Buenos Aires – 18 Julio 2026 – Total News Agency – TNA-. La combinación de las exportaciones del agro, la minería y la energía podría generar durante 2026 una liquidación récord de US$57.168 millones, con una novedad estructural para la economía argentina: por primera vez, el ingreso de divisas del segundo semestre superaría al registrado durante la primera mitad del año.
La proyección fue elaborada por los economistas Tomás Rodríguez Zurro, Guido D’Angelo y Julio Calzada, de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), quienes estimaron que los tres grandes complejos exportadores superarían el máximo de US$56.722 millones alcanzado en 2022, cuando la invasión rusa a Ucrania impulsó extraordinariamente los precios internacionales de los granos. También representarían un incremento de casi US$6.800 millones respecto de los US$50.381 millones liquidados en 2025.
La cifra correcta correspondiente a 2022 es US$56.722 millones, y no US$57.622 millones como apareció consignado en algunas versiones periodísticas del informe.
Más allá del récord nominal, el cambio más importante reside en la composición y la distribución temporal del ingreso de dólares. La economía argentina dependió históricamente de las exportaciones agropecuarias, fuertemente concentradas entre abril y junio, cuando se comercializa la cosecha gruesa.
Ese fenómeno alimentó durante décadas los denominados ciclos de “stop and go”: la actividad económica crecía mientras existían dólares suficientes para financiar importaciones, pero se frenaba cuando la expansión del consumo y la producción agotaba las reservas disponibles.
La mayor producción de petróleo y gas de Vaca Muerta, junto con el crecimiento de las exportaciones de oro, plata y litio, podría comenzar a modificar ese patrón.
Un segundo semestre con más dólares
La BCR proyectó que entre julio y diciembre ingresarían US$29.793 millones, por encima de los US$27.375 millones calculados para el primer semestre.
Sería el mayor ingreso de divisas registrado para una segunda mitad del año y rompería la tradicional caída que se producía después de la liquidación de la cosecha agrícola.
La energía y la minería poseen una dinámica menos condicionada por el calendario agrícola. El petróleo, el gas y los minerales se producen y exportan durante todo el año, por lo que permiten sostener la oferta de dólares incluso durante los meses en que disminuye la comercialización de soja, maíz y trigo.
“La incorporación estructural de la energía y la minería estaría modificando ese comportamiento”, señaló el estudio, que proyectó para 2026 una curva mensual de liquidación más estable y sin el habitual derrumbe del último trimestre.
El nuevo esquema no elimina automáticamente la histórica restricción externa argentina. La disponibilidad efectiva de reservas también dependerá del nivel de importaciones, los pagos de deuda, el turismo, la demanda de dólares y la política cambiaria del Banco Central.
Sin embargo, la diversificación exportadora reduce la dependencia exclusiva del clima, los precios agrícolas y las decisiones de venta de los productores.
El agro seguirá aportando la mayor parte
Pese al avance de la energía y la minería, el complejo agroindustrial continuará siendo el principal generador de divisas.
La BCR estimó para 2026 una liquidación agrícola de US$34.897 millones, aunque recortó en aproximadamente US$1.200 millones su proyección anterior por la caída prevista en algunos precios internacionales de exportación.
Durante los primeros seis meses del año, el sector habría liquidado US$15.768 millones, frente a US$18.303 millones en igual período de 2025.
La comparación estuvo afectada por las reducciones temporarias de retenciones aplicadas durante 2025, que adelantaron ventas y liquidaciones. La posterior eliminación transitoria de derechos de exportación en septiembre de aquel año también concentró operaciones y redujo los ingresos durante los meses siguientes.
Los investigadores señalaron que esa distorsión comenzó a normalizarse entre abril y mayo de 2026, después de ocho meses consecutivos de reducción de la deuda comercial generada por anticipos y prefinanciaciones de exportaciones.
A ello se agrega el volumen de granos todavía almacenado en silobolsas, que podría aportar una oferta adicional de divisas durante el segundo semestre, dependiendo de los precios, las necesidades financieras de los productores y la política tributaria.
La minería podría superar los US$9.000 millones
La minería atraviesa uno de los períodos de mayor expansión de su historia reciente.
Después de exportar US$6.075 millones en 2025, el sector podría superar los US$9.000 millones durante 2026, impulsado por el aumento de los precios del oro y la plata y por la expansión de los volúmenes y valores del litio.
De concretarse la previsión, la minería pasaría de representar aproximadamente el 7 por ciento a más del 10 por ciento de las exportaciones argentinas. Es decir, aportaría uno de cada diez dólares generados por las ventas externas del país.
En el primer cuatrimestre de 2026, el sector registró ingresos netos por comercio exterior de US$2.927 millones, un crecimiento interanual del 88 por ciento.
La minería, además, presenta importaciones relativamente reducidas en comparación con sus exportaciones, por lo que genera un aporte neto de divisas más elevado que otras actividades industriales dependientes de insumos extranjeros.
Vaca Muerta, la otra locomotora exportadora
La energía aparece como la gran protagonista de la transformación.
La producción argentina de petróleo crecería aproximadamente un 16 por ciento en 2026 y superaría finalmente el récord histórico alcanzado en 1998. Vaca Muerta ya explica cerca del 70 por ciento del crudo producido en el país.
Durante el primer semestre, la balanza energética habría alcanzado un superávit de US$6.987 millones, el mayor de la historia argentina para ese período y un 87 por ciento superior al registrado un año antes.
Las exportaciones de combustibles y energía aumentaron cerca del 52 por ciento, hasta superar los US$8.118 millones, mientras que las importaciones descendieron a sus niveles más bajos en dos décadas.
El dato central es que el crecimiento no respondió solamente al incremento de los precios internacionales provocado por el conflicto en Medio Oriente. Cerca del 79 por ciento de la mejora exportadora se explicó por mayores cantidades vendidas, lo que demuestra el impacto del aumento de la producción de petróleo y gas.
Para todo 2026, las exportaciones energéticas podrían superar los US$14.400 millones, con un saldo comercial sectorial mayor a US$12.000 millones.
La entrada en funcionamiento del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) hacia fines de año agregaría una capacidad inicial de evacuación cercana a los 190.000 barriles diarios, reforzando las exportaciones durante 2027 y reduciendo uno de los principales límites logísticos de la cuenca neuquina.
La Argentina seguiría dependiendo del campo como su principal fuente de dólares, pero la expansión de Vaca Muerta y la minería comienza a configurar una estructura exportadora más diversificada, estable y menos vulnerable a la estacionalidad.
El desafío será transformar ese aumento de divisas comerciales en reservas efectivas, inversión productiva y crecimiento sostenido, evitando que un nuevo incremento de las importaciones, la deuda o la salida de capitales vuelva a consumir los dólares que el país empieza a generar en cantidades récord.





