Kiev – 10 de julio de 2026 – Total News Agency – TNA-. Ucrania lanzó durante la madrugada de este viernes una nueva ofensiva con drones contra la infraestructura energética del sur de Rusia, que provocó incendios en la refinería de Ilsky, en la región de Krasnodar, y en dos depósitos de hidrocarburos de la región de Rostov, sin que las autoridades locales informaran víctimas.
Los ataques forman parte de una campaña cada vez más intensa de las fuerzas ucranianas contra refinerías, terminales portuarias, estaciones de bombeo y depósitos utilizados para abastecer a las tropas rusas y sostener las exportaciones de crudo y combustibles.
En el distrito de Seversky, las autoridades de Krasnodar confirmaron que restos de vehículos aéreos no tripulados impactaron en las instalaciones de la refinería de Ilsky, donde se desató un incendio posteriormente controlado por los servicios de emergencia.
La administración regional sostuvo que, según la información preliminar, no hubo muertos ni heridos. También se registró la caída de fragmentos de drones en el patio de una vivienda y dentro del predio de una empresa de la localidad de Seversky, aunque no se comunicaron daños personales.
Imágenes difundidas por residentes y canales de Telegram mostraron una importante columna de fuego elevándose desde el complejo industrial durante la noche. La autenticidad y el momento exacto de algunas de esas grabaciones no pudieron ser verificados de manera independiente, pero medios rusos e internacionales confirmaron el incendio.
La refinería de Ilsky posee una capacidad aproximada de procesamiento de 138.000 barriles diarios y es una de las plantas más importantes del sur ruso. El complejo, conectado con la red de oleoductos de Transneft, ya había sido alcanzado en varias oportunidades por ataques ucranianos.
Dos depósitos alcanzados en Rostov
En la región de Rostov, el gobernador Yuri Slyusar informó que drones provocaron incendios en dos instalaciones destinadas al almacenamiento de productos petroleros en la ciudad portuaria de Azov, situada junto al mar del mismo nombre.
“A consecuencia del ataque de drones se produjeron incendios en dos depósitos de hidrocarburos. Según los datos preliminares, no hay muertos ni heridos”, comunicó el mandatario regional a través de la plataforma rusa de mensajería MAX.
Una de las instalaciones atacadas estaría ubicada dentro de la terminal portuaria de Taganrog, infraestructura estratégica para el movimiento de combustibles, materias primas y suministros en el mar de Azov.
Las autoridades rusas confirmaron que los bomberos y equipos de emergencia continuaban trabajando para extinguir las llamas y evitar que el fuego alcanzara nuevos tanques. No se informó inicialmente la cantidad de combustible afectado ni el nivel de daño sufrido por las terminales.
Fuentes ucranianas aseguraron que la operación golpeó de manera coordinada la refinería de Ilsky, depósitos en Azov y sectores petroleros y logísticos del puerto de Taganrog. El responsable del Centro para Contrarrestar la Desinformación de Ucrania, Andrii Kovalenko, afirmó que las fuerzas de defensa continúan atacando de forma sistemática el sector petrolero, la logística y la economía rusa.
Una ofensiva contra la capacidad energética rusa
Los nuevos impactos se produjeron apenas dos días después de otra operación masiva ucraniana contra al menos tres refinerías, estaciones de bombeo y buques cisterna rusos en el mar de Azov.
El 8 de julio, drones ucranianos alcanzaron instalaciones energéticas desde las regiones próximas a la frontera hasta zonas situadas cerca de los Urales. Dos petroleros sufrieron daños e incendios, mientras una serie de refinerías debió reducir o suspender parcialmente sus actividades.
Una de las plantas más afectadas fue la refinería de Saratov, que interrumpió el procesamiento de petróleo después del ataque sufrido el miércoles. Fuentes del sector energético citadas por Reuters indicaron que la instalación quedó paralizada por los daños causados.
La estrategia ucraniana apunta a reducir los ingresos energéticos de Moscú, dificultar el abastecimiento de las fuerzas que ocupan parte del territorio ucraniano y obligar al Kremlin a destinar mayores recursos a proteger instalaciones alejadas del frente.
El presidente Volodimir Zelenski calificó estas operaciones como “sanciones de largo alcance” y anunció la creación de un comando especial dentro de las Fuerzas Armadas de Ucrania para concentrar los recursos destinados a ataques profundos contra objetivos militares, logísticos y energéticos rusos.
Rusia enfrenta una creciente escasez de combustible
Los bombardeos ucranianos contra el sector petrolero comenzaron a mostrar consecuencias cada vez más visibles dentro de Rusia.
En varias regiones se registraron largas filas en las estaciones de servicio, restricciones a la venta y aumentos de precios. Algunas administraciones limitaron la cantidad de combustible disponible para particulares y priorizaron el abastecimiento de organismos estatales, transportes esenciales y unidades militares.
Informes del sector estiman que los ataques dejaron temporalmente fuera de servicio una parte significativa de la capacidad de refinación rusa. La producción de gasolina habría caído alrededor de un 25 por ciento, lo que obligó a Moscú a restringir exportaciones e incrementar compras a países aliados.
La refinería de Moscú, uno de los principales proveedores de la capital rusa y sus alrededores, permanecería inactiva durante al menos seis meses tras los graves daños sufridos en dos ataques realizados durante junio.
La situación también afecta al transporte, la agricultura y las operaciones de la denominada “flota en la sombra”, integrada por buques empleados para comercializar petróleo ruso y sortear las sanciones occidentales.
Daño económico y presión militar
La campaña contra refinerías y terminales tiene una doble finalidad.
En el plano militar, busca interrumpir las rutas que permiten trasladar diésel, queroseno y otros combustibles hacia las fuerzas rusas desplegadas en los territorios ocupados de Ucrania.
En el terreno económico, pretende reducir uno de los principales ingresos de Rusia, elevar los costos de reparación y defensa aérea y obligar a redistribuir recursos originalmente destinados al frente.
Las instalaciones de Krasnodar y Rostov son especialmente relevantes por su proximidad a las zonas de combate, a los puertos del mar Negro y el mar de Azov, y a las líneas logísticas utilizadas para abastecer a la península de Crimea, ocupada por Rusia desde 2014.
El ataque a la terminal de Taganrog también puede afectar el movimiento portuario y el tránsito de embarcaciones que transportan combustible, productos agrícolas y cargas militares.
Por el momento, Moscú no comunicó una evaluación completa de los daños ni precisó cuántos drones participaron en la ofensiva. Tampoco confirmó si todos los incendios fueron provocados directamente por impactos o por fragmentos de aparatos interceptados por las defensas antiaéreas.
Las autoridades rusas suelen afirmar que la mayoría de los drones son destruidos antes de alcanzar sus objetivos, aunque reconocen daños causados por los restos que caen sobre instalaciones industriales y zonas pobladas.
Kiev, por su parte, sostiene que las refinerías y depósitos atacados constituyen objetivos militares legítimos debido a su participación en el abastecimiento de las fuerzas invasoras.
El nuevo ataque confirma que Ucrania mantiene la capacidad de alcanzar simultáneamente varios puntos de la infraestructura energética rusa y que ha convertido el sector petrolero en uno de los frentes centrales de su estrategia para desgastar la maquinaria de guerra de Vladimir Putin.





