El Gobierno habilitó mediante un DNU la entrada de personal, buques, aeronaves y un moderno submarino de Brasil para participar del ejercicio Fraterno XXXIX entre Puerto Belgrano y Mar del Plata. La cooperación militar continuará pese al retiro del embajador brasileño y la degradación del vínculo diplomático, una señal de que las Fuerzas Armadas intentan preservar una relación estratégica construida durante casi cinco décadas.
Buenos Aires – 6 Agosto 2026 – Total News Agency – TNA-. El presidente Javier Milei autorizó el ingreso a la Argentina de medios y personal de la Marina de Brasil para realizar ejercicios militares conjuntos con la Armada nacional, en momentos en que la relación política entre ambos países atraviesa su crisis más profunda de las últimas décadas por los reiterados ataques del mandatario argentino contra su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
La autorización fue dispuesta mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 717/2026, publicado este jueves en el Boletín Oficial y firmado por Milei y la totalidad de los ministros. La medida permitirá la entrada de las fuerzas brasileñas desde el 10 hasta el 24 de agosto para participar del ejercicio naval Fraterno XXXIX.
Las operaciones se desarrollarán en la Base Naval Puerto Belgrano, ubicada en cercanías de Punta Alta y Bahía Blanca; en la Base Naval Mar del Plata; y en las áreas marítimas comprendidas entre ambas jurisdicciones dentro de la Zona Económica Exclusiva argentina. Puerto Belgrano no se encuentra en Mar del Plata, como indicaron algunas informaciones iniciales, sino que constituye el principal asentamiento de la Flota de Mar en el sur de la provincia de Buenos Aires.
El ingreso de las unidades brasileñas comenzará el 10 de agosto para cumplir las tareas logísticas y preparatorias, mientras que la fase operativa tendrá lugar entre el 13 y el 24. El objetivo será incrementar la interoperabilidad entre ambas Armadas mediante prácticas navales, aeronavales y anfibias, además de unificar procedimientos de planeamiento, comunicaciones y conducción táctica.
La edición de este año tendrá como novedad la participación del submarino brasileño Humaitá S-41, una de las unidades convencionales más modernas de América del Sur. Se tratará de su primer despliegue internacional desde que fue incorporado a la Marina brasileña en 2024 dentro del Programa de Desarrollo de Submarinos, conocido como PROSUB.
El Humaitá pertenece a la clase Riachuelo, basada en el diseño francés Scorpène y adaptada por Brasil. Su presencia permitirá a las unidades argentinas realizar un adiestramiento poco habitual en detección, seguimiento y ataque simulado contra una plataforma submarina de baja firma acústica, una capacidad que la Armada necesita mantener pese a no disponer actualmente de submarinos operativos propios.
La programación contempla ejercicios de guerra antisubmarina y antisuperficie, defensa antiaérea, tiro naval, operaciones con aeronaves y conformación de una fuerza combinada frente a amenazas simuladas. También se ensayarán procedimientos de comando y control, intercambio de información táctica y protección de unidades consideradas de valor estratégico.
El Gobierno sostuvo en los fundamentos del decreto que la participación fortalece la presencia argentina en el Atlántico Sur, permite entrenar a la Flota de Mar en guerra antisubmarina y reafirma al país como socio estratégico en materia de seguridad regional. También advirtió que la ausencia argentina afectaría significativamente la capacitación en operaciones de elevada complejidad junto con Brasil.
El ejercicio Fraterno se realiza anualmente desde 1978 y sobrevivió a gobiernos militares, transiciones democráticas, crisis económicas y diferencias políticas entre Buenos Aires y Brasilia. Nació cuando ambos países todavía mantenían desconfianzas estratégicas y se transformó progresivamente en uno de los principales instrumentos de construcción de confianza entre sus Fuerzas Armadas.
La continuidad del operativo contrasta con la degradación diplomática provocada por las expresiones de Milei contra Lula. El presidente argentino volvió a llamarlo “ladrón”, “corrupto” y “presidiario” después de participar en San Pablo del acto de lanzamiento electoral de Flávio Bolsonaro, principal adversario del mandatario brasileño en los comicios de octubre.
La Cancillería de Brasil calificó las expresiones de “graves e inaceptables”, convocó al embajador argentino Daniel Raimondi y llamó a consultas a su representante en Buenos Aires, Julio Bitelli. Itamaraty destacó que no existían antecedentes de un mandatario extranjero que utilizara territorio brasileño para atacar al jefe de Estado, las instituciones y el pueblo del país anfitrión.
La escalada terminó con la decisión de que Bitelli no regresara a la Argentina y que la relación fuera administrada por un encargado de negocios. El Gobierno argentino anunció que no respondería con una medida equivalente, pese al fuerte deterioro del vínculo y a que Milei y Lula nunca mantuvieron una reunión bilateral formal desde diciembre de 2023.
La preservación de Fraterno XXXIX indica que la crisis política no interrumpió hasta ahora los canales de cooperación militar. Las Armadas continuaron con el planeamiento iniciado meses antes, realizaron reuniones técnicas y firmaron los documentos necesarios para desplegar la fuerza naval combinada.
La decisión también refleja la diferencia entre el discurso político presidencial y los intereses permanentes de defensa. Argentina y Brasil comparten miles de kilómetros de frontera, extensas áreas marítimas, cadenas industriales y responsabilidades comunes sobre las rutas del Atlántico Sur. La cooperación naval incluye búsqueda y rescate, protección del tráfico comercial, control de espacios marítimos y seguimiento de fuerzas extrarregionales.
El decreto fue dictado porque el proyecto de ley que debía autorizar el ingreso de tropas extranjeras y la salida de fuerzas argentinas no fue tratado por el Congreso. El Poder Ejecutivo invocó la imposibilidad de completar el procedimiento legislativo ordinario antes del comienzo de las maniobras y remitió el DNU a la Comisión Bicameral Permanente para su evaluación.
La misma medida autorizó la participación argentina en el ejercicio Viekaren XXVI con Chile, cerca de Puerto Williams, y la salida de personal y medios para los operativos Siforex XIV y Unitas LXVII, que se realizarán en septiembre frente al puerto peruano del Callao.
La llegada del Humaitá y del resto de la fuerza brasileña mostrará si la cooperación militar mantiene su habitual autonomía frente a una crisis diplomática que, por decisión política de ambos gobiernos, dejó a los dos principales socios del Mercosur sin embajadores plenamente operativos en sus respectivas capitales.
Fuentes consultadas: Boletín Oficial de la República Argentina; Ministerio de Defensa; Armada Argentina; Marina de Brasil; Itamaraty; Reuters; Associated Press; Poder Naval.





