Buenos Aires – 6 Julio 2026 – Total News Agency – TNA – El Gobierno nacional intentará esta semana transformar la salida de Manuel Adorni en un punto de relanzamiento político y no en una derrota defensiva. Con Diego Santilli estrenando funciones como jefe de Gabinete, la Casa Rosada prepara para el miércoles una reunión clave de la mesa política oficialista y, casi en simultáneo, trabaja para que el viaje del presidente Javier Milei a Tucumán por el Día de la Independencia deje una imagen de respaldo institucional junto a gobernadores.
La cita política fue reprogramada para el miércoles a las 17 en el despacho de Santilli, quien asumió el rol de coordinador central de la administración tras la renuncia de Adorni, envuelto en denuncias y cuestionamientos que erosionaron la capacidad de maniobra del oficialismo. La llegada del ex dirigente del PRO apunta a recomponer puentes con sectores dialoguistas, ordenar la relación con el Congreso y darle volumen político a una gestión que, hasta ahora, había funcionado con demasiada dependencia del núcleo duro libertario.
Del encuentro participarán Karina Milei, secretaria general de la Presidencia; Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en el Senado; Eduardo “Lule” Menem; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el asesor presidencial Santiago Caputo; el enlace parlamentario Ignacio Devitt; y el propio Santilli. A esa estructura se sumará Fabián Fernández, secretario de Comunicación, una incorporación que en Balcarce 50 leen como un intento de ordenar el mensaje oficial en una etapa marcada por internas, desgaste y necesidad de disciplina discursiva.
La reunión no será meramente protocolar. El oficialismo necesita definir una hoja de ruta legislativa concreta después de varias semanas de tropiezos, tensiones y proyectos empantanados. La prioridad inmediata, según admiten en la Casa Rosada, es conseguir en el Senado la sanción definitiva de los cambios al régimen de Zonas Frías, una iniciativa que ya recibió media sanción en Diputados por 132 votos afirmativos, 105 negativos y 4 abstenciones.
El tema es sensible porque impacta sobre subsidios al gas en distintas regiones del país. La Ley 27.637, sancionada en 2021, amplió el régimen de beneficios y prorrogó su vigencia hasta el 31 de diciembre de 2031. El Gobierno de Milei busca ahora readecuar ese esquema bajo el argumento de corregir distorsiones fiscales y reducir el peso de los subsidios, pero la resistencia en provincias alcanzadas por el beneficio complicó el trámite parlamentario.
Una vez destrabado ese expediente, la administración libertaria pretende avanzar con la reforma electoral. El proyecto impulsado por el Ejecutivo incluye la eliminación de las PASO, modificaciones al financiamiento de campañas, cambios en la organización partidaria y la incorporación de criterios vinculados con Ficha Limpia para impedir candidaturas de personas condenadas en segunda instancia por delitos graves. La iniciativa es presentada por el oficialismo como una herramienta para bajar costos y ordenar el sistema, aunque la oposición la mira como una jugada política de cara a 2027.
En ese marco, Santilli aparece como el encargado de ejecutar una tarea que el mileísmo puro no logró resolver: hablar con gobernadores, negociar con bloques provinciales y convertir acuerdos circunstanciales en votos. Su desembarco en la Jefatura de Gabinete también busca emitir una señal hacia el PRO y hacia los sectores no kirchneristas que, sin compartir la identidad libertaria, podrían acompañar parte del programa de reformas si reciben garantías políticas y presupuestarias.
La segunda apuesta de la semana será la foto de Milei en Tucumán. El Presidente tiene previsto viajar con buena parte del Gabinete para los actos por el 9 de Julio, en una puesta en escena que buscará recuperar el espíritu del frustrado consenso federal que el oficialismo prometió en distintas etapas de su gestión. El gobernador tucumano Osvaldo Jaldo ya cursó invitaciones a mandatarios provinciales y en la Casa Rosada confían en reunir una presencia suficientemente amplia como para exhibir gobernabilidad.
La imagen no es menor. El año pasado, el vínculo con los gobernadores quedó atravesado por reproches, faltazos y acusaciones cruzadas por fondos nacionales, obra pública y distribución de recursos. Ahora, con la necesidad de aprobar leyes en el Congreso, el Gobierno intenta reconstruir una escena de poder federal que sirva también para condicionar a los mandatarios frente al debate electoral y al paquete de reformas pendiente.
En la Casa Rosada sostienen que la salida de Adorni quitó un peso de encima y que la llegada de Santilli permite pasar de la defensa judicial y mediática a una etapa de negociación política. Sin embargo, el oficialismo todavía debe demostrar que ese cambio de nombres alcanza para ordenar una coalición heterogénea, contener las diferencias entre el sector de Karina Milei y el mundo de Santiago Caputo, y conseguir que los gobernadores transformen una foto institucional en votos concretos.
La semana, por lo tanto, funcionará como un test de supervivencia política para el Gobierno. Si la mesa política logra acordar una estrategia y la postal tucumana reúne a un número relevante de mandatarios, Milei podrá mostrar que recuperó iniciativa después del desgaste interno. Si fracasa, quedará expuesto que el problema no era solamente Adorni, sino una arquitectura de poder que todavía busca equilibrio entre la épica libertaria, la negociación parlamentaria y la necesidad de gobernar con minoría.





