Estados Unidos conmemora este viernes un cuarto de siglo de los atentados de Al Qaeda que derribaron las Torres Gemelas, golpearon el Pentágono y provocaron la caída del vuelo 93 en Pensilvania. Murieron 2.977 personas de más de 90 países, pero el costo humano continúa creciendo: 10.562 miembros del FDNY padecen al menos una enfermedad física vinculada con la exposición a la Zona Cero y 4.257 tienen cáncer certificado.
Nueva York – 11 Septiembre 2026 – Total News Agency – TNA- Estados Unidos conmemora este viernes los 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el ataque terrorista más mortífero cometido en territorio estadounidense y uno de los hechos que más profundamente transformaron la política internacional, la seguridad, las guerras, los sistemas de inteligencia y la vida cotidiana durante el primer cuarto del siglo XXI.
Aquella mañana, 19 terroristas de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales. Dos fueron utilizados para atacar las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York; un tercero se estrelló contra el Pentágono, en Arlington, Virginia; y el cuarto, el vuelo 93 de United Airlines, cayó en un campo de Pensilvania después de que pasajeros y tripulantes intentaran recuperar el control de la aeronave. Los atentados dejaron 2.977 víctimas, 2.753 en Nueva York, 184 en el Pentágono y 40 en el vuelo 93.
La autoría fue atribuida a la red terrorista liderada por Osama bin Laden, quien sería localizado y abatido casi diez años después, el 2 de mayo de 2011, por fuerzas especiales estadounidenses en Abbottabad, Pakistán. Los ataques del 11-S precipitaron la invasión de Afganistán, reformularon el aparato de inteligencia norteamericano, ampliaron las capacidades de vigilancia estatal y dieron origen a la llamada Guerra contra el Terrorismo, cuyas consecuencias políticas y militares se extendieron durante dos décadas.
Las ceremonias por el 25º aniversario vuelven a concentrarse en los tres escenarios centrales de la tragedia. En el memorial del World Trade Center, familiares de las víctimas leen los nombres de los fallecidos; en Shanksville, el National Park Service organizó una ceremonia especial junto al Wall of Names del vuelo 93, con campanas de recuerdo y actividades abiertas al público; y en el Pentágono se realizan homenajes a quienes murieron cuando el vuelo American Airlines 77 impactó contra el edificio.
Nueva York sigue siendo el centro emocional de la conmemoración. La mañana del 11 de septiembre de 2001 había comenzado despejada cuando, a las 8:46, el vuelo American Airlines 11 impactó contra la Torre Norte. Diecisiete minutos después, el vuelo United Airlines 175 golpeó la Torre Sur. Menos de dos horas más tarde, ambos rascacielos habían desaparecido, dejando sobre el Bajo Manhattan una nube de polvo, acero, cemento pulverizado, asbestos, fibras de vidrio, combustibles y otros materiales tóxicos.
El paso del tiempo demostró que la tragedia no terminó con el retiro de los escombros. Un informe publicado este mes por la ciudad de Nueva York y el Fire Department of the City of New York (FDNY) reveló que 10.562 miembros del cuerpo tienen certificada al menos una enfermedad física relacionada con su exposición a la Zona Cero, mientras 4.496 padecen alguna afección vinculada con la salud mental. Otros 4.257 miembros tienen cáncer certificado, principalmente cáncer de piel no melanoma y de próstata.
La dimensión de esas cifras adquiere todavía mayor impacto cuando se recuerda que 343 integrantes del FDNY murieron el mismo 11 de septiembre tratando de evacuar las Torres Gemelas. Desde entonces, cientos de bomberos, paramédicos y rescatistas fallecieron por enfermedades relacionadas con los químicos y partículas que respiraron durante las tareas de rescate, búsqueda y limpieza. El propio FDNY realizó esta semana una ceremonia especial en Staten Island para recordar tanto a los muertos aquel día como a quienes fallecieron posteriormente por patologías asociadas al World Trade Center.
Durante las primeras horas posteriores a los ataques, las autoridades ambientales habían transmitido tranquilidad sobre la calidad del aire en Manhattan. La experiencia médica acumulada durante los siguientes 25 años mostró, sin embargo, el enorme impacto sanitario de aquella exposición. Bomberos y técnicos de emergencias que permanecieron durante días entre los escombros continúan bajo programas médicos específicos y muchos han atravesado más de un cáncer.
El aniversario también devuelve la mirada hacia una generación que era demasiado pequeña —o todavía no había nacido— cuando ocurrió el ataque. Netflix estrenó este año “Turning Point: Generation 9/11”, una producción que examina cómo el atentado y sus consecuencias moldearon la identidad, la política y la percepción de seguridad de quienes crecieron después de aquella mañana. La producción complementa la serie de 2021 dirigida por Brian Knappenberger, Turning Point: 9/11 and the War on Terror, que reconstruyó los orígenes de Al Qaeda, las fallas de inteligencia previas al atentado y la respuesta militar y política de Washington.
Esa respuesta modificó profundamente a Estados Unidos. La creación del Department of Homeland Security, la expansión de las facultades de vigilancia, la aprobación del Patriot Act, los programas secretos de inteligencia y los interrogatorios utilizados contra sospechosos de terrorismo quedaron directamente asociados con el impacto del 11-S. También lo estuvieron las guerras posteriores y una transformación del concepto de seguridad nacional que terminó extendiéndose a aeropuertos, fronteras, comunicaciones y sistemas financieros.
La conmemoración llega además en momentos en que Estados Unidos vuelve a debatir amenazas provenientes de organizaciones terroristas, conflictos en Medio Oriente y nuevos riesgos transnacionales. El FBI recuerda que el 11-S continúa siendo la investigación más grande de su historia: más de medio millón de pistas fueron examinadas después de los ataques y los lugares de impacto se convirtieron en las mayores escenas criminales que haya procesado la agencia.
Veinticinco años después, el recuerdo del 11-S ya no se limita a las imágenes de los aviones entrando en las torres o a la caída de los edificios. También incluye las enfermedades de quienes corrieron hacia la Zona Cero cuando miles escapaban, las familias que continúan reclamando respuestas, las guerras que siguieron y una generación entera que creció bajo el sistema de seguridad construido después de los atentados. El ataque duró apenas unas horas; sus consecuencias todavía forman parte de la arquitectura política y estratégica del mundo actual.
Fuentes consultadas: National September 11 Memorial & Museum; Federal Bureau of Investigation (FBI); Fire Department of the City of New York (FDNY); City of New York; National Park Service; Netflix; antecedentes de la Comisión Nacional sobre los Ataques Terroristas contra Estados Unidos.
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