Buenos Aires, 28 de abril-Total News Agency-TNA- El Gobierno nacional logró renovar todos los vencimientos de deuda en pesos y, al mismo tiempo, consiguió US$700 millones mediante la emisión de bonos en dólares, en una licitación clave para sostener el programa financiero, reforzar la caja del Tesoro y mantener la estrategia de absorción monetaria impulsada por el presidente Javier Milei.
El Ministerio de Economía informó que la Secretaría de Finanzas, bajo la conducción de Federico Furiase, obtuvo un rollover del 102,15%, tras adjudicar $8,11 billones sobre ofertas recibidas por $9,19 billones. El resultado permitió cubrir los vencimientos previstos y absorber pesos adicionales, una señal consistente con la política oficial de quitar liquidez del mercado para seguir presionando a la baja sobre la inflación.
La licitación se dio en un contexto sensible para el mercado. El Tesoro enfrentaba vencimientos por cerca de $8 billones y necesitaba evitar una inyección de pesos que pudiera recalentar la demanda de dólares o tensionar los precios. La respuesta de los inversores fue positiva y le permitió al equipo económico no solo renovar los compromisos, sino también retirar fondos de circulación.
En paralelo, el Gobierno captó US$700 millones con la reapertura de los bonos en dólares AO27 y AO28. En el AO27, recibió ofertas por US$373 millones y adjudicó US$350 millones a una tasa efectiva anual del 5,16%. En el AO28, las ofertas llegaron a US$401 millones y también se adjudicaron US$350 millones, aunque con una tasa más elevada, del 8,77% efectiva anual.
La colocación en moneda dura tiene un valor político y financiero adicional: esos dólares se sumarán a la cuenta del Tesoro en momentos en que la Argentina debe afrontar compromisos exigentes de deuda. A mitad de año, el país enfrentará pagos por alrededor de US$4.300 millones, por lo que la acumulación anticipada de divisas aparece como una señal de prudencia fiscal y previsión financiera.
La administración libertaria ya había ampliado la emisión de ambos títulos desde US$150 millones hasta US$350 millones por instrumento, aprovechando una ventana de demanda favorable. Además, se prevé una segunda vuelta por otros US$100 millones en cada bono, lo que podría elevar la captación total hasta US$900 millones.
El dato más fuerte de la jornada fue la combinación de tres objetivos en una sola operación: renovar deuda, absorber pesos y sumar dólares. Para el mercado, esa secuencia refuerza la idea de que el Gobierno busca sostener el ancla fiscal y monetaria sin recurrir a emisión, aun cuando para eso deba convalidar tasas atractivas en algunos tramos.
La nueva Lecap con vencimiento en junio de 2026 concentró casi el 60% de la adjudicación total, con una tasa mensual del 2,10%. Analistas del mercado señalaron que ese nivel quedó apenas por encima de lo esperado, pero fue necesario para asegurar una absorción contundente de liquidez y fijar una nueva referencia para los inversores institucionales.
El resto de la licitación incluyó instrumentos ajustados por CER, bonos a tasa TAMAR, títulos duales y deuda vinculada al dólar. Esa diversificación permitió al Tesoro ordenar vencimientos, estirar plazos y ofrecer cobertura a distintos perfiles de inversores sin abandonar el objetivo principal: que los pesos no vuelvan masivamente a la calle.
La lectura política también es clara. En medio de presiones inflacionarias, tensión cambiaria y vencimientos de deuda, Milei vuelve a mostrar que su prioridad es sostener la disciplina monetaria. La estrategia puede ser exigente para la actividad en el corto plazo, pero el oficialismo la considera indispensable para consolidar la baja de la inflación, reconstruir credibilidad y evitar los atajos que durante años financiaron el déficit con emisión.





