Buenos Aires – 1 Agosto 2026 – Total News Agency – TNA-. El calendario electoral de 2027 comenzó a tomar forma con una tendencia que amenaza con fragmentar la competencia presidencial en una extensa sucesión de votaciones provinciales: Tucumán confirmó oficialmente sus comicios para el 9 de mayo y al menos una decena de gobernadores analiza separar sus elecciones de la nacional para proteger sus territorios, evitar quedar atrapados por la polarización y negociar desde una posición de mayor autonomía frente al presidente Javier Milei.
El gobernador tucumano Osvaldo Jaldo fue el primero en firmar el decreto de convocatoria. El 9 de mayo de 2027, los ciudadanos de la provincia elegirán gobernador, vicegobernador, legisladores, intendentes, concejales y delegados comunales. La elección incorporará la aplicación de la ley de Ficha Limpia, que impedirá determinadas candidaturas de personas condenadas por delitos contra la administración pública.
Hasta el momento, Tucumán es la única provincia que tiene una fecha electoral formalmente establecida por decreto. El resto del mapa está compuesto por decisiones políticas anunciadas, conversaciones avanzadas y fechas tentativas que todavía deberán ser oficializadas. Esa diferencia resulta central porque algunas versiones presentaron como confirmados desdoblamientos que continúan sujetos a negociaciones internas, reformas legislativas o cálculos de conveniencia de cada gobernador.
Jaldo resolvió adelantar la elección para aislar la discusión provincial de la campaña presidencial y fortalecer el aparato territorial del Partido Justicialista. También se encuentra constitucionalmente habilitado para competir por otro mandato, aunque sostuvo que la candidatura será definida dentro del peronismo tucumano.
En Salta, el gobernador Gustavo Sáenz evalúa convocar para el 16 o el 23 de mayo. En Misiones, el oficialismo conducido por Hugo Passalacqua da prácticamente por descontado que volverá a separar la elección provincial, aunque todavía no fijó fecha. Carlos Sadir, en Jujuy, también se inclina por mantener la tradición de adelantar los comicios locales.
El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, analiza una convocatoria entre julio y agosto, mientras Rolando Figueroa proyecta una elección neuquina durante agosto. En ambos casos, los mandatarios buscan preservar la identidad de sus espacios provinciales y evitar que la candidatura presidencial de Milei o la del peronismo nacional absorban la discusión sobre sus gestiones.
Maximiliano Pullaro estudia en Santa Fe un período comprendido entre el 13 de junio y comienzos de septiembre, con la primera alternativa como la más mencionada. Alfredo Cornejo, por su parte, ya proyecta que las primarias provinciales de Mendoza se desarrollen durante julio, pero aún resta definir el calendario completo y la eventual fecha de la elección general.
También aparecen en la lista de potenciales desdoblamientos Río Negro, Entre Ríos, San Juan y San Luis. En Tierra del Fuego, la separación de los comicios nacionales responde además a las disposiciones del régimen electoral provincial. La Rioja, Formosa y La Pampa todavía no comunicaron decisiones definitivas, mientras Catamarca podría votar junto con la Nación en octubre debido a la relación política del gobernador Raúl Jalil con la Casa Rosada.
La velocidad con la que los gobernadores comenzaron a ordenar sus calendarios obliga al Gobierno nacional a acelerar su propia reforma política. Milei remitió al Congreso en abril un proyecto que propone eliminar definitivamente las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, elevar los requisitos para conservar la personería de los partidos y reducir la proliferación de agrupaciones utilizadas como sellos electorales.
Las PASO fueron suspendidas únicamente para las elecciones legislativas de 2025. Si el Congreso no aprueba una nueva modificación, el régimen establecido por la Ley 26.571 volverá a estar vigente en 2027 y las primarias nacionales deberían celebrarse en agosto.
La Casa Rosada pretende definir el asunto durante septiembre, antes de que los plazos administrativos y partidarios obliguen a trabajar sobre un calendario con PASO. El oficialismo negocia apoyos con gobernadores aliados, sectores de la Unión Cívica Radical, fuerzas provinciales y bloques dialoguistas, aunque no todos aceptan la eliminación definitiva y algunos solo acompañarían una nueva suspensión excepcional.
La discusión no es puramente económica o administrativa. La eliminación de las PASO permitiría a Milei reservar para la conducción de La Libertad Avanza la selección de candidatos y cerrar acuerdos provinciales sin quedar expuesto a internas abiertas. Los gobernadores, en cambio, buscan conocer primero las reglas nacionales para decidir si pactan con el oficialismo, presentan listas propias o adelantan sus elecciones para preservar sus estructuras.
La relación entre desdoblamiento y alianza genera contradicciones dentro del espacio libertario. Sectores de la Casa Rosada advirtieron que un gobernador que adelante su elección y obligue a La Libertad Avanza a competir por separado difícilmente pueda reclamar luego un acuerdo nacional. La presión, sin embargo, perdió eficacia porque incluso mandatarios que mantienen buen diálogo con Milei consideran que sus posibilidades locales aumentan cuando la elección provincial no coincide con la presidencial.
La principal incógnita se concentra en la provincia de Buenos Aires, donde Axel Kicillof debe decidir si repite la experiencia del desdoblamiento aplicada en 2025. El gobernador trabaja sobre una reforma política bonaerense y analiza separar nuevamente la elección para construir una candidatura presidencial propia, controlar las listas legislativas y reducir la influencia de La Cámpora y de la ex presidente Cristina Kirchner.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Jorge Macri también espera la resolución del Congreso. Una elección porteña separada permitiría al PRO discutir el control de la Ciudad sin que la disputa quede subordinada a Milei, pero podría profundizar la ruptura con los libertarios después de años de competencia por el mismo electorado.
Las únicas provincias que no elegirán gobernador en 2027 serán Corrientes y Santiago del Estero, que renovaron sus poderes ejecutivos en 2025. El resto de los distritos deberá definir gobernador y autoridades provinciales, además de participar en la elección nacional que renovará la Presidencia, la Cámara de Diputados y una parte del Senado.
La decisión formal de Tucumán fijó además los primeros plazos concretos: los partidos deberán adecuar sus estructuras antes de octubre de 2026 y las alianzas provinciales tendrán que quedar constituidas aproximadamente en marzo de 2027. Ese cronograma convierte a Jaldo en el primer gobernador que obligó a oficialismo y oposición a comenzar la selección de candidatos cuando todavía faltan varios meses para que se conozcan las reglas definitivas de la elección presidencial.





