Una ofensiva rusa durante la noche dejó al menos 37 muertos cerca de Kiev y alcanzó centros logísticos y portuarios en Odesa y Mykolaiv. Horas después, Ucrania respondió con una de sus mayores oleadas de drones sobre territorio ruso: Moscú aseguró haber interceptado 313 aparatos en múltiples regiones, mientras ataques confirmados alcanzaron depósitos de Ozon y DNS en Rostov y un astillero en Aksái. La secuencia mostró nuevamente la lógica de represalia inmediata con la que ambos países trasladan la guerra hacia infraestructuras económicas, logísticas y civiles cada vez más alejadas del frente.
Kiev – 29 de agosto de 2026 – Total News Agency – TNA – Rusia lanzó durante la madrugada del sábado una nueva ofensiva masiva contra Ucrania que dejó al menos 37 muertos en el distrito de Bucha, al oeste de Kiev, después de que un ataque alcanzara un depósito en la localidad de Myla y provocara una enorme detonación que destruyó instalaciones y dañó más de 50 edificios residenciales.
El impacto generó incendios secundarios, obligó a evacuar a más de 370 personas y dejó decenas de heridos. Las autoridades ucranianas abrieron además una investigación por posible negligencia debido a la presencia de municiones y material explosivo cerca de viviendas. Volodímir Zelenski cuestionó públicamente el almacenamiento de material militar en proximidad de zonas habitadas y reclamó responsabilidades por una tragedia que se convirtió en una de las más graves registradas en la región durante los últimos meses.
Moscú sostuvo que el objetivo tenía carácter militar y aseguró que allí se almacenaban componentes destinados a drones y misiles ucranianos. El Ministerio de Defensa ruso afirmó también haber golpeado instalaciones logísticas en Kalinivka, vinculadas con la recepción de suministros occidentales, y objetivos portuarios en el sur de Ucrania, incluidas terminales de combustible y depósitos en Izmail y Mykolaiv. La información rusa sobre algunos de esos blancos no pudo ser verificada de manera independiente.
La ofensiva se produjo después de varios días de ataques continuos contra la infraestructura ucraniana. Rusia viene concentrando parte de sus operaciones sobre depósitos, centros de distribución, terminales portuarias y redes comerciales con el objetivo de degradar no sólo la logística militar sino también la capacidad económica y de abastecimiento de Kiev. En los últimos días fueron alcanzados centros de distribución de alimentos, servicios postales y grandes cadenas comerciales, mientras funcionarios ucranianos denunciaron una estrategia destinada a paralizar el movimiento de mercaderías y aumentar la presión sobre la población civil.
Pero Ucrania respondió prácticamente en simultáneo y trasladó nuevamente el golpe al interior de Rusia. Durante la noche del viernes al sábado, una oleada de drones atacó instalaciones en la región de Rostov, donde fueron alcanzados centros logísticos pertenecientes al gigante del comercio electrónico Ozon y a la cadena de electrodomésticos DNS.
Ozon confirmó que uno de sus complejos fue atacado y señaló que los trabajadores habían sido evacuados previamente, mientras imágenes verificadas por medios independientes mostraron incendios en depósitos de DNS en Aksái. También se reportó un ataque contra el astillero Midel, situado sobre el río Don, donde informaciones todavía no confirmadas señalaron que una embarcación habría resultado incendiada.
El gobernador de Rostov, Yuri Slusar, informó que siete personas resultaron heridas como consecuencia de los ataques y la caída de restos de drones, entre ellas dos menores. Cuatro debieron ser hospitalizadas y uno de los niños se encontraba en estado grave.
La magnitud de la respuesta quedó reflejada en las propias cifras rusas. El Ministerio de Defensa de Moscú aseguró haber interceptado y destruido 313 drones ucranianos durante la noche en al menos una decena de regiones, además de Crimea ocupada y las aguas de los mares Negro y de Azov. Los aparatos fueron detectados sobre Belgorod, Briansk, Vorónezh, Kaluga, Kursk, Lipetsk, Rostov, Tula, Moscú, Krasnodar, Crimea y Tartaristán, entre otros puntos.
El ataque sobre Ozon y DNS no fue aislado. Ucrania viene ampliando desde julio una campaña destinada a golpear la infraestructura económica rusa, incluyendo grandes plataformas de comercio electrónico como Wildberries y Ozon. En pocas semanas fueron atacados más de una veintena de centros de distribución, y Wildberries perdió aproximadamente un tercio de su superficie logística, mientras varias instalaciones de Ozon debieron suspender operaciones temporalmente.
La estrategia parece buscar un doble objetivo: deteriorar la capacidad logística vinculada con el esfuerzo bélico ruso y trasladar a la economía doméstica los costos de una guerra que durante años Moscú intentó mantener alejada de los grandes centros urbanos. El impacto ya llevó a Vladimir Putin a autorizar al Estado ruso a asumir temporalmente el control de infraestructuras consideradas insuficientemente protegidas frente a ataques ucranianos.
El frente energético muestra una presión todavía mayor. Los ataques ucranianos contra refinerías redujeron hacia fines de agosto la producción rusa de gasolina hasta aproximadamente 70% de la demanda interna, obligando a Moscú a aumentar importaciones y restablecer restricciones de venta en algunas regiones. Ucrania intenta así afectar simultáneamente los ingresos petroleros, la disponibilidad de combustibles y el funcionamiento cotidiano de la economía rusa.
Zelenski ordenó además acelerar de manera drástica esa campaña de largo alcance. Kiev pretende elevar progresivamente la capacidad de ataque desde alrededor de 300 drones diarios hasta 1.000 aparatos por día, una escala que, de concretarse, obligaría a Rusia a desplegar una proporción creciente de sus defensas aéreas lejos del frente ucraniano y alrededor de refinerías, depósitos, aeródromos y centros industriales.
La secuencia del sábado condensó así la nueva etapa de la guerra: Rusia golpeó duramente el área de Kiev y los puertos del sur; Ucrania respondió llevando centenares de drones sobre territorio ruso y atacando depósitos, comercio electrónico y estructuras industriales. La línea del frente continúa siendo decisiva, pero la batalla económica y logística ya se extiende cientos y hasta miles de kilómetros detrás de ella, haciendo cada vez más difícil para cualquiera de los dos países mantener la guerra confinada a los campos de combate.
Fuentes consultadas: Reuters; Associated Press; Deutsche Welle; Ministerio de Defensa de Ucrania; Ministerio de Defensa de Rusia; Ozon; Interfax; Ukrainska Pravda.
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