Los senadores más cercanos a Cristina Kirchner exteriorizaron el creciente hartazgo dentro del PJ por una disputa que paraliza la estrategia opositora hacia 2027. José Mayans pidió a los referentes bonaerenses que “se dejen de romper las pelotas”, mientras Juliana Di Tullio admitió que la discusión la tiene “podrida” y reclamó preservar las PASO para resolver las candidaturas mediante el voto.
Buenos Aires – 6 Agosto 2026 – Total News Agency – TNA-. El jjefe del bloque peronista en el Senado, José Mayans, y la senadora bonaerense Juliana Di Tullio rompieron el silencio sobre la pelea entre -. Axel Kicillof y Máximo Kirchner y expresaron públicamente el cansancio que se extiende dentro del Partido Justicialista ante una interna que demora la construcción de una alternativa electoral frente al presidente Javier Milei.
Ambos legisladores mantienen una relación política directa con la ex presidente Cristina Kirchner, pero eligieron cuestionar sin matices la confrontación entre el gobernador bonaerense y el jefe de La Cámpora, a quienes responsabilizaron por mantener abierta una disputa que consideran incomprensible para los votantes y perjudicial para el conjunto del movimiento.
“¿Qué les diría Perón a Axel y a Máximo? Que se dejen de romper las pelotas y arreglen el tema”, afirmó Mayans durante una entrevista en Gelatina. El senador formoseño sostuvo que los dos dirigentes “aman la Patria” y se mostró confiado en que terminarán encontrando un mecanismo de conversación que permita ordenar al peronismo.
Mayans insistió en la histórica consigna de Juan Domingo Perón de colocar “primero la Patria, después el movimiento y por último los hombres” y calificó la disputa como un “pleito chico” frente a las consecuencias que, según su posición, generan las políticas del Gobierno nacional.
El senador sostuvo que una pelea entre dirigentes que comparten una misma identidad política suele estar determinada por intereses personales y ambiciones de conducción. “Cada uno viene con su interés, con su gallito bajo el brazo”, expresó, antes de advertir que la sociedad no está interesada en las discusiones internas de la dirigencia.
Mayans ejerce el control operativo del PJ desde que Cristina Kirchner comenzó a cumplir prisión domiciliaria. La ex mandatario continúa como presidente partidaria, mientras el legislador formoseño, en su condición de vicepresidente primero, quedó encargado de articular la actividad política y parlamentaria del justicialismo.
Desde ese lugar intentó acercar a Kicillof y a otros gobernadores peronistas a la estructura nacional del partido, dominada por dirigentes alineados con Cristina Kirchner, aunque hasta ahora no logró reunir a las distintas vertientes detrás de una estrategia común.
“En la democracia, para tener mando, tenés que tener votos. No tenés votos, no tenés mando”, remarcó Mayans, al plantear que la selección de la conducción y las candidaturas debería resolverse mediante la participación de los afiliados y el electorado, y no por acuerdos cerrados entre sectores.
Di Tullio fue todavía más directa al describir el fastidio que provoca la disputa. “La discusión me tiene podrida a mí, imagínense al resto”, afirmó durante una entrevista con El Destape. La senadora admitió que la pelea interesa principalmente a los dirigentes y reconoció que quienes sufren dificultades económicas cotidianas tienen motivos para rechazar ese espectáculo político.
“La gente nos detesta y tiene razón. Me imagino lo que les debe joder a los que sufren todos los días”, expresó Di Tullio, una de las legisladoras más cercanas a Cristina Kirchner y habitual defensora de sus posiciones dentro del Congreso.
La senadora aseguró que, pese a la división, confía en que Milei no conseguirá la reelección y que el peronismo terminará ordenándose. Para alcanzar ese objetivo defendió la continuidad de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, al considerar que constituyen el instrumento adecuado para dirimir las candidaturas cuando no existe un acuerdo entre los sectores.
El planteo adquiere relevancia porque el proyecto de reforma electoral enviado por el Poder Ejecutivo al Senado propone eliminar las PASO, además de introducir modificaciones a la ley de partidos políticos y al sistema de elección de representantes argentinos ante el Parlamento del Mercosur. La iniciativa comenzó a discutirse formalmente en la Cámara alta en mayo, pero el oficialismo todavía no reunió los votos necesarios para aprobarla.
La eventual eliminación de las primarias complicaría especialmente al peronismo, que debería resolver mediante negociaciones partidarias una candidatura presidencial y listas legislativas en medio de la confrontación entre el kirchnerismo y el sector de Kicillof.
Di Tullio sostuvo que las diferencias entre los espacios enfrentados son menores y difíciles de identificar. “Yo hablo con todos y no les encuentro demasiadas diferencias. Es un poco desconcertante”, señaló.
La senadora evitó sumarse a los ataques más duros contra el gobernador, aunque anteriormente lo había cuestionado por no asumir una posición más contundente frente a la condena de Cristina Kirchner. También compartió actividades institucionales con Kicillof en Morón y mantuvo canales de diálogo con dirigentes de su espacio.
La disputa tiene como trasfondo el liderazgo del peronismo y la definición de la candidatura presidencial para 2027. Kicillof construyó el Movimiento Derecho al Futuro como una estructura propia, respaldada por intendentes bonaerenses, legisladores, sindicalistas y ex funcionarios, con la intención de ampliar su autonomía respecto de La Cámpora.
El kirchnerismo reclama que la centralidad política continúe en manos de Cristina Kirchner y cuestiona al gobernador por intentar avanzar hacia una sucesión sin reconocer suficientemente el liderazgo de la ex presidente. La división beneficia al oficialismo al impedir que la principal fuerza opositora presente una estrategia nacional cohesionada.
Kicillof no volvió a visitar a Cristina Kirchner desde la reunión mantenida en octubre de 2025 en el departamento de San José 1111, encuentro que duró aproximadamente una hora y media y que fue presentado inicialmente como un intento de acercamiento antes de las elecciones legislativas.
Desde el entorno del gobernador sostienen que aquella conversación terminó con fuertes diferencias y que no existen condiciones políticas para repetirla. El kirchnerismo convirtió la ausencia de una nueva visita en uno de sus principales reproches y llegó a comparar la actitud de Kicillof con la del sindicalista Augusto Vandor, acusado históricamente por sectores del peronismo de promover una conducción sin Perón.
Máximo Kirchner intentó bajar públicamente la intensidad de la confrontación a fines de julio al afirmar que no existían diferencias de fondo con el gobernador, aunque ese mensaje no produjo una recomposición concreta ni una reunión entre las conducciones de ambos sectores.
Los dos dirigentes retomaron un contacto limitado después de la muerte del músico Carlos “Indio” Solari, para coordinar cuestiones relacionadas con el funeral realizado en Villa Domínico. Desde ambos espacios aclararon que la comunicación estuvo restringida a la organización de ese acontecimiento y que no implicó un acuerdo político.
Los intentos posteriores para reunirlos tampoco prosperaron. La intendenta de Moreno, Mariel Fernández, invitó a ambos a un acto por el aniversario de la muerte de Eva Perón, pero ninguno participó. Días después, el gobernador riojano Ricardo Quintela organizó una cumbre por los 50 años del asesinato del obispo Enrique Angelelli: Máximo Kirchner viajó a La Rioja, mientras Kicillof permaneció ausente.
El hartazgo expresado por Mayans y Di Tullio muestra que la disputa dejó de ser un conflicto circunscripto a la provincia de Buenos Aires. La confrontación condiciona el funcionamiento del PJ nacional, dificulta la relación con los gobernadores, paraliza la organización electoral y demora la definición de una estrategia para enfrentar a Milei.
Los senadores realizaron sus declaraciones mientras trabajaban para rechazar el capítulo que flexibilizaba la compra de tierras rurales por extranjeros incluido en el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada. Esa negociación mostró que el peronismo todavía conserva capacidad parlamentaria para articular con gobernadores y bloques provinciales, pero también expuso el contraste entre esa coordinación legislativa y la falta de una conducción política unificada.
Mayans y Di Tullio coincidieron en que la salida deberá producirse mediante el diálogo o las primarias. La advertencia fue dirigida a Kicillof y Máximo Kirchner, pero también al resto del justicialismo: sin un mecanismo para ordenar la competencia interna, la pelea por la conducción amenaza con convertirse en una ventaja decisiva para el oficialismo camino a las elecciones presidenciales de 2027.
Fuentes consultadas: Senado de la Nación; Gelatina; El Destape; La Nación; El País; Letra P; Página/12; declaraciones de José Mayans y Juliana Di Tullio.





