Por Daniel Romero
Washington – 18 Julio 2026 – Total News Agency – TNA-. Las fuerzas de Estados Unidos completaron la séptima noche consecutiva de ataques contra instalaciones militares iraníes, en una ofensiva iniciada después de que Irán atacara buques comerciales en el estrecho de Ormuz, vulnerara el acuerdo provisional alcanzado con Washington y provocara que el presidente Donald Trump declarara terminadas las negociaciones y el cese del fuego.
La sucesión de acontecimientos resulta central para comprender la reanudación de las hostilidades. Los bombardeos estadounidenses no comenzaron de manera aislada: fueron ordenados después de que fuerzas iraníes atacaran embarcaciones que navegaban por Ormuz, pese a que Teherán se había comprometido a garantizar el tránsito comercial y abstenerse de nuevas acciones militares durante el período de negociación.
Luego del primero de esos ataques, Washington respondió contra objetivos iraníes, pero todavía concedió a Teherán la posibilidad de respetar el entendimiento. Sin embargo, una segunda agresión contra otro buque comercial fue interpretada por la administración Trump como una nueva violación deliberada del cese del fuego.
El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) sostuvo entonces que Irán había recibido una oportunidad para cumplir el acuerdo, pero decidió volver a atacar la navegación internacional. Trump anunció que el entendimiento había quedado sin efecto, dio por concluidas las conversaciones y ordenó restablecer el bloqueo naval sobre los puertos iraníes.
La séptima noche de operaciones fue, por lo tanto, una nueva etapa de la campaña militar que Washington puso en marcha tras considerar que Teherán había quebrado unilateralmente las condiciones pactadas.
Ataques contra centros militares y depósitos subterráneos
El CENTCOM informó que cazas, drones y buques de guerra estadounidenses atacaron centros de vigilancia, instalaciones de logística militar, depósitos subterráneos de armamento y capacidades navales utilizadas por la Guardia Revolucionaria Islámica.
“CENTCOM continúa responsabilizando a Irán por orden del comandante en jefe, mientras aplica estrictamente el bloqueo naval de los puertos iraníes”, señaló el comando militar estadounidense.
Los objetivos estuvieron ubicados principalmente en la provincia de Hormozgán, sobre la costa del estrecho de Ormuz, donde Irán mantiene bases navales, radares, depósitos de misiles y centros de coordinación para sus operaciones marítimas.
El Departamento de Defensa afirmó que la campaña busca degradar la capacidad iraní para atacar embarcaciones, amenazar a las fuerzas estadounidenses y condicionar la libre navegación por una ruta utilizada para transportar cerca de una quinta parte del petróleo y del gas comercializados internacionalmente.
Las autoridades iraníes denunciaron que los bombardeos también dañaron puentes, redes eléctricas, instalaciones portuarias y sistemas de abastecimiento de agua. Washington sostiene que parte de esa infraestructura posee una utilización militar o logística vinculada con las fuerzas iraníes.
Los ataques contra los buques que rompieron la tregua
El enfrentamiento actual tuvo su punto de quiebre cuando Irán atacó dos embarcaciones comerciales que atravesaban el estrecho de Ormuz.
Uno de los primeros episodios involucró a un carguero con bandera de Singapur, atacado mientras abandonaba el estrecho por la costa de Omán. Estados Unidos calificó la agresión de injustificada y respondió contra instalaciones utilizadas para controlar el tráfico marítimo.
Después de esa represalia inicial, Washington aseguró que Irán todavía podía preservar el cese del fuego si detenía los ataques y respetaba la navegación comercial.
Teherán, sin embargo, lanzó una segunda agresión contra otro buque. Para el gobierno estadounidense, ese episodio confirmó que Irán no tenía intención de cumplir el acuerdo provisional.
El CENTCOM informó posteriormente que las fuerzas iraníes habían atacado varias embarcaciones comerciales, entre ellas el petrolero Al Rekayyat, con bandera de las Islas Marshall, y otros buques que intentaban transitar por el corredor internacional.
Trump sostuvo que la reincidencia iraní había destruido la confianza necesaria para continuar las negociaciones y anunció que el cese del fuego estaba terminado.
La administración estadounidense exigía que Irán declarara públicamente que no volvería a atacar buques, que todas las vías del estrecho permanecerían abiertas y que no se cobrarían peajes o tasas impuestas unilateralmente a las embarcaciones.
Ante la negativa iraní y los nuevos ataques, Washington restableció el bloqueo de los puertos de Irán y comenzó la sucesión de operaciones que llegó este viernes a su séptima noche consecutiva.
Teherán respondió contra las bases regionales
Irán respondió a la ofensiva estadounidense con ataques simultáneos contra instalaciones militares de Estados Unidos y países aliados en el Golfo.
La agencia estatal Fars, vinculada con la Guardia Revolucionaria, informó que misiles y drones iraníes fueron dirigidos contra la base aérea Ali Al Salem y el complejo militar Camp Arifjan, en Kuwait, además de instalaciones en Baréin y posiciones utilizadas por fuerzas estadounidenses en Jordania.
El Ejército kuwaití confirmó que sus defensas aéreas enfrentaron “ataques hostiles con misiles y drones”. Las operaciones obligaron a suspender temporalmente el tráfico aéreo y llevaron a Kuwait Airways y otras compañías a cancelar o desviar vuelos.
En Baréin se activaron las alarmas aéreas cerca de instalaciones donde opera la Quinta Flota de Estados Unidos. La Guardia Revolucionaria afirmó haber destruido radares y equipos militares, aunque esos resultados no pudieron ser verificados independientemente.
Jordania informó que sus sistemas defensivos interceptaron diez misiles iraníes durante la madrugada.
Dos militares estadounidenses muertos
La consecuencia más grave de la respuesta iraní se produjo en Jordania, donde dos militares estadounidenses murieron y un tercero quedó desaparecido después de un ataque contra una instalación utilizada por tropas norteamericanas.
Otros cuatro efectivos resultaron heridos y fueron evacuados para recibir atención médica.
Las nuevas víctimas elevaron a 16 la cantidad de militares estadounidenses muertos durante el conflicto con Irán, según el balance difundido por fuentes oficiales.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, aseguró que las operaciones continuarán y responsabilizó directamente a Teherán por las bajas.
Un memorando que Irán dejó sin efecto
Estados Unidos e Irán habían firmado en junio un memorando provisional que preveía detener los ataques y abrir una negociación definitiva.
El entendimiento establecía que Washington levantaría gradualmente el bloqueo naval, mientras Teherán reabriría plenamente el estrecho de Ormuz y reafirmaría que no adquiriría ni desarrollaría armas nucleares.
Las partes disponían de 60 días para alcanzar un acuerdo definitivo sobre navegación, sanciones, enriquecimiento de uranio y seguridad regional.
El pacto quedó rápidamente sometido a fuertes presiones. A fines de junio, un ataque iraní contra un carguero provocó represalias estadounidenses, aunque ambos gobiernos consiguieron inicialmente detener la escalada y acordaron continuar las conversaciones.
La tregua terminó definitivamente después de los nuevos ataques iraníes contra otros buques comerciales. Trump concluyó que Teherán había vulnerado el compromiso, suspendió las negociaciones y ordenó reanudar las operaciones militares.
La decisión estadounidense fue respaldada por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien consideró que los ataques resultaban necesarios después de que Irán violara el cese del fuego.
Ormuz, el centro estratégico del conflicto
El estrecho de Ormuz continúa siendo el eje de la guerra.
Antes del conflicto, aproximadamente 130 embarcaciones atravesaban diariamente el corredor. En algunas jornadas recientes, el número descendió a menos de diez debido al riesgo de ataques, capturas y operaciones militares.
Irán pretende ejercer un control efectivo sobre la navegación y ha amenazado con impedir el paso de buques vinculados con Estados Unidos y sus aliados.
Washington afirma que ninguna potencia puede apropiarse de una vía marítima internacional y considera que la libertad de navegación constituye una línea roja.
El cierre de hecho del estrecho provocó un fuerte incremento del precio del petróleo, de los seguros marítimos y del costo de los fletes. También obligó a numerosas compañías a desviar sus embarcaciones o suspender temporalmente las operaciones.
Los ataques iraníes alcanzaron petroleros y cargueros de distintas banderas y provocaron muertos y heridos entre las tripulaciones, muchas de ellas integradas por trabajadores de países ajenos al conflicto.
Una guerra que amenaza con extenderse
Irán advirtió que cualquier país que permita el uso de su territorio o sus bases por parte de Estados Unidos será considerado participante directo de la guerra.
La amenaza afecta especialmente a Kuwait, Baréin, Jordania, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, donde Washington mantiene tropas, aeródromos, sistemas defensivos y centros de comunicaciones.
Teherán también dejó abierta la posibilidad de movilizar a los hutíes de Yemen para bloquear el estrecho de Bab el-Mandeb y extender la crisis hacia el mar Rojo.
Una ofensiva simultánea sobre Ormuz y Bab el-Mandeb pondría bajo amenaza dos de las principales rutas energéticas y comerciales del mundo.
La séptima noche consecutiva de bombardeos confirmó que el cese del fuego quedó completamente sepultado. Estados Unidos mantiene el bloqueo y ataca las capacidades militares iraníes, mientras Teherán golpea bases regionales, países aliados y embarcaciones comerciales.
La responsabilidad sobre el reinicio de esta etapa de la guerra se encuentra en el incumplimiento del entendimiento provisional: Irán atacó los buques que debían transitar libremente por Ormuz, rechazó las exigencias para garantizar la navegación y provocó que Washington diera por terminadas las negociaciones.
Desde ese momento, el conflicto dejó de ser una sucesión limitada de represalias y se transformó en una campaña abierta, con ataques diarios, muertos en distintos países y un creciente riesgo de expansión regional.




