
Durante los años 60, Frank Sinatra se empecinó en ir más allá de sus clásicos eternos, esos que todo el mundo conoce y aprecia tantas décadas después. Fue en esos tiempos cuando grabó un álbum entero junto a Jobim, pero no conforme con esa obra maestra, le encargó una creación conceptual a dos grandes talentos del show biz ítaloamericano, Bob Gaudio y Charles Calello (factótums detrás de los hits de Frankie Valli & The Four Seasons, y arregladores de medio mundo, desde Roberto Carlos a Bob Dylan), con la idea de combinar todo su histrionismo y cualidad de antihéroe de sus mejores películas, empezando por “De aquí a la eternidad” de Fred Zinnemann.





