diferencia todavía exige explicaciones técnicas completas: estado del avión, mantenimiento, horas de vuelo, equipamiento, intermediarios, comisiones y costos asociados.
La contradicción estratégica es evidente. Mientras el Gobierno afirma que busca recuperar la eficiencia de las empresas públicas, FAdeA aparece envuelta en sospechas de favoritismo, denuncias por licitaciones, operaciones comerciales deficitarias y disputas internas. Mientras el país necesita capacidad propia para mantenimiento, defensa, drones, repuestos, modernización de aeronaves y desarrollo industrial, la fábrica estatal más importante del sector queda atrapada en conflictos personales, negocios opacos y una posible denuncia por violencia contra una mujer mayor.
La gravedad institucional del caso Julia Díaz es precisamente esa: no se trata de un hecho privado desconectado del cargo. La conducta de un funcionario que conduce una empresa estatal estratégica debe evaluarse también por su idoneidad moral, su capacidad de conducción y su respeto por estándares básicos de comportamiento. Si el episodio del Hospital Alemán es tomado en cuenta por el Gobierno, como debería ocurrir, tendra que explicar por qué un funcionario denunciado por maltrato y violencia contra una mujer de 72 años puede seguir al frente de una compañía financiada por el Estado.
La crisis de FAdeA ya no admite respuestas evasivas. Defensa, Economía, la Oficina Anticorrupción, la SIGEN y la Justicia federal deberán determinar si las irregularidades denunciadas configuran delitos o faltas administrativas. Pero la dimensión política requiere una decisión más rápida: si Manco está en condiciones de seguir conduciendo una fábrica estratégica o si su permanencia solo profundiza el deterioro de la empresa.
La pregunta final es inevitable: ¿FAdeA está siendo administrada como una herramienta de soberanía tecnológica y defensa nacional o como una plataforma de favores, intermediarios, relaciones personales y negocios privados? La denuncia por violencia contra Julia Díaz agrega ahora un elemento humano y ético a una crisis que ya era administrativa, política y judicial.
En una Argentina que necesita recuperar capacidades industriales y militares, la conducción de una empresa como FAdeA no puede estar rodeada de sospechas permanentes. Mucho menos cuando esas sospechas ya no se limitan a pliegos, aviones y dólares, sino que alcanzan el trato violento hacia una mujer mayor en el ámbito de un hospital.





