La visita de Marco Rubio a Lima dejó un paquete de seguridad que profundiza el alineamiento militar entre Estados Unidos y Perú: dos King Air 360ER para vigilancia marítima por US$35 millones, US$20 millones en financiamiento militar extranjero para el programa F-16 y cooperación reforzada entre unidades especiales de la Policía peruana y el FBI, la DEA, HSI y el Servicio de Seguridad Diplomática. La decisión se inscribe además en el ingreso peruano al “Escudo de las Américas”, la coalición impulsada por Donald Trump contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional.
Lima – 11 Septiembre 2026 – Total News Agency – TNA- Estados Unidos profundizó esta semana su presencia estratégica en Perú con un paquete de asistencia militar, aérea y policial que incluye la transferencia de dos Beechcraft King Air 360ER, US$20 millones para apoyar el programa peruano de aviones F-16 y una cooperación directa entre unidades especiales de la Policía Nacional del Perú (PNP) y agencias estadounidenses como el FBI, la DEA, Homeland Security Investigations (HSI) y el Diplomatic Security Service (DSS).
Los compromisos fueron anunciados durante la visita del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien cerró en Lima una gira sudamericana que también lo llevó por Colombia y Ecuador. El mensaje de Washington fue inequívoco: la administración de Donald Trump pretende consolidar una red regional de gobiernos asociados para combatir organizaciones narcoterroristas, tráfico de drogas, pesca ilegal, crimen transnacional e inmigración irregular, al mismo tiempo que busca contener la creciente influencia de China en Sudamérica.
Uno de los anuncios más relevantes es la transferencia a la Marina de Guerra del Perú de dos aeronaves King Air 360ER Beechcraft, dentro de un paquete valorizado en US$35 millones. La asistencia incluye las aeronaves, capacitación de pilotos y técnicos, apoyo logístico y mantenimiento. Según la información oficial difundida por Washington, su principal misión será ampliar el conocimiento del dominio marítimo peruano, vigilar aguas territoriales, detectar operaciones de organizaciones criminales transnacionales y combatir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.
El King Air 360ER es una plataforma bimotor turbohélice de largo alcance especialmente adaptable a misiones de patrulla marítima, vigilancia, transporte, evacuación aeromédica y operaciones especiales. Su autonomía cercana a los 5.000 kilómetros permite cubrir extensas áreas marítimas, una característica relevante para Perú, cuya costa sobre el Pacífico supera los 3.000 kilómetros y se encuentra periódicamente expuesta a la presencia de grandes flotas pesqueras extranjeras.
La incorporación de esos aviones no surgió de manera improvisada durante la visita de Rubio. Documentación oficial peruana demuestra que personal de la Marina ya venía capacitándose en Estados Unidos para operar los King Air 360ER. Una resolución del Ministerio de Defensa peruano de julio autorizó viajes de técnicos navales para recibir entrenamiento específico en aviónica bajo programas financiados por cooperación militar estadounidense.
El segundo componente del acuerdo apunta directamente a la modernización de la aviación de combate peruana. El Departamento de Estado anunció que prevé otorgar, en coordinación con el Congreso estadounidense, US$20 millones de Foreign Military Financing (FMF) durante el año fiscal 2026 para respaldar el programa F-16 de Perú.
Washington había aprobado en septiembre de 2025 una posible venta de 12 F-16 Block 70, diez monoplazas F-16C y dos biplazas F-16D, junto con radares AESA APG-83, motores, misiles AMRAAM, Sidewinder, sistemas electrónicos, entrenamiento y apoyo logístico. El paquete autorizado podía alcanzar un valor máximo estimado de US$3.420 millones.
El financiamiento anunciado ahora por Rubio equivale apenas a una porción menor del valor potencial de esa operación, pero posee importancia política porque implica que Washington está dispuesto a aportar recursos propios para facilitar la transición peruana hacia una plataforma de combate estadounidense de última generación. La decisión fortalece la interoperabilidad entre las fuerzas armadas de ambos países y profundiza un vínculo que este año dio otro salto con la designación de Perú como Principal Aliado Extra-OTAN de Estados Unidos.
La relación militar forma parte de una estrategia mucho más amplia. La presidenta peruana Keiko Fujimori confirmó durante la visita de Rubio que Perú se incorporará al Escudo de las Américas, iniciativa promovida por Trump para compartir inteligencia, coordinar operaciones y reforzar la cooperación regional contra organizaciones criminales. Reuters informó que la coalición se presenta como uno de los instrumentos centrales de Washington para reconstruir su arquitectura de seguridad en América Latina.
Rubio afirmó en Lima que Estados Unidos privilegiará operaciones coordinadas con gobiernos aliados y descartó actuar unilateralmente dentro de sus territorios sin consentimiento, aunque la administración Trump mantiene una doctrina más agresiva contra embarcaciones vinculadas con narcotráfico en aguas internacionales.
La cooperación policial será otro de los pilares. Washington continuará trabajando con unidades previamente seleccionadas y verificadas de la PNP, que operarán junto con especialistas del FBI, la DEA, HSI y DSS. El esquema apunta a investigaciones sobre narcotráfico, lavado de dinero, trata de personas, redes criminales, terrorismo y delitos transnacionales, combinando información de inteligencia con capacidades judiciales y policiales.
La presencia estadounidense se produce además en medio de una creciente competencia estratégica con Beijing. China se convirtió en uno de los principales socios comerciales de Perú y posee inversiones de enorme relevancia, entre ellas el megapuerto de Chancay, controlado por la naviera estatal china Cosco, además de activos mineros, eléctricos y de infraestructura. Rubio planteó abiertamente durante su gira que Washington busca ofrecer una alternativa económica y de seguridad frente al avance chino.
El paquete anunciado en Lima muestra así que la disputa ya no se limita al comercio. Estados Unidos está combinando aeronaves, financiamiento militar, inteligencia, cooperación policial y alianzas políticas para recuperar profundidad estratégica en el Pacífico sudamericano. Para Perú, los King Air y el respaldo al programa F-16 significan capacidades concretas que difícilmente podría obtener con igual rapidez por sí solo; para Washington, significan algo más amplio: mantener a una de las posiciones geopolíticas más relevantes del Pacífico sur dentro de una estructura de seguridad vinculada a Estados Unidos en momentos en que China consolida su presencia económica a pocos kilómetros del principal puerto peruano.
Fuentes consultadas: Departamento de Estado de Estados Unidos; Defense Security Cooperation Agency (DSCA); Presidencia y Ministerio de Defensa del Perú; Reuters; Euronews; DW; documentación oficial sobre el programa King Air 360ER y la posible adquisición de F-16 Block 70.
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