Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner volvieron a sentarse juntos después de meses de enfrentamientos y, acompañados por gobernadores y los jefes parlamentarios del peronismo, acordaron comenzar a funcionar mediante una mesa política con coordinación legislativa y electoral hacia 2027. El primer entendimiento concreto fue defender las PASO frente al intento del Gobierno de Javier Milei de eliminarlas, una herramienta que el peronismo considera indispensable para resolver sus candidaturas sin romper la coalición. La reunión también dejó críticas contra Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo, señalados internamente como “colaboracionistas” del oficialismo, mientras permanece abierta la disputa central: quién conducirá y representará al peronismo en la próxima presidencial.
Buenos Aires – 13 Agosto 2026 – Total News Agency – TNA.- El peronismo ensayó una tregua que hasta hace pocas semanas parecía difícil de imaginar. Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner, protagonistas de una interna que condicionó durante meses cualquier intento de construir una estrategia nacional, compartieron una extensa reunión con gobernadores y autoridades parlamentarias para comenzar a ordenar el escenario de 2027 y acordar posiciones frente al avance legislativo del Gobierno de Javier Milei.
El encuentro se realizó en el Hotel Emperador, sobre la avenida Del Libertador, en la ciudad de Buenos Aires. Infobae calculó que se extendió durante cerca de cinco horas, mientras Noticias Argentinas informó que fueron tres; ambas fuentes coinciden, sin embargo, en su composición central y en los principales temas tratados. Participaron los gobernadores Sergio Ziliotto, de La Pampa; Ricardo Quintela, de La Rioja; Gildo Insfrán, de Formosa; y Gustavo Melella, de Tierra del Fuego, además del senador nacional y ex gobernador santiagueño Gerardo Zamora y los presidentes de los bloques peronistas Germán Martínez, en Diputados, y José Mayans, en el Senado.
Fueron precisamente Martínez y Mayans quienes impulsaron la convocatoria, preocupados por la necesidad de coordinar la acción legislativa de un espacio que mantiene capacidad de bloqueo en el Congreso, pero que arrastra fuertes diferencias políticas entre gobernadores, kirchnerismo, massismo y el sector que responde a Kicillof. Presupuesto 2027, transferencias a las provincias, impuesto a los combustibles, situación fiscal de los distritos y continuidad de las PASO integraron la agenda.
El primer acuerdo fue categórico: todos los presentes coincidieron en defender las elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) frente al proyecto oficialista destinado a eliminarlas. Para el peronismo, las primarias dejaron de ser solamente un mecanismo electoral y comenzaron a convertirse en una posible válvula de escape para una interna que todavía carece de un candidato presidencial indiscutido. Una fuente presente en la reunión sostuvo que mantenerlas permitiría construir una propuesta “amplia y potente”, mientras otro dirigente advirtió que quienes ayuden a suprimirlas deberán hacerse responsables políticamente de facilitar la reelección de Milei.
La explicación es sencilla: si las PASO sobreviven, Kicillof, el cristinismo, el Frente Renovador y cualquier otra corriente peronista podrían competir dentro de una misma arquitectura electoral, trasladando a los votos una disputa que hasta ahora se libra mediante declaraciones, operaciones y construcción territorial. Sin primarias, la obligación de alcanzar previamente una candidatura única multiplicaría las posibilidades de ruptura.
La foto reunió, además, a dos dirigentes que prácticamente no mantenían contacto personal. Kicillof y Máximo Kirchner no compartían una reunión política desde las elecciones nacionales de octubre de 2025. El vínculo atravesó meses de acusaciones cruzadas, en especial por la decisión del gobernador bonaerense de desarrollar el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) como plataforma política propia y diferenciarse progresivamente del dispositivo conducido por Cristina Kirchner.
Sergio Massa ocupó durante ese período una posición distinta. Mantuvo diálogo con ambos sectores y reforzó su rol de intermediario, aunque en privado cuestionó la estrategia de Kicillof. Según reconstruyó Infobae, el ex ministro de Economía considera que el gobernador se encerró demasiado en su construcción bonaerense y que una candidatura presidencial necesita incorporar a todas las vertientes del peronismo, incluida necesariamente Cristina Kirchner.
Ese desacuerdo no desapareció por la foto del Hotel Emperador. Kicillof mantiene aspiraciones presidenciales y viene extendiendo su estructura hacia distintas provincias; Massa evita confirmar si volverá a ser candidato, pero conserva influencia parlamentaria, relación con gobernadores y una estructura nacional propia; Máximo Kirchner, por su parte, controla resortes importantes del PJ bonaerense y continúa expresando el sector político ligado a su madre.
La mesa política que comenzó a diseñarse intenta precisamente impedir que esa competencia vuelva imposible cualquier estrategia común. No quedó establecida todavía su composición definitiva ni un cronograma formal de reuniones, pero el objetivo es generar una instancia permanente en la que gobernadores, conducción partidaria y bloques parlamentarios puedan acordar posiciones antes de cada batalla legislativa y, progresivamente, avanzar sobre la construcción electoral.
La experiencia reciente en el Congreso reforzó esa idea. El peronismo logró actuar coordinadamente para frenar aspectos del proyecto oficial sobre extranjerización de tierras, y Massa participó personalmente de negociaciones con gobernadores para quitarle votos al Gobierno. Esa intervención confirmó a distintos sectores del PJ que, pese a las fracturas internas, la oposición puede todavía condicionar iniciativas de La Libertad Avanza cuando consigue alinear sus bloques y sumar mandatarios provinciales.
En ese contexto aparecieron las críticas a los gobernadores Raúl Jalil, de Catamarca, y Osvaldo Jaldo, de Tucumán. Durante la reunión fueron señalados como “colaboracionistas” por sus acuerdos parlamentarios con el oficialismo, una definición que anticipa otro problema para la estrategia de unidad: el peronismo necesita ampliar su base provincial, pero una parte de sus gobernadores mantiene relaciones pragmáticas con la Casa Rosada para asegurar recursos, obras y asistencia fiscal.
El dilema es particularmente visible con Jaldo, con quien Massa mantuvo recientemente conversaciones para intentar modificar posiciones legislativas. El tucumano y Jalil representan un modelo de gobernadores que preservan identidad peronista pero negocian votaciones específicas con Milei, conducta que los sectores más duros del PJ consideran funcional a la consolidación libertaria.
La reunión también produjo una modificación política más profunda: por primera vez en meses, las principales tribus del peronismo actuaron bajo la premisa de que continúan formando parte de un mismo espacio y que deberán encontrar alguna metodología para seleccionar candidaturas. Las PASO aparecen como la respuesta provisoria porque permiten evitar que la discusión sobre quién encabeza la fórmula presidencial tenga que resolverse inmediatamente en una mesa cerrada.
Todavía falta definir, sin embargo, el asunto que ninguna cumbre puede postergar indefinidamente. Kicillof aspira a proyectar su gestión bonaerense hacia la Presidencia; Massa considera que cualquier candidatura debe resultar de un acuerdo mucho más amplio y mantiene abierta su propia posibilidad de competir; el kirchnerismo reclama conservar capacidad de decisión y sostiene que Cristina Kirchner debe ocupar un lugar central en la construcción, aun con las restricciones judiciales que pesan sobre ella.
Por eso, la mesa nacida en el Emperador es menos un acuerdo sobre nombres que un acuerdo para impedir que los nombres destruyan anticipadamente la coalición. El primer examen será legislativo, con la defensa de las PASO, el Presupuesto 2027, la distribución de recursos federales y el impuesto a los combustibles. Después llegará la discusión que realmente definirá si la tregua puede transformarse en una alternativa electoral: cómo convertir una suma de liderazgos enfrentados en una candidatura capaz de disputar la Presidencia en 2027.
Fuentes consultadas: Noticias Argentinas, Infobae, fuentes parlamentarias del peronismo y antecedentes recientes de las negociaciones legislativas y electorales del Partido Justicialista.





