Los rebeldes yemeníes respaldados por Teherán capturaron la estratégica isla de Perim, Dhubab y, horas antes, el puerto de Mokha, completando una ofensiva relámpago sobre la costa yemení del Mar Rojo. La maniobra coloca al eje iraní en posición de amenazar los dos canales navegables de Bab el-Mandeb mientras Irán mantiene bajo presión el estrecho de Ormuz. El Brent cerró en US$104,61 y los fletes petroleros alcanzaron niveles récord.
Saná – 11 Septiembre 2026 – Total News Agency – TNA- Los hutíes de Yemen, respaldados, armados y asesorados durante años por Irán, alcanzaron este viernes uno de sus objetivos estratégicos más ambiciosos: tomaron la isla de Perim —también conocida como Mayyun—, ubicada exactamente en el estrecho de Bab el-Mandeb, después de una ofensiva que les permitió capturar también Mokha y Dhubab y extender su presencia sobre prácticamente toda la costa yemení del Mar Rojo.
La conquista no equivale jurídicamente al control absoluto del estrecho, cuya orilla occidental pertenece a Djibouti y Eritrea, pero sí modifica de manera dramática el equilibrio militar. Perim se encuentra en medio de Bab el-Mandeb y divide su parte más angosta en dos corredores de navegación. Desde allí, y desde la costa continental yemení ahora ocupada, los hutíes pueden desplegar misiles, drones, lanchas rápidas y sistemas de vigilancia sobre una de las arterias comerciales más sensibles del planeta.
Fuentes del gobierno yemení reconocido internacionalmente informaron que embarcaciones cargadas con combatientes hutíes desembarcaron en Perim después de que las fuerzas gubernamentales abandonaran la isla. Testigos describieron además columnas de hombres armados y vehículos militares desplegándose sobre la costa de Bab el-Mandeb, mientras el movimiento completaba en apenas horas un avance territorial que parecía improbable hasta comienzos de esta semana.
El jueves había caído Mokha, histórico puerto sobre el Mar Rojo y uno de los principales puntos de apoyo de las fuerzas contrarias a los hutíes. También fue tomada la isla de Zuqar, más al norte, mientras tropas gubernamentales quedaron bajo presión en el archipiélago de Hanish. El avance sobre Dhubab y Perim terminó por cerrar la pinza sobre la entrada meridional del Mar Rojo.
La importancia estratégica resulta difícil de exagerar. Bab el-Mandeb, cuyo nombre significa “Puerta de las Lágrimas”, conecta el océano Índico y el golfo de Adén con el Mar Rojo y, a través del Canal de Suez, con el Mediterráneo. Según Reuters, alrededor del 7% de la producción mundial de petróleo cruza normalmente esa zona, mientras que la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) calcula que durante el segundo trimestre de 2026 circularon por allí unos 8,1 millones de barriles diarios de crudo y productos petroleros.
El problema se multiplica porque el otro gran cuello de botella energético regional, el estrecho de Ormuz, se encuentra sometido simultáneamente a la presión militar iraní. Antes del actual conflicto, por Ormuz transitaban más de 20 millones de barriles diarios. La EIA estima que el flujo cayó a apenas 4,9 millones de barriles diarios durante el segundo trimestre de 2026, una contracción extraordinaria que obligó a petroleras, navieras y gobiernos a buscar rutas alternativas.
Bab el-Mandeb era precisamente una de ellas.
La posibilidad de que los aliados yemeníes de Teherán condicionen ahora también esa salida convierte la maniobra en un golpe estratégico de enorme alcance. La combinación de Ormuz y Bab el-Mandeb concentra más de una cuarta parte del comercio marítimo mundial de crudo y productos petroleros, mientras cerca de un tercio del tráfico internacional de contenedores utiliza el corredor del Mar Rojo y Suez.
La ofensiva hutí aparece además rodeada de indicios de asistencia iraní directa. Fuentes regionales citadas por Reuters sostienen que miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) aportaron asesoramiento, armamento y planificación táctica para el avance sobre Mokha y el sur del Mar Rojo. Teherán rechaza dirigir operacionalmente al movimiento, pero su apoyo político, financiero, tecnológico y militar a Ansar Allah está ampliamente documentado.
El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) evaluó que el avance sirve objetivamente a la estrategia iraní de multiplicar la presión sobre Estados Unidos y sus aliados, creando un segundo frente capaz de amenazar las comunicaciones marítimas mientras persisten las hostilidades en Ormuz.
La coordinación podría ir incluso más lejos. Informaciones recogidas por medios europeos indican que dirigentes hutíes habrían discutido con Teherán durante el verano la posibilidad de establecer un peaje de “paso seguro” para buques que atravesaran Bab el-Mandeb. La medida equivaldría, en los hechos, a intentar monetizar el control coercitivo de una vía internacional mediante la amenaza militar.
Los propios hutíes intentaron moderar inicialmente el impacto del avance. El integrante de su politburó Hazem al-Assad aseguró que la navegación internacional y el comercio permanecerían seguros. Horas después, sin embargo, el portavoz militar Yahya Saree introdujo una excepción sustancial al anunciar que los buques saudíes continuaban prohibidos.
Arabia Saudita se encuentra directamente amenazada. El príncipe heredero Mohammed bin Salman pidió esta semana apoyo militar estadounidense contra los hutíes, pero el presidente Donald Trump rechazó por el momento una intervención aérea directa y ofreció inteligencia y asistencia para selección de objetivos. Washington enfrenta simultáneamente la guerra con Irán y procura evitar la apertura de otro frente de gran escala en Yemen.
La tensión ya se trasladó a los mercados. El Brent cerró este viernes en US$104,61 por barril y acumuló una suba semanal superior al 8%, mientras el WTI terminó en US$100,05. Los costos de transporte marítimo también se dispararon: las tarifas de los grandes petroleros que operan desde el golfo de Omán hacia China alcanzaron máximos históricos, con costos equivalentes a alrededor de US$11,50 por barril.
La amenaza sobre Bab el-Mandeb se produce, además, después de casi tres años de ataques hutíes contra el transporte marítimo internacional. Desde finales de 2023, decenas de grandes navieras desviaron buques alrededor del Cabo de Buena Esperanza, agregando miles de kilómetros, más combustible y semanas adicionales a las rutas entre Asia y Europa. Ese fenómeno redujo en alrededor de 60% el tráfico por el Mar Rojo en determinados períodos.
La ofensiva actual puede transformar aquella amenaza intermitente en una capacidad territorial mucho más peligrosa. Los hutíes ya no necesitarían operar exclusivamente desde posiciones alejadas de la costa: la posesión de Mokha, Dhubab y especialmente Perim les brinda posiciones directamente enfrentadas a las dos rutas que atraviesan la sección más estrecha de Bab el-Mandeb.
La consecuencia estratégica excede ampliamente la guerra civil yemení. Irán, enfrentado militarmente con Estados Unidos y bajo fuerte presión económica, dispone ahora de un aliado capaz de amenazar la puerta meridional del Mar Rojo mientras Teherán mantiene bajo presión la salida del golfo Pérsico. La caída de Perim convierte esa combinación en algo que hasta hace pocos días era principalmente una hipótesis: dos de los pasos marítimos energéticos más sensibles del planeta están simultáneamente expuestos a fuerzas integradas en el mismo eje iraní, precisamente cuando el petróleo vuelve a superar los US$100 y el hemisferio norte se aproxima a su temporada de mayor demanda energética.
Fuentes consultadas: Reuters; Associated Press; Euronews; Al Jazeera; U.S. Energy Information Administration (EIA); Institute for the Study of War (ISW); fuentes del gobierno yemení reconocido internacionalmente y antecedentes sobre la actividad marítima hutí en el Mar Rojo.
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