
Masividad y calidad van juntos en este tercer opus solista de Harry Styles, alguna vez camuflado entre los demás miembros del grupo de y para adolescentes One Direction, y ahora convertido en una especie de crooner apto para todo público. Luego de sus dos discos anteriores de 2017 y 2019 (siendo este último, “Fine line”, el que empezó a a exhibir un cambio de tono, con éxito relativo), este “Harry’s House” lleva al oyente al pop-rock-funky de la década del 70 con leves guiños típicamente británicos, que se perciben en una excelente canción como “Grapejuice”, homenaje al primer Wings de Paul Mc Cartney, y cierto sentido del humor e ironía que revelan la maduración creativa del astro teenager, empezando por el track que abre este álbum, “Music For A Sushi Restaurante”. En esta docena de temas de “Harry’s House” aparece hasta Quincy Jones, y si todo el disco es bueno y parejo, se debe en parte gracias al apoyo del coautor, Tyler Johnson, pero sobre todo por la voluntad de Styles de salir del molde de sus éxitos previos.
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