Buenos Aires – 30 junio 2026 – Total News Agency – TNA — La Prefectura Naval Argentina cumple este martes 216 años de historia institucional, en un contexto en el que la seguridad interior, la vigilancia de los espacios marítimos, la protección de los recursos naturales y la lucha contra las organizaciones criminales adquieren una relevancia cada vez mayor para la defensa de los intereses estratégicos de la República Argentina.
La fecha recuerda el 30 de junio de 1810, cuando la Primera Junta, a través de un decreto redactado por Mariano Moreno, designó a Martín Jacobo José Thompson como primer Capitán de Puerto del Río de la Plata, antecedente fundacional de la actual Prefectura Naval Argentina y punto de partida de una institución concebida para ejercer autoridad, control y legalidad sobre las aguas nacionales.
A más de dos siglos de aquel acto inicial, la Prefectura se consolidó como Autoridad Marítima nacional y como una fuerza federal con competencias que abarcan la seguridad de la navegación, la prevención de la contaminación, la protección marítima, la policía judicial, el control portuario, la asistencia ante emergencias, la fiscalización pesquera y la cooperación en materia aduanera, migratoria y sanitaria.
El aniversario encuentra a la institución bajo la órbita del Ministerio de Seguridad Nacional, encabezado por Alejandra Monteoliva, con la conducción del prefecto general Guillermo Giménez Pérez como Prefecto Nacional Naval y del prefecto general Alejandro Annichini como Subprefecto Nacional. Desde esa estructura, la fuerza mantiene un despliegue federal que se extiende desde los grandes puertos comerciales hasta los destacamentos ribereños, desde el Mar Argentino hasta los ríos interiores, lagos y zonas de frontera acuática.
En tiempos donde el delito organizado muta, se adapta y busca nuevas rutas, la Prefectura Naval Argentina ocupa un lugar central en el dispositivo de seguridad nacional. Su presencia no se limita a la custodia de puertos o embarcaciones: también interviene frente al narcotráfico, el contrabando, la trata de personas, la pesca ilegal, los delitos ambientales y las redes criminales transnacionales que utilizan corredores fluviales y marítimos para expandir sus operaciones.
Uno de los principales escenarios de acción es el control de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA) y del área adyacente a la llamada milla 201, donde opera una importante concentración de flotas pesqueras extranjeras. La fuerza presentó en 2026 su estrategia de control contra la pesca ilegal en el Atlántico Sur, con foco en el monitoreo de buques que operan cerca del límite exterior de la jurisdicción argentina.
La tarea resulta clave para la protección de los recursos ictícolas y para la defensa de la soberanía económica del país. En apoyo de la autoridad pesquera argentina, la Prefectura controla la actividad de la flota nacional, verifica el cumplimiento de la legislación vigente, contribuye a la seguridad de la navegación y previene la contaminación del ambiente marítimo.
Para cumplir ese objetivo, la institución incorporó tecnología, capacidades de vigilancia electrónica y herramientas de análisis que permiten monitorear el movimiento de embarcaciones, cruzar información de posicionamiento, utilizar imágenes satelitales y coordinar patrullajes navales y aéreos. Ese esquema permite detectar maniobras sospechosas, documentar infracciones y optimizar la respuesta operativa en zonas de alta sensibilidad estratégica.
La Prefectura también ejerce funciones como Estado Rector del Puerto, fiscalizando buques extranjeros que arriban a puertos argentinos para verificar el cumplimiento de convenios internacionales vinculados con seguridad, protección marítima y prevención de la contaminación. Esta tarea adquiere especial importancia en un país cuyo comercio exterior depende en buena medida del sistema portuario, la navegación fluvial y las rutas marítimas.
En materia de seguridad, la fuerza cuenta con unidades especialmente entrenadas para escenarios de alta complejidad. La Agrupación Albatros representa su capacidad de despliegue táctico en operaciones especiales, mientras que la Agrupación Guardacostas cumple tareas preventivas y de seguridad en espacios urbanos y portuarios estratégicos. Ambas funcionan como herramientas operativas para intervenir en allanamientos, rescates, controles territoriales, procedimientos contra organizaciones criminales y situaciones críticas.
El componente investigativo también resulta determinante. A través de áreas de inteligencia criminal e investigaciones, la Prefectura articula información con organismos nacionales e internacionales para seguir redes vinculadas al narcotráfico, el contrabando, la trata y otros delitos complejos. Como fuerza integrante del sistema de seguridad interior, su tarea combina presencia territorial, análisis operativo y cooperación institucional.
Otro de los pilares históricos de la institución es la salvaguarda de la vida humana en las aguas. La Prefectura Naval Argentina integra el sistema de búsqueda y rescate y actúa ante emergencias marítimas, fluviales y lacustres. Sus estaciones costeras, servicios de tráfico marítimo, buques guardacostas, medios aéreos, buzos, nadadores de rescate, bomberos navales, pilotos y especialistas en comunicaciones permiten desplegar respuestas coordinadas cuando cada minuto resulta decisivo.
La protección ambiental completa ese perfil operativo. La fuerza interviene ante derrames de hidrocarburos, incidentes contaminantes, transporte de mercancías peligrosas y otras amenazas que puedan comprometer ecosistemas acuáticos. En ese plano, su función ya no se limita a la reacción ante emergencias: también incluye prevención, control, fiscalización y aplicación de normas internacionales.
La historia de la Prefectura también tiene un capítulo indeleble en la Guerra de Malvinas. Durante el conflicto de 1982, la institución destacó personal y medios marítimos, aéreos y terrestres para cumplir tareas de seguridad portuaria, apoyo logístico, patrullaje, practicaje y búsqueda y rescate. En las islas actuaron, entre otros medios, los guardacostas GC-82 “Islas Malvinas” y GC-83 “Río Iguazú”, cuyas tripulaciones participaron en operaciones bajo condiciones extremas, en zonas minadas y bajo amenaza permanente del enemigo.
La participación aérea de la fuerza también incluyó vuelos de vigilancia, exploración, apoyo a unidades guardacostas, traslado de personal, víveres y municiones, además de misiones de búsqueda y rescate. Ese legado permanece como parte de la memoria institucional y del reconocimiento a quienes actuaron en defensa de la soberanía argentina en el Atlántico Sur.
Desde aquel decreto de Mariano Moreno hasta la actualidad, la Prefectura Naval Argentina atravesó transformaciones políticas, administrativas, tecnológicas y operativas sin perder su misión original: hacer cumplir la ley en las aguas, proteger la vida humana, custodiar la navegación y defender los intereses nacionales. Su historia es también la historia de una presencia silenciosa, muchas veces alejada de los grandes reflectores, pero decisiva para el funcionamiento cotidiano del país.
A los 216 años, la institución enfrenta desafíos nuevos y antiguos: crimen organizado, pesca ilegal, contaminación ambiental, seguridad portuaria, control fronterizo fluvial, vigilancia marítima y protección de recursos estratégicos. Frente a ese escenario, su capacidad de adaptación tecnológica, su despliegue federal y su experiencia operativa la mantienen como una pieza esencial del sistema de seguridad nacional.
La Prefectura Naval Argentina llega a este aniversario con una identidad forjada por generaciones de servicio y con una misión que conserva plena vigencia: custodiar las aguas argentinas, proteger la soberanía, preservar la vida y contribuir a la seguridad de la Nación.





