Jessica Bowie, una mujer de 35 años residente en Albany, fue detenida después de jurar lealtad al Estado Islámico, realizar al menos cinco tareas de reconocimiento sobre el Capitolio estatal y avanzar en la adquisición de materiales para fabricar una bomba. Según la acusación federal, pretendía matar legisladores durante una sesión, destruir parte del edificio y luego huir hacia territorio controlado por ISIS en Siria. El FBI infiltró la trama durante semanas y la arrestó cuando recibió lo que creía que era un artefacto explosivo real.
Washington – 21 de agosto de 2026 – Total News Agency – TNA – El FBI frustró un atentado terrorista inspirado por ISIS contra el Capitolio del Estado de Nueva York, en Albany, y detuvo a una mujer de 35 años que había avanzado desde la radicalización online hacia una etapa operativa que incluyó reconocimiento del objetivo, compra de componentes para explosivos y la recepción de una bomba que creía auténtica.
La acusada fue identificada como Jessica Bowie, residente en Albany, quien compareció el jueves ante un tribunal federal acusada de intentar proporcionar apoyo material a una organización terrorista extranjera designada. La imputación prevé una pena máxima de 20 años de prisión, una multa de hasta US$250.000 y supervisión de por vida después de una eventual condena.
La investigación comenzó después de que agentes federales detectaran actividad extremista en redes sociales vinculada con Bowie. De acuerdo con la denuncia penal, había difundido mensajes antiestadounidenses, celebrado los ataques del 11 de septiembre de 2001 y grabado una bay’ah, el juramento formal de lealtad al Estado Islámico.
A partir de julio, fuentes confidenciales del FBI se presentaron ante ella como facilitadores vinculados con ISIS. Las comunicaciones permitieron documentar una progresión desde las expresiones ideológicas hacia la preparación concreta del atentado. Bowie explicó que pretendía “destruir la mayor parte posible del edificio” y matar senadores mientras estuvieran reunidos, además de provocar la pérdida de documentos y afectar directamente el funcionamiento del sistema estadounidense.
La mujer realizó cinco visitas de reconocimiento al Capitolio estatal entre finales de julio y comienzos de agosto, tomó fotografías del edificio y estudió sus alrededores. La elección del objetivo no era casual: allí funcionan las dos cámaras de la Legislatura de Nueva York y despachan algunas de las máximas autoridades del gobierno estatal.
La planificación incluía el uso de un explosivo oculto dentro de una bolsa de reparto similar a las utilizadas por DoorDash, una cobertura destinada a permitir el ingreso o aproximación al edificio sin despertar sospechas. Bowie también adquirió clavos que, según la acusación, debían ser utilizados como metralla para aumentar la capacidad letal del dispositivo.
El 5 de agosto concurrió a una sucursal de Home Depot y compró alrededor de US$200 en materiales que creía necesarios para construir la bomba. El dinero había sido proporcionado por una fuente confidencial del FBI, que para entonces ya controlaba el desarrollo de la operación.
La trama avanzó hasta el 19 de agosto. Ese día, Bowie recibió de agentes encubiertos lo que creía que era un explosivo funcional, además de un arma de fuego y municiones. Fue arrestada antes de que pudiera ejecutar el ataque, sin que el público ni los legisladores estuvieran expuestos a un artefacto real.
Los investigadores sostienen que su objetivo inmediato era detonar el explosivo durante una sesión legislativa para provocar el mayor número posible de víctimas y alterar el funcionamiento gubernamental. Después planeaba abandonar Estados Unidos y trasladarse a Siria para integrarse a áreas bajo influencia de ISIS.
La investigación reveló además que el Capitolio de Albany podía ser solamente el primer objetivo. Bowie había expresado interés en futuros ataques contra la Casa Blanca, Times Square durante las celebraciones de Año Nuevo y el Ayuntamiento de Albany, aunque el grado de preparación de esos planes era inferior al alcanzado con el atentado contra la Legislatura estatal.
El caso muestra nuevamente la capacidad de ISIS para mantener influencia ideológica fuera de sus zonas tradicionales de operación mediante procesos de radicalización online. Bowie se habría convertido al islam aproximadamente cinco años atrás y, según los investigadores, comenzó a exteriorizar abiertamente contenidos favorables al terrorismo durante los últimos meses.
El agente especial a cargo de la oficina del FBI en Albany, Craig Tremaroli, sostuvo que el plan era “serio” y “peligroso” y destacó el papel de la Joint Terrorism Task Force para impedir que alcanzara la fase de ejecución. En el operativo participaron además el Servicio Secreto, Homeland Security Investigations, la Policía del Estado de Nueva York, la oficina del sheriff del condado de Albany y la policía local.
La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ordenó reforzar las medidas de seguridad alrededor del Capitolio y otras instalaciones gubernamentales después de conocerse la investigación, en un contexto de creciente preocupación en Estados Unidos por amenazas provenientes de individuos radicalizados que actúan sin pertenecer necesariamente a células terroristas estructuradas.
La causa quedó bajo la órbita de la División de Seguridad Nacional del Departamento de Justicia y de la Fiscalía Federal del Distrito Norte de Nueva York. Bowie permanece detenida mientras continúa la investigación sobre sus comunicaciones, contactos y eventuales conexiones fuera de Estados Unidos.
El episodio presenta una característica que elevó especialmente la alarma de los investigadores: la acusada no permaneció limitada a discursos extremistas en internet. Había identificado un objetivo concreto, regresado repetidamente al lugar para estudiarlo, comprado componentes y formulado por escrito su intención de matar legisladores. La intervención encubierta del FBI permitió seguir ese proceso hasta el momento inmediatamente anterior a que pudiera disponer de un arma que ella consideraba operativa.
Fuentes consultadas: Departamento de Justicia de Estados Unidos, FBI, Fiscalía Federal del Distrito Norte de Nueva York, Servicio Secreto, Policía del Estado de Nueva York, Reuters, Associated Press, The Washington Post y documentación de la causa federal.





