Por Guillermo Tiscornia
“ Guillermo, te llamo el secretario privado de Bernardo Neustadt” me puso al tanto mi mujer María Dolores; fue así que aquel 20 de noviembre del año 2007 cerca de las 19 horas me corrí especialmente invitado hasta “ Tiempo mío” refugio y lugar en el mundo del recordado Bernardo.
Por las escaleras bajaba las escaleras el mismo Bernardo cargando periódicos bajo el brazo; “ Doctor lo invité para que hagamos juntos un ejercicio, tengo para usted no mas de diez minutos ya que tengo invitados que están por llegar”.
A lo que respondí que con gusto haríamos el ejercicio en cuestión. “Le pido que lea este ejemplar de hoy de La Nación.“ ( “El juez Tiscornia contra atacó en el inicio de juicio político “.” La Comisión acusadora no hizo preguntas al magistrado”, Paz Rodríguez Neill, 20/11/07).
“ Si Bernardo ya leí la crónica hoy por la mañana”, respondí; “ No le pregunté si la leyó, solo le peí si aceptaba el ejercicio”, fue la respuesta amable pero gélida de Bernardo.
“Léa el titulo por favor”; ordenó Bernardo; y textualmente en el ejercicio propuesto dije:” El juez Tiscojnia contra atacó en el inicio del juicio político”; “Deténgase ahí”, “ repare usted en el verbo”, “ Si Bernardo dice contra atacó” respondí.
“ Doctor usted es un profesional en lo suyo, y yo lo invité a este ejercicio para que usted tome conciencia.” “ ¿Tiene usted una idea que el hecho que La Nación haya dicho que usted lejos de defenderse contra atacó al dirigirse al Jurado de Enjuiciamiento?”, ¿ acaso usted cree que un periodista profesional le va a regalar ese título a un juez que viene siendo sometido a juicio político ?”
“ Doctor acá culmina el ejercicio”, “ ¿ que edad tienen su hijos doctor ?” ”; iba cerrando el encuentro Bernardo”; 13, 11 y 7 ”, respondí.
“Entonces le ruego que usted guarde este ejemplar del hoy de La Nación y cuando sus hijos lleguen a otras edades usted le exhiba este ejemplar”, “ se acabó su tiempo doctor, le agradezco su visita” concluyó Bernardo.
Para mi sorpresa cuando me disponía a salir de la casa de Bernardo sonó el teléfono y Bernardo atendía una llamada del doctor Julio M. Sanguinetti ex Presidente de la República Oriental del Uruguay concluyendo entonces ese tan inesperado e ilustrativo ejercicio propuesto por el mismo Bernardo por cierto aleccionador respecto del especial valor periodístico que el mismo Bernardo la asignaba a la comentada crónica de Paz Rodríguez Neill.
Por lo tanto, y en el día en que se conmemora al periodismo profesional, me permito compartir tan especial distinción con la que -en vida- me hubo honrado Bernardo Neustadt.





